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Roma en 3 días


Ver Roma en tres días en un mapa más grande
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Roma es una ciudad que se debe visitar con calma, con mucho tiempo por delante, disfrutando cada paso… pero como sólo disponemos de una escapadita de tres días para darnos el lujo, habrá que seleccionar y ser bastante rápidos en nuestras visitas, para poder abarcar la mayor parte de la ciudad.

PRIMER DÍA

La primera jornada será dura, porque hay que aprovechar que venimos frescos y para cansarse hay tiempo. Así que comenzaremos desde un lugar céntrico, como es el Puente Palatino, a la derecha del río Tiber. Pasaremos junto la iglesia de Santa María In Cosmedín, del siglo VI, construida sobre los restos de un edificio romano del siglo I, bajo su pórtico está la famosa Boca del Verdad, cuya leyenda anuncia que si uno mete la mano dentro y dice una mentira, la boca se tragará el brazo, como bien se cuenta en la película Vacaciones en Roma. Lo siguiente es el pequeño templo de Vesta, en dirección al Circo Massimo (Metro Circo Massimo), que hoy no parece mucho más que una explanada y que, de hecho, se utiliza para conciertos y eventos; sin embargo, en tiempos fue uno de los lugares más importantes de Roma, era el evento deportivo de la antigüedad. Hoy, los obeliscos que estaban en el centro, han sido llevados a otros lugares: el de Karnak, a la plaza de San Pedro; y el de Augusto, a la Plaza del Popolo.

Desde aquí, podemos ir directamente, por la Vía de las Termas de Caracalla, a los baños del mismo nombre, los más famosos de la antigüedad, con capacidad para 1.700 personas y que se utilizaron hasta el siglo VI. Después subimos por la Vía Druso y por la Vía Dell´Amba Aradam hasta la Plaza San Giovanni in Laterno, donde encontraremos el Palacio Laterno, el Basptisterio y la Basílica de San Giovanni in Laterno, la catedral de Roma, que fue fundada por Constantino en el siglo IV. Es famosa porque guarda, en un contenedor de plata, las reliquias de las cabezas de San Pedro y San Pablo.

Al otro lado de la plaza está el Hospital San Giovanni y el Sanatorio Umberto I, bajando esa misma calle están también el Hospital Addolorata y el Hospital Británico, junto a Santo Estefano Rotondo. Ésta fue la primera iglesia de Roma con planta circular, inspirada en la del Santo Sepulcro de Jerusalén. Debajo de la iglesia hay un mitreo del siglo II para el culto de los soldados de los castra peregrinorum, que se encuentran al otro lado de la Via Della Navicella, junto a la Iglesia de Santa María in Dominica. Además, debido a que Santo Stefano degli Ungheresi fue derruida para hacer sitio a la sacristía de la Basílica de San Pedro en 1778, los húngaros no tienen iglesia nacional en Roma; por esa razón, los húngaros frecuentan la capilla de su nacionalidad, dedicada al rey San Esteban I de Hungría.

Continuando el camino por la Vía Claudia pasaremos cerca de la Iglesia de los Santos Giovanni y Paolo y el templo de Claudia hasta llegar al gran Coliseo (Metro Coliseo), el icono romano por excelencia. Con capacidad para 50.000 personas, este era el punto de encuentro de todos los romanos, donde iban a pasar un día de fiesta. Fue escenario de combates de gladiadores, de hombres contra bestias y de suplicio de los primeros cristianos, actualmente está siendo restaurado y se encuentra completamente vallado para preservarlo de los inaprensivos y… para que si uno quiere entrar tenga que pagar 16€ por un billete, que incluye también la entrada al Monte Palatino. Es caro, pero merece la pena. Hay descuentos para grupos y estudiantes.

Frente al Coliseo está el arco de Constantino, el lugar de la foto y el arco más grande de todos los arcos triunfales romanos: 25 metros de altura. En esta zona es fácil ser abordado por vendedores ambulantes que tienen cualquier artículo a precio de risa, pero cuidado con los bolsos y carteras.

Desde aquí, bajando un poquito por la vía San Gregorio, está la entrada al monte Palatino, la otra parte de la entrada comprada en el Coliseo. La visita dura dos horas más o menos e incluye: el estadio, la Domus Augustana, la casa de Rómulo, la casa de Livia, el templo de Cibeles, la domus Flavia, el Criptopórtico, el arco de Tito, el Antiquarium Forense, la casa de las Vestales, la basílica de Massenzio, la basílica Emilia, el Foro, el templo de Saturno, Colonna de Foca y la basílica Giulia. Lo cierto es que todo son ruinas y esto puede desilusionar a los visitantes, que esperan encontrarse un foro romano tal y como estaban en el siglo I, pero merece la pena porque es una experiencia que transporta al pasado.

