¿Qué está pasando con las low cost? Los últimos resultados de Vueling no son sino un eslabón más en la cadena de descensos paulatinos en los beneficios de las aerolÃneas de bajo coste. Ryanair ya anunció en sus resultados del primer trimestre que no podrÃa alcanzar los objetivos marcados, aunque entre los meses de abril y junio ha mejorado significativamente sus resultados. Ahora, Easyjet decide cobrar tres euros por cada maleta facturada. Sin duda las «aerolÃneas de nueva generación», como han dado en llamarse estas compañÃas, están haciendo Ãmprobos esfuerzos por conseguir formas alternativas de ingresos.
Para llegar a esta situación se han tenido que dar a la vez tres factores que han contribuido al descalabro. En primer lugar, la subida del precio del petróleo. Seguidamente, el aumento de los costes de las tarifas por operar en los aeropuertos. Y, por último, la reacción de las lÃneas aéreas tradicionales, que han bajado sus precios significativamente para muchos destinos, manteniendo su imagen de calidad. Estos tres puntos han sacado a la luz la clara dependencia de las low cost del precio del billete y por eso ahora se afanan en encontrar otras vÃas de ingresos que engorden sus cuentas económicas. Y es que, como señala Vueling en su memoria de resultados, el precio medio del ticket ha caÃdo un 23,4% en el segundo trimestre del año. ¿Por qué esto no afecta tan claramente a las aerolÃneas tradicionales? Por que su estructura económica es distinta: perciben ingresos por otros conceptos como transporte de mercancÃas o handling a terceros.
La consecuencia a medio plazo de estos hechos es que se producirá una concentración en el sector. Algunas de las aerolÃneas existentes (en Europa son cerca de 150) serán adquiridas por las más poderosas y otras desaparecerán. A pesar de todo, desde esta publicación esperamos que el futuro para las lÃneas aéreas más jóvenes y novedosas no sea tan negro, fundamentalmente porque han ayudado a un descenso generalizado de los precios de los billetes, creando una competencia seria para el modelo tradicional, y democratizando más si cabe el hecho de viajar. En fin: han beneficiado al viajero y al turismo directamente.
