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Berlín en tres días

Atardecer en la ciudad de Berlín | Foto: Wolfgang Scholvien para Visit Berlin
Fotos: ALBERTO PERAL

Una ciudad como Berlín no se puede conocer en sólo tres días y lo ideal sería pasar allí un mínimo de una semana, pero para aquellos que sólo tenemos un puente largo para escaparnos, este puede ser un buen plan.


Ver Berlín en 3 días en un mapa más grande

En esta selección de lugares que visitar en Berlín en 3 días encontrarás de todo, desde monumentos a museos, lugares históricos y sitios para pasarlo bien.

En nuestras visitas, a nosotros nos gusta contar con la tarjeta para la ciudad de Berlín, que incluye la entrada a palacio del Reichstag, sin esperar colas, acceso al metro de Berlín, subida a la TV Tower para tener una inmejorable vista de la ciudad y traslado gratuito desde los dos aeropuertos de la ciudad. Además, la tarjeta dispone de descuentos en los principales museos de Berlín y otras atracciones.

Primer día

Comencemos por la Hegel Platz, a unos pasos de la parada de tren y metro de Friedrichstrasse. Allí encontraremos el Teatro de Maxim-Gorki, el auditorio más antiguo de Berlín. Calle abajo, está el Neue Wache, un monumento neoclásico en honor de las víctimas del fascismo y del militarismo. En seguida llegamos a la calle Unter den Linden, es decir, la avenida que originalmente unía la residencia del rey con el Tiergarten, es una de las calles más famosas y populares de la ciudad. Si subimos esta calle, a una manzana encontraremos el Zeughaus, originalmente el arsenal real, actualmente alberga exposiciones, pero aunque sólo sea por fuera, merece la pena un vistazo.

Bajando esa misma calle, que es perpendicular a Unter den Linden, pasamos junto al Kronprinzenpalais, para luego seguir por la calle paralela (Oberwallstrasse) donde se encuentran la Catedral de St. Hedwigs, la catedral católica de la archidiócesis romana de Berlín. Su interior se merece recrearse un rato; y la Staatsoper Unter den Linden, la Ópera. La plaza que hay enfrente es la Bebelplatz, la antigua plaza de la ópera con la Estatua ecuestre de Federico el Grande, frente a la Antigua Biblioteca.

Siguiendo 3 manzanas hacia abajo por Unter den Linden se encuentra la calle Glinka, en la que se esconde la Komische Oper, cuyo interior es espectacular.  Por el contrario, si en lugar de seguir calle abajo, torcemos a la izquierda por la calle Friedrich, nos toparemos con el Friedrichstadtpassagen, un grupo de pasajes dentro del complejo comercial, por ejemplo las famosas Galerías Lafayette. En la calle de atrás está la Konzerthaus, sede de la orquesta filarmónica de Berlín y la plaza Gendarmenmarkt, a cuyos lados se encuentran la catedral francesa y la catedral alemana.

En este barrio, y por la calle Friedrichstrasse hacia abajo, se pueden encontrar muy buenos sitios para comer bien y por un buen precio.  Y en algún momento llegaremos al Checkpoint Charlie, el antiguo paso de Berlín Este a Berlín Oeste controlado por los americanos. Por la calle perpendicular, la Kochstrasse, llegamos a un pequeño parquecito donde están: el Museo Martin Gropius Bau, reconstruido tras la guerra alberga ahora exposiciones temporales; y la Topographie des Terrors, los sótanos del cuartel general de la Gestapo y las SS, es lo que ha quedado… y ofrece una exposición que relata la historia de las torturas. En la dirección inversa, es decir, calle arriba, llegaríamos a cruzarnos con la calle Lindestrasse y habría que seguir por ella hacia abajo hasta el Museo Judío. Si hay tiempo, con un par de horas es suficiente, pero merece la pena, especialmente el edificio, por dentro y por fuera. Aquí concluye el primer día.