Una vez terminada esta visita volvamos al Coliseo, a cuya espalda está la Domus Aurea, la casa de oro, mandada construir por el emperador Nerón como residencia, la más bella y grande del mundo. Está en la colina del Opio y fue levantada tras el devastador incendio del año 64. En el mismo parque se encuentran las termas de Trajano y un poco más allá, el Museo Nacional de Arte Oriental, antes de llegar a la Vía Merulana, por la que subiremos unos metros hasta alcanzar la Iglesia de Santa María la Mayor.

Aquí haremos una parada, porque esta es una zona extraordinaria para comer, tanto por precio como por las ofertas, ya que se aleja en poco de la zona más turística y, por tanto, los restaurantes son mucho mejores.

Retomemos el itinerario en Santa María la Mayor, del siglo IV, su edificación se atribuye a un sueño del papa Liberio, en el que la Virgen lo invitó a construir una iglesia en el lugar en el que al día siguiente encontrase nieve… Su campanario es el más alto de Roma. Aunque suele estar cerrada. Desde aquí cogeremos la vía Cavour hasta que cruce con la Vía del Foro Imperial, a cuya izquierda, están el Foro de Augusto y, un poco más arriba, el mercado de Trajano, considerado una de las maravillas del mundo clásico, actualmente se puede visitar la gran sala, que es el centro del complejo y en el interior del área arqueológica está el Museo Palatino. El edificio consiste en un gran hemiciclo de dos pisos con una torre defensiva del siglo XIII y se puede considerar el primer centro comercial cubierto de la Historia.

Al salir de aquí encontraremos la columna Trajana, un monumento sepulcral del siglo II. En su base estuvo la urna de oro con los restos del emperador hasta los saqueos medievales. La columna está esculpida a lo largo de 200 metros, en forma espiral, con 2.500 figuras, frisos y bajorrelieves con escenas de la vida de Trajano. En lo alto había una estatua del emperador, pero fue reemplaza en el siglo XVI por una de San Pedro.

Ya estamos prácticamente en la Plaza de Venezia, donde se encuentra el Palacio de Venezia, por supuesto, y el Monumento a Víctor Manuel II, una construcción grandiosa y conmemorativa de 1885, fecha del cincuentenario del Reino de Italia.

Bajando un poco más está el palacio Nuevo, el palacio Senatorial, el Museo Capitolino y finalmente, casi junto al río, el Teatro de Marcelo.

Aquí terminamos la primera jornada maratoniana para visitar Roma. A lo largo del río hay pequeños restaurantes para cenar unos paninnis tan típicos y, por supuesto, de lo más económico de la ciudad.

SEGUNDO DÍA

¿Cansados? Pues habrá que continuar, pero hoy, un poco más despacio. Comencemos en la Plaza de San Pedro (el metro más cercano… por decir algo, es el de Cipro). Frente a ésta está la majestuosa Basílica de San Pedro, en el propio Vaticano. Allí desde la plaza, la vista rompe un poco el encanto de lo que uno se ha construido siempre viéndolo por la televisión… es un monumento que decepciona un poco.

Para entrar a la Basílica hay que ir vestido decorosamente, es decir, nada de pantalones o faldas cortas, ni bermudas, ni blusas o camisetas que no cubran los brazos. En el Vaticano, podemos pasar dos días ó dos horas… eso a elección del visitante.

Para salir de allí hay que tomar la plaza de San Pedro, en dirección a la plaza de Pío XII hasta la Vía de la Conciliazione, la cual hay que atravesar a lo largo, dejando a sus lados el Palacio Giraud, el Palacio dei Penitenxieri y Santa María In Tranpontina, para llegar al majestuoso Palacio Sant Angelo. El mismo guarda los restos de la dinastía imperial hasta Caracalla. Sirvió de prisión y, cuando en el 1277 pasó a ser propiedad del Vaticano fueron agregados los apartamentos pontificios. Hoy es sede del Museo Nacional del Castillo Sant Angelo. El ángel de bronce del siglo XVIII que da nombre al castillo surge de una leyenda según la cual el arcángel San Miguel apareció y acabó con una peste que azotaba Roma, allá por el año 590. Este lugar es maravilloso y depende del tiempo que se haya estado en el Vaticano. Continuamos junto al río hasta el Antiguo Palacio de Justicia, a cuya espalda se encuentra la plaza Cavour. Parada para comer.

