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Cervantes: la figura en el tapiz, de Jorge García López

La vida normal del creador del 'Quijote'

Una biografía resumida de Miguel de Cervantes, pero que da una visión completa de la vida del escritor que revolucionó la novela en el siglo XVII. Además, se analiza cómo escribió sus obras y poemas, lo que permite introducirse en la mente del padre de Alonso Quijano, su personaje más famoso.

Primera edición del 'Quijote' | Foto: Biblioteca Nacional de España

Primera edición del ‘Quijote’ | Foto: Biblioteca Nacional de España

Las interpretaciones sobre la vida y la obra de Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) se han venido produciendo casi desde su misma muerte. Y, sin embargo, como ocurre con otros autores y artistas de los siglos XVI y XVII, no todo está tan claro. Es lo primero que explica Jorge García en Cervantes: la figura en el tapiz (Ediciones de Pasado y Presente, 2015), quien hace hincapié en que sólo relatará aquellos hechos acreditados por la documentación existente y que en el resto de casos planteará las diferentes hipótesis, pero sin hacer bandera de ninguna. Se agradece esta toma de postura para permitir que el lector desarrolle sus propias conclusiones.

Cervantes tuvo una vida normal en la España que se configuraba a caballo entre el siglo XVI y XVII. Con todo, el escritor fue testigo, e intérprete, directo de una de las batallas más trascendentes: la de Lepanto, que acabó con el poder turco en el Mar Mediterráneo y contuvo la expansión del Imperio Otomano en Europa. De ella le quedaría una secuela: la pérdida de una mano. Pero como experiencia vital, la batalla le daría los primeros mimbres para construir con posterioridad sus relatos, pero también le dejaría otra enseñanza amarga: su cautiverio en Argel. El autor de obras como La Galatea o Las novelas ejemplares pasó cinco largos años de presidio argelino en los que intentó escapar varias veces.

Al enterarse del apresamiento, la familia de Cervantes se moviliza para rescatarle. Esto da pie para que García hable de los progenitores y familiares más cercanos a Cervantes, un aspecto que siempre ha sido bastante oscuro en la historia del escritor. El abuelo paterno de Cervantes fue funcionario de alto rango, pero el padre de Cervantes no tuvo tan buena fortuna y acabó varias veces con sus huesos en la cárcel, debido a que no podía pagar determinadas deudas dinerarias. No obstante, en los últimos años de su vida, el padre de Cervantes mantuvo una posición boyante gracias a la administración de bienes heredados. La movilización de la familia, pulsando teclas de la nobleza, consigue traer de vuelta a Miguel a España.

Funcionario de rango medio

Tras este periodo se abre el de normalización de la vida de Cervantes. Y es muy curioso saber que el ideólogo de Alonso Quijano y Sancho Panza pudo dedicarse en parte a la escritura porque fue un funcionario de rango medio. En realidad, Cervantes habría querido dedicarse al teatro a tiempo completo, pero parece que tenía una visión muy clásica de este arte que a finales del siglo XVI estaba renovándose y no tuvo éxito con algunas de sus composiciones. Tras pasar un tiempo en Esquivias (Toledo) como administrador de fincas, y ya casado, aceptó el cargo de comisario (recaudador de impuestos) para Andalucía. Ello le permitió vivir bien y con un buen salario, a pesar de que tuvo que abandonar la escritura de obras de teatro. Es seguro que durante los años en que ejerció como recaudador (en los que llegó a acabar en la cárcel) siguió escribiendo en el poco tiempo que le dejaban sus viajes por todo el sur de la península ibérica. Ahí se fue fraguando su estilo, hasta llegar a la composición del Quijote como una renovación de la novela de finales del siglo XVI a través del humor y la crítica satírica de todo un universo intelectual.

Poco a poco, Jorge García va lavando el tapiz en el que se encuentra la figura de Cervantes para dar forma y claridad a su experiencia vital. Es importante reseñar también que el trabajo de Cervantes le dio acceso a multitud de personas y le permitió vivir diferentes situaciones que después plasmó en sus obras. Además, Miguel estaba muy al tanto de los movimientos culturales de la época en todos los ámbitos de las Humanidades, desde las letras hasta el teatro.

En los últimos diez años de su vida, Cervantes llegó a conocer y disfrutar el éxito de sus creaciones literarias. El Quijote tuvo múltiples reediciones y pocos años después de la primera parte (1605) ya se imprimía en otros idiomas dentro del continente Europeo. En definitiva, Cervantes fue un creador de best sellers de su época, pero con la diferencia de que los mismos le servían para realizar una crítica a la cultura y la sociedad del momento, además de servir como entretenimiento para las élites alfabetizadas.

Hacia el final del libro de Jorge García, que es equilibrado en la extensión, con algo más de 200 páginas, se hace un análisis sobre las obras de Cervantes y la importancia que el autor dio a la continuidad estilística en las mismas. Con la inmersión en sus obras principales, García consigue introducir al lector en la mente cervantina, o al menos en una interpretación de cómo componía sus libros. Tan importante es desvelar el tapiz de la vida como el de la propia creación intelectual para tener una aproximación lo más certera posible al Miguel Cervantes que murió en 1616.

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