
La Sinagoga del Tránsito de Toledo es uno de los edificios de origen judÃo mejor conservados de la penÃnsula ibérica. Se construyó en el siglo XIV y hoy es el Museo SefardÃ, una institución cultural dedicada al estudio y muestra de la historia y la cultura judÃa en la penÃnsula ibérica . Recibe su nombre de la denominación de los judÃos hispanos (sefarditas), porque los hebreos llaman a la penÃnsula ibérica Sefarad.
La Sinagoga del Tránsito es uno de los vestigios de aquel Toledo en el que cohabitaron las tres grandes religiones monoteÃstas durante la Edad Media y puede ser un buen inicio para un viaje por la Red de JuderÃas. El edificio fue ordenado construir en 1355 por Samuel-ha-Levi Abulafia, almojarife del rey Pedro I de Castilla. Levi era un recaudador y tesorero que se encargaba de gestionar el almojarifazgo, un impuesto a las mercancÃas que entraban y salÃan del reino. Su elevada posición (y su riqueza) le llevaron a realizar una ostentación poco común entre los judÃos, construyendo esta sinagoga como capilla privada de su palacio, que extendÃa sus lÃmites hasta la ribera del rÃo Tajo.
Del palacio sólo ha sobrevivido la Sinagoga del Tránsito, con una planta sencilla en forma de salón. Dos aspectos destacan de este edificio. En primer lugar, la altura de sus muros, que lo hacÃa sobresalir sobre otras capillas de la misma época. En segundo lugar, y relacionado con esto, la luminosidad y el espacio que se consigue con esta solución arquitectónica. Por último, en la parte superior llama la atención la verdadera joya de la Sinagoga del Tránsito: la yeserÃa mudéjar labrada y su artesonado de madera de alerce (un árbol de la familia de los abetos), con incrustaciones de marfil y una decoración pintada.
Si accedemos al interior de la sala de oración, lo primero que llama la atención es la yeserÃa de estilo mudéjar con labrados heráldicos, epigráficos y vegetales, una herencia del arte árabe. Lógicamente, siguiendo la ley mosaica, no existen representaciones de figuras humanas ni de animales. También veremos los escudos de Castilla y de León, asà como textos hebreos que hablan sobre el rey Pedro, el propio Samuel Levi y el arquitecto de la sinagoga, el rabà don Mayr, junto con salmos davÃdicos y alabanzas a Yavé, el dios judÃo.
Tras la expulsión de los judÃos de la penÃnsula, a partir de 1492, la Sinagoga del Tránsito se convirtió en iglesia, archivo de órdenes militares, ermita y el actual Museo Sefardà en el siglo XX.
Museo Sefardà de Toledo
La creación del Museo Sefardà de Toledo se produce en 1964, cuando se aprueba el decreto de su fundación. Pero si la antigua sinagoga llegó hasta nuestros dÃas fue gracias al Marqués de la Vega-Inclán, el precursor del turismo moderno en España.
Con anterioridad, en 1887, la Sinagoga se habÃa declarado Monumento Nacional, y después, el marqués, a través de la ComisarÃa Regia de Turismo, se ocupó de la primera restauración de la Sinagoga del Tránsito, abriéndolo a las visitas públicas.
Desde 1964 se inicia una nueva restauración del futuro museo y en 1971 se abrió definitivamente al público. El Museo Sefardà de Toledo ha sufrido otras importantes mejoras en la década de 1990 y entre los años 2011 a 2015. En la actualidad es uno de los museos referentes mundiales en el estudio de los judÃos sefarditas, es decir, los judÃos hispánicos, que tras su expulsión se distribuyeron por el Norte de Ãfrica y por Centroeuropa.