Segundo día

Hoy será un día largo e intenso. Comenzaremos al norte de la ciudad, en las estaciones de metro (U6) Oranienburger Tor o de tren (S1 ó S2) Oranienburger Strasse. Desde aquí hay que subir por la calle Friedrichstrasse unos metros para toparnos con la entrada al cementerio más famoso y espeluznante de la ciudad: Dorotheenstädtischer Friedhof. Allí descansan los berlineses famosos (Brecht, Mann, Hegel…). Bajando la calle Oranienburgerstrasse en dirección este (una de las calles más famosas y animadas de la ciudad y sede de la cultura alternativa), unas 3 manzanas, llegamos a la Sinagoga Nueva, arquitectura de vanguardia en el siglo XIX. Continuando por la misma calle, pasaremos el Monbijoupark y el Antiguo Cementerio Judío. En esa esquina, doblamos a la izquierda para encontrar la Iglesia de Sofía. A nuestra derecha queda el pequeño monumento conmemorativo de los judíos berlineses detenidos. Representa un grupo de judío antes de ser ejecutados. La iglesia fue construida por la reina Sofía Luisa, es barroca y conserva el púlpito del siglo XVIII.  Ahora bajemos por la estrecha calle Sophienstrasse, rehabilitada como en el siglo XVIII, hasta el centro comercial Hackesche Höfe, donde cruzaremos el río por el puente más cercano. Hemos llegado a la isla de los museos. Y aquí hay que hacer una selección importante, a no ser que se disponga de más de 3 días, claro, porque estos museos son para dedicar al menos una mañana entera  a cada uno.

El primero es el Bodemuseum, acopladito al extremo de la isla, luego el Museo de Pérgamo, mi favorito sin discusión, con la espectacular Puerta de Ishtar en su interior. A su lado, la Antigua Galería Nacional, dedicado sobre todo a la pintura. Al otro lado de la calle, el Museo Antiguo, fue uno de los primeros edificios de Europa construidos expresamente para un museo, así que al menos el edificio hay que verlo. Actualmente expone antigüedades clásicas. Y a su lado el Museo Egipcio, uno de los más prestigiosos del mundo, aunque en breve lo trasladarán al Museo Nuevo. Ambos museos están en el famoso Lustgarten, un precioso jardín restaurado, donde también se encuentra la Catedral de Berlín. Existe la posibilidad de acceder a todos estos museos con la Berlin WelcomeCard: cuesta 42 euros, nos da acceso a los museos de la Isla de los Museos, y podemos viajar en transporte público, sin pagar más, durante tres días. Por otro lado, el Museum Pass nos da acceso a más de 50 museos durante tres días. Tú eliges.

Frente a nosotros se alza el Schlossbrücke, el Puente del Castillo. Un lujo que nos conduce a la Schlossplatz, donde un día si irguió el castillo de la ciudad. A continuación la Werderstrasse y al otro lado de esta calle, Marstall, el único edificio del barroco temprano que aún se conserva en Berlín y fueron las antiguas caballerizas reales. Unos cuantos pasos más allá está el Ribbeckhaus: cuatro pintorescos hastiales idénticos conforman el único edificio renacentista que queda en el centro de la ciudad.

Cruzaremos  el puente por la calle Gertraudenstrasse hasta que se convierte en la calle Mühlendamm. En esta zona encontraremos varios restaurantes, sobre todo de comida tradicional. Es un buen momento para descansar y comer algo.

Justo después del puente está el Palacio Ephraim.  Allí se expone una rama del Museo de la Ciudad de Berlín. Calle arriba está Nikolaiviertel y Nikolaikirche, la RDA intentó aquí recrear un pueblo medieval y la iglesia es el edificio más antiguo del centro de la ciudad. Es un barrio repleto de bares y cafés.  Unos pasos más hacia arriba, en la calle perpendicular, está el famoso Ayuntamiento Rojo, con ladrillos de Brandeburgo.

Siguiendo la calle en la que nos encontramos, la calle Spandauer, hacia arriba, llegaremos a la Fuente del Neptuno.  En la esquina siguiente, por la misma calle: la Heiliggeiskapelle, la Capilla del Espíritu Santo, arquitectura gótica y única capilla de hospital que queda en Berlín. Hacia el otro lado, junto a la Fuente del Neptuno, está la Iglesia de María, una de las más interesantes de la ciudad y si queda un poquito de tiempo, merece la pena entrar. Sin salir del parque también está la famosa Torre de la Televisión (reserva tu entrada para subir, incluso de noche) y finalmente, la bulliciosa Alexanderplatz, con su Reloj del mundo. Aquí terminamos la jornada, pero es un barrio muy animado para tomar unas cervezas y adentrarse en el ambiente berlinés.

Tercer día

El último día daremos un paseo por los rincones que quedan sin explorar y terminaremos pronto para ir a hacer algunas comprar de rigor.

