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El Mar Muerto. Tratamiento de belleza

Paloma Gil
Fotos: ALBERTO PERAL
junio 2011

El mar Muerto. En este pequeño remanso de paz, situado literalmente en pleno desierto rocoso, no hay ningún motivo por el que uno no pueda abandonar el estrés y relajarse al máximo.

Al sur de Jerusalén y apenas a una hora de camino por carretera, está el gran lago salado. En la parte sur del lago y prácticamente en la orilla, hay un pequeño oasis hotelero suficiente para que uno no eche en falta absolutamente nada, ni siquiera un restaurante de comida rápida, pero no tan grande como para tener la sensación de ciudad, ni de agobio.

En este pequeño remanso de paz, situado literalmente en pleno desierto rocoso, no hay ningún motivo por el que uno no pueda abandonar el estrés y relajarse al máximo.

El paisaje es algo fuera de todo lo que nosotros estamos acostumbrados a ver o a esperar. Como desierto, es extraño, porque es rocoso y no tiene nada que ver con el mar de arena fina que sale en todas las películas de cine, pero es un desierto al fin y al cabo. Y el mar, en tanto que no tiene vegetación, ni fauna… es chocante. Azul, en ocasiones azul muy pálido y con una especie de rocas muy características, completamente blancas. Obviamente se trata de asentamientos de sal, que se han solidificado. No son rocas propiamente dichas, aunque sobre esto los geólogos y entendidos nos podrían dar un baño de información técnica.

El paisaje, como digo es sorprendente y sin embargo, extrañamente agradable. La paz se respira en todo momento y el tiempo parece detenerse. Se acaba la prisa, se acaban las preocupaciones… se acaba el ruido. Como si el hecho de que el Mar Muerto se encuentre a 400 metros bajo el nivel del mar, lo convirtiera en un reducto al margen del mundo. Como una burbuja especialmente preparada para el placer y la relajación.

Pero hablemos de aquello que más nos interesa: la salud y la belleza. Porque este punto geográfico es un spa natural. El Mar Muerto, se mire por donde se mire, tiene algo que nos sirve o que nos hace falta.

Las propiedades de sus aguas son innegables. De hecho, las leyendas beduinas desde  hace una pila de años, ya mencionaban los beneficios de este lago, más aún, Herodes, el que se mandó construir su propia fortaleza a unos kilómetros del Mar Muerto, la de Massada, lo hizo para tener acceso ilimitado a este manantial de juventud. Otra figura que se moría por los barros negros de sus orillas, fue Cleopatra, quien dicen que por ese motivo le pidió a Marco Antonio que conquistara las regiones bajas de Jordania… para explotar y utilizar los minerales naturales que ella utilizaría en sus particulares rituales de belleza.

Las aguas del Mar Muerto, contienen una solución muy concentrada de cloruro de calcio, magnesio, sodio y potasio, con un elevado porcentaje de bromuro disuelto, que lo convierten en un paraíso para la filosofía Wellness. Es gracias a la sal, pero también al magnesio, que uno flota sobre la superficie del agua donde al final lo difícil es ponerse de pie.

A lo largo de 17 km. y con una anchura de 60 km. el gran lago tiene un clima natural cálido y rico en oxígeno, además cuenta con la ausencia casi absoluta de la polución.  Esto es debido en gran parte a que las pocas plantas que hay en esta zona, lo tienen tan difícil para sobrevivir que son las más ricas en oxígeno de todo el planeta. Tienen, de hecho, un 10% más que las del Mediterráneo. Esto, unido a la posición del lago, tan profunda bajo el nivel del mar, que reduce considerablemente el peligro de quemaduras solares.  Y por otra parte es muy beneficioso para mejorar  problemas respiratorios.

Además, el contenido en yodo y el alto porcentaje de evaporación (debido al calor) ayuda a incrementar la actividad metabólica del cuerpo. Lo que puede derivar, entre otras muchas cosas en la pérdida de peso, especialmente en pacientes con hipotiroidismo.

Por su parte, el barro, con un obvio y alto contenido en sal y compuesto también por las particulares algas que crecen en esta zona, potencia sus cualidades gracias al calor natural del sol. Por eso, es uno de los productos más apreciados del mundo para el cuidado de la belleza y la salud de la piel. Aunque los expertos aseguran que también son beneficiosos para una amplia gama de afecciones renales y respiratorias, no sólo cutáneas.

Si a eso le sumas la posibilidad de continuar el tratamiento en el spa de alguno de sus hoteles y extender los baños a lo largo de una semana, el resultado es sorprendente desde todos los puntos. Por no mencionar la cura nerviosa que representa y lo divertida que resulta toda la experiencia.

Actividades complementarias

La fortaleza de Massada. Una excursión sencilla gracias al funicular, pero de lo más enriquecedora y divertida.
Qumram. Donde se encontraron los famosos manuscritos del Mar Muerto y donde se pueden conocer algunas de las excavaciones del yacimiento arqueológico que representa.
Una excursión por el desierto. Quizá en un jeep, un 4×4 o incluso una bicicleta. Se organizan expediciones que permiten pasar una o dos noches bajo las estrellas y que es toda una experiencia.

Cómo llegar

A Israel hay vuelos desde casi cualquier parte del mundo. La compañía nacional es ElAl con vuelos regulares directos desde Madrid y desde Barcelona. El aeropuerto internacional de Ben Gurión, está a 50 kilómetros de Jerusalén y a 15 de Tel Aviv.  Conecta esta última un tren en alrededor de 15 minutos y por 12NIS.  Se puede acceder por carretera desde los países limítrofes, pero no es la forma más cómoda.

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