A continuación, cruzamos el puente Cavour para llegar al mausoleo de Augusto en la plaza del mismo nombre. Desde aquí se puede subir hasta la Plaza Del Popolo, de Bernini, que es la tradicional puerta de acceso a Roma por la Via Flaminia. En su centro está el segundo obelisco más grande de Roma, el Egipcio, que fue extraído del Circo Massimo. A un lado está la iglesia de Santa María del Popolo y frente a esta, Santa María in Montesanto y Santa María dei Miracoli, ambas de Bernini también.

A continuación, bajando por la orilla del río llegaremos al palacio Borghese y, siguiendo por el río, para los fans, encontramos el museo napoleónico.

Bajando por la calle perpendicular, está la Plaza Navona, repleta de bares y restaurantes (carísimos, por cierto), es elíptica porque fue construida sobre el Estadio de Domiciano, tiene tres fuentes: la central, la Fontana dei Fiumi (Bernini) con la estatua alegórica de los cuatro ríos principales del mundo: el Ganges, el de la Plata, el Dnubio y el Nilo. Las laterales son la Fontana del Moro (Bernini) y la Fontana del Nettuno (Della Porta), en el centro de la plaza está la iglesia de Santa Agnese in Agone, de fachada cóncava barroca. En su interior hay restos de la iglesia antigua y del Estadio Domiciano.

Siguiendo por la izquierda de la plaza, se llega al Panteón de Agripa en la plaza de la Rotonda. Bonifacio IV lo convirtió en iglesia para mejor conservación. Si es posible entrar, lo recomiendo, porque ya estamos terminando la jornada.

Callejeando un poco, llegamos a la calle Corso del Rinascimento, en cuya esquina está el Palacio Massimo; y en esa misma esquina tomamos la calle Corso Vittorio Emanuele y la seguimos, pasando el Palacio Braschi, el Palacio Della Concelleria, hasta la Iglesia nueva. Aquí seguimos la calle perpendicular en dirección al río. Lo atravesamos por el Puente Mazzini y encontramos Carceri di Regina Coeli, pero seguimos hasta el parque de Gianicolo, donde están el faro de la Victoria, los monumentos de Garibaldi (Giuseppe y Antonio), la Villa Lante y, nuevamente hacia el río, están el Palacio Corsi y la Galería Nacional de Arte Antiguo, un poco más allá, juntos al río, la Villa Farnesina y, bajando por la Vía della Lungara, llegamos a la iglesia de Santa María in Trastevere. La basílica más antigua de Roma. Y aquí terminamos la segunda jornada. Para cenar, recomiendo volver a la orilla del río.

TERCER DÍA

El último día será corto y suave porque ya estaremos agotados de andar, así que empecemos en la estación de Termini, una joya organicista desde el punto de vista arquitectónico y, como tal, parada obligatoria para los entendidos en el arte… para los demás es la estación más céntrica o, en su defecto, el metro Reppublica, que nos conduce a las plaza de Santa María de los Ángeles y, un poco más allá, el Museo Nacional Romano. Después subimos por la vía Orlando y bajamos por la vía Barberini hasta el palacio Barberini y la Fontana del Tritón. Desde ahí subimos por la Vía Sistina hasta la Plaza de España.

Es una de las más distinguidas de la ciudad y famosa por la gran escalinata de la Trinidad del Monte, los Pasos Españoles. A los pies de la escalinata está Fontana Della Barcaccia, de Bernini por supuesto. En lo alto de la escalinata hay un obelisco egipcio y, detrás, la iglesia de Santa Trinidad del Monte. Desde allí se puede acceder a la terraza del Pincio, en la que se observa una panorámica de toda la ciudad.

Pero hay que volver a bajar para continuar por sus calles, llenas de tiendas exclusivas e insultantemente caras. Bajando entonces, para llegar a la Via del Corso hasta la plaza Collona, desde ahí cualquier calle a la izquierda te lleva a la Fontana de Trevi… Neptuno, entre Abundancia y Salud; una fuente que no se puede dejar de visitar, porque es una de las más bellas del mundo. Cuenta la leyenda que uno debe darle la espalda, tomar una moneda y pedir un deseo; después arrojarla con fuerza hacia atrás y, si la moneda cae sobre piedra, el deseo se cumplirá y además, esa persona volverá a Roma algún día.

Por último, a penas a una calle de distancia, se encuentra el Palacio del Qurinale, sobre la colina del mismo nombre. Fue sede pontificia, residencia real y actualmente domicilio del presidente de Italia, pero no está abierto al público.

Así que aquí concluye la visita por hoy. Esta zona es buena para comer platos típicos y, sobre todo, para realizar las compras a precios muy razonables.

 

Todos los caminos llegan a Roma

En avión.- Es la manera más sencilla, ya que hay vuelos regulares todos los días, prácticamente desde cualquier país. Desde allí hay que tomar algún transporte para ir desde Fiumicino hasta Roma ciudad, ya que están a 34 kilómetros de distancia. Hay un servicio de trenes cada media hora entre Fiumicino-Termini sin paradas o trenes locales, cada 15 minutos, que paran en todas las estaciones entre el aeropuerto y el centro de la ciudad.

En barco.- Con el ferry que sale de Barcelona.

 

El Vaticano

La plaza y la Basílica son de acceso libre de 7.00 a 18.00 horas ( y de abril a septiembre, hasta las 19.00 horas). Subir a la cúpula cuesta 4 euros andando o 5 euros en ascensor.

Los museos vaticanos son muy grandes, para verlos con detenimiento hace falta más de un día. Su precio general es de 14 euros con algunos descuentos posibles. Además es un lugar que siempre está atestado de gente y las colas son interminables. Cierra los domingos, pero abre el último de cada mes (como los supermercados) y es gratis hasta las 14.00 horas. El precio incluye 19 museos y colecciones y 14 salas o capillas de los palacios pontificios.

Otra fechas de cierre son el 1 de enero, el 11 de febrero, el 19 y 24 de marzo, el 14 y 15 de agosto, el 1 de noviembre y el 15 y 16 de diciembre.

La Ciudad del Vaticano a penas mide 0,44 kilómetros cuadrados y tiene unos 1.000 habitantes, sede de la religión católica. Su centro neurálgico es la Plaza de San Pedro y una vez dentro de las murallas hay que visitar la Basílica de San Pedro, que es la más grande del mundo (15.000 metros cuadrados), está reconstruida sobre los restos de la primera basílica levantada por Constantino en el siglo IV, en el lugar en el que estaban el circo de Nerón, donde martirizaron y mataron a San Pedro. En su interior hay innumerables obras de arte de los artistas más renombrados del mundo. Destaquemos la famosísima cúpula de Miguel Ángel y la Capilla Sixtina, donde se celebró el último cónclave papal.

Los jardines del Vaticano también son dignos de conocerse.

 

Atención con

  • Roma es una ciudad cara, sobre todo a la hora de beber y no me refiero sólo al alcohol, los refrescos o el agua son casi igual de caros que un bocadillo, o más.
  • Es una capital que está permanentemente en obras, por lo que la encontraréis sucia y llena de polvo y de gente, alborotada y agitada; eso forma parte de su encanto.
  • Prácticamente no hay nada indicado, todo sigue el método intuitivo.
  • Obélix decía “están locos estos romanos” y eso que no los había visto conducir… Conducir no lo recomiendo en ningún caso, es una locura, no siguen ningún código de circulación ni respetan ninguna señal de tráfico. Y la policía está de adorno.
  • Mucho cuidado en los lugares concurridos con los carteristas, son de los más hábiles y famosos del mundo.

5 comentarios »

  1. Muy interesante la ruta que pones para visitar Roma en tres días, a decir verdad, creo que lo único que hiciste fue caminar y caminar, pues no cuentas ninguna historia de los lugares que visitaste. Mi esposa y yo estuvimos en Roma nueve días en el mes de junio del 2011, y a decir verdad, salíamos del hotel a los ocho de la mañana, regresábamos a darnos una ducha y de nuevo a la calle. Y fueron muchos los lugares que se nos quedaron sin visitar, pues pasarle por delante a un palacio no es visitarlo.
    Nosotros estuvimos una mañana en el Vaticano, dos o tres horas en el castillo de San Ángelo, visitamos la plaza del Populo, por desgracias cuando llegamos las dos iglesias estaban cerradas, fuimos a la plaza de España y por supuesto, subimos los 135 escalones de la escalinatas para llegar a la iglesia Trinidad Del Monte Pincio, caminamos por los alrrededores de los foros romanos, y alrrededor del coliseo, estuvimos mas de tres horas en la Basílica de san Giovani in Laterano, -San Juan de Letrán- Nos llegamos a la iglesia de San Pablo Extramuros, una de las más bellas de Roma, Caminamos por la avenida marconi. Estuvimos en la iglesias de Sopra Minerva, tambien estuvimos en la igleias de San Juan y San Pablo -ojo: estos fueron dos hermanos asesinados por su fe en el lugar-. Estuvimos en el Panteón de Agripa, en la iglesias San Andrea del Valle, en la de los huesos- esta iglesias está adornada en la parte subterranea con esquelos humanos, miles de huesos ordenados artísticamente, estuvimos en la iglesias de Santa Susana, y tambien, en la de Santa María de la Victoria, donde se encuentra el éxtasis de Santa Teresa, hicimos paradas en la iglesia de san Pietro en Vincoli, donde esta el Moisés de Miguel Ángel, que es la tumba del papa Julio II, fuimos a la galería Borghese, donde se encuentran las obras escultóricas más bellas del mundo, por ejemplo -el rapto de Porseprina, la escultura de David -que es el mismo Gian Lorenzo Bernini- el rapto de Dafne, y cuadros de artistas como Rafael, Miguel Angel, etc. También visitamos la iglesia del Gesu, la de Santa María de la Fornaci -esta porque estaba al lado del lugar donde nos hospedamos- Santa Maria de los Ángeles, Estuvimos media tarde en las termas de Diocleziano, Caminamos por la plaza de la República -donde está la fuente de las Nayades- tambien por la plaza de Narbona. Estuvimos dos veces en la Fuente de Trevi, en la fuente de las Tortugas -en el barrio judio- Fuimos a la Sinagoga más antigua de Europa, para nuestra mala suerte, estaba cerrada-, vimos el templo de Hércules -el cual la gente confunde con el templo de Diana, que está frente a la Iglesia de Cosmedin *famosa por al Boca de la Veritáa -no entramos porque había una enorme cola de asíaticos para entrar- Nos dimos un salto al Trasteveres donde visitamos -la iglesia de Santa Cecilia, aqui está la escultura cumbre de Maderno, tambien visitamos la iglesia de San Francisco de Ripa, y la de Santa Maria en Trastevere. Nos dimos un salto a las Catacumbas de San Calixto, donde pasamos media tarde, Visitamos la Basílica de Santa Maria la Mayor, Y por si fuera poco visitamos el palacio de Barberii y el palacio Altemps. Caminamos por la plaza De Fiori, donde está la estatua de Giordano Bruno. Estuvimos el el barrio judío, recorrimos kilómetros alrededor del Tiber y muchas calles de Roma y por supuesto, nos detuvimos en la plaza Venecia, punto de partida para llegar cualquier lugar de Roma caminando. Visitamos los museos Romanos. En fin, recorrimos Roma de arriba hacia todos lados y nos quedaron algunos lugares sin ver.

    Mi recomendación para cualquier turista que valla a visitar Roma, lo primero que tiene que hacer es caminar todos los días en su barrio un promedio de una a dos horas díarias, pues eso fue lo que hicimos mi señora y yo y en ningún momento nos sentimos casados -nota. somos personas que tenemos setenta años- ni nos dolieron los calcañales de tanto caminar.
    Nosotros estvimos hospedados en un Bed an Breakfast -Casa Francis -no recomendable para personas que buscan comodidad, pero si para personas que solo le itneresa bañarse y dormir, estábamos a tres calles del Vaticano y desde el balcón del hospedaje se podía ver perfectamente y lo más importante, está a dos calles de la estación de Trenes y de la estación del autobus 64 -conocido como el autobús de los turistas-

    En este momento estoy escribiendo las crónicas de los muchos lugares que visitamos mi esposa y yo. Si alguna persona desea tener comunicación con migo para más información puede comunicarse por mi correo eléctrónico
    jlv11241@bellsouth.net

    Comentario by Jose L. — 02/03/2012 @ 20:41

  2. Muy bonito su viaje y que envidia 9 dias!!! pero cuando hay menos tiempo hay que aprovecharlo!!! y seguro que como a todos les pasara uno no quiere perderse nada!!! yo voy a hacer un viaje por italia y le dedicare en principio 4 dias a roma, espero no perderme nada!!!! muchas gracias por sus comentarios, muy instructivos!!!

    Comentario by lorelay — 16/05/2012 @ 18:34

  3. Excelentes consejos, muchas gracias Paloma. No estoy de acuerdo con Jose L. Creo que si quiere compartir su viaje que abra su blog!! Saludos !

    Comentario by Nico — 29/05/2012 @ 17:23

  4. De acuerdo con Nico, y Jose L. mucho criticar pero tu tampoco cuentas nada interesante de ningún sitio y eso de añadir “cola de asiáticos” demuestra cierta intoleráncia y racismo. Espero que el mundo sea suficiente grande para no encontraros ni a ti ni a tu esposa.

    Comentario by Laura — 25/08/2012 @ 11:07

  5. Me ha servido muchisimo este articulo para los tres dias que he estado este fin de semana en roma, solo queria darte las gracias.

    Un saludo!!

    Comentario by Vicen — 20/11/2012 @ 23:36

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