Comencemos la visita en un sitio fácil de reconocer, la Puerta de Brandenburgo, el símbolo de Berlín. Una manzana, calle abajo, está el Monumento al Holocausto, un centenar de bloques de hormigón que recuerdan el genocidio. Al otro lado de la Puerta está el Edificio del Reichstag coronado por la cúpula de Norman Foster. Si uno quiere hacer una visita a su interior y subir hasta la cúpula, es necesario madrugar mucho y hacer un poquito de cola, pero merece la pena. Aquí puedes reservar entrada para el Reichstag (incluye guía y visita a la Puerta de Brandenburgo)  Después nos adentramos en el maravilloso parque Tiergarten… allí encontraremos, por orden: Regierungsviertel, la residencia oficial del canciller alemán, el Monumento Soviético, la Casa de la Cultura del Mundo, que parece una almeja o una ostra gigante y embarazada; el Palacio Bellevu, la residencia oficial del presidente alemán. En el centro del parque, la Siegessäule, la columna de la victoria conocida popularmente como Goldelse.

Partiendo de la columna de la victoria hacia abajo, por la calle Hofjägerallee, un paseíto largo hasta salir del parque, llegamos al archivo de la Bauhaus. Es muy barato y se tarda poco en verlo, así que hay que entrar. Después sigamos por la margen izquierda del río y pasaremos por Bendlerblock, lo que fue la base central del ejército alemán y donde se planeó el asesinato de Hitler, que sería frustrado. Sigamos andando hasta la calle Postdamer y subamos por ésta hacia arriba. A la izquierda dejaremos perlitas como la Nueva Galería Nacional, cuyo diseño arquitectónico es casi mejor que sus exposiciones, la Gemäldegalerie, una impresionante pinacoteca,  la Biblioteca del arte, en la que se guardan tesoros de todo tipo, el Kupferstichkabinnet donde se guardan las colecciones de grabados, otra pinacoteca, el Museo Kunstgewerbe, el Philarmonie und Kammermusiksaal, un impresionante y desconcertante edificio amarillo que llama la atención desde bien lejos. Y el Museo de los instrumentos musicales, muy divertido sobre todo para los niños.

Siguiendo la curva, llegaremos a la Plaza de Postdam, uno de los centros neurálgicos de la ciudad, donde buscaremos un lugar para comer.

Por la tarde, podemos seguir haciendo compras en esta zona, aprovechando el Sony Center o podemos optar por la última excursión cogiendo el metro (U2) hasta la parada de Wittenbergplatz, al salir encontrareis KaDeWe, Kaufhaus des Westens, el gran almacén más grande de Europa (sin palabras), aunque es algo caro. Está en la calle Tauentzienstrasse, una de las más comerciales de la ciudad, un barrio para comprar. Y si no, calle arriba está el Europa Center, otro centro comercial importante y donde se encuentra el Reloj del fluir del tiempo. Una preciosidad.

Si pasamos de las compras. Vayamos a la parada de metro (U7) Richard Wagner Platz. Al salir sólo hay que seguir la calle otto-Suhr –Allee hasta el Palacio de Charlottenburg y su parque, por el que se puede pasear y encontrarse más de una agradable sorpresa.  Aquí termina nuestra breve visita a Berlín.

El mundo de las tabernas

Hay más de 10.000 tabernas y cervecerías alfombrando la ciudad de Berlín. Allí no sólo es posible degustar una cerveza de cualquier tipo y relajarse después de un largo día, sino que es el lugar perfecto para probar las especialidades culinarias de la región y, al mismo tiempo, compartir una mesa con desconocidos. Por ello, es la ocasión perfecta para conocer gente nueva y hacer grandes amigos.

Excursiones recomendadas

DRESDE. A sólo 2 horas de Berlín, a pesar de haber sido completamente destruida en la II Guerra Mundial, ahora es una de las ciudades más bonitas de Alemania. Su casco histórico merece una visita detallada.

POSTDAM. Es la capital de Branbeburgo, tiene más de mil años de historia y está a sólo media hora de Berlín. Su principal atracción es el Palacio Sanssouci, pero también hay que conocer los barrios de Alexandrowka y el holandés.

CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE SACHSENHAUSEN. A sólo media hora de Berlín y es el ejemplo de un campo de concentración que la administración consideraba modélico. Se pueden visitar las instalaciones y a veces hay exposiciones itinerantes. La entrada es gratuita.

SPREEWALD. Cerca de Cottbus, la segunda ciudad más grande de la región. Es una zona reconocida como Reserva Mundial de la Biosfera, así que es un paraíso para los amantes de la naturaleza. Se pueden alquilar barquitas y recorrer el río Spree, haciendo pequeñas escalas para conocer las localidades cercanas.

Cómo ir

En avión. Hay tres aeropuertos en la ciudad: Berlín-Brandenburg/Schönefeld, que está a 18 kilómetros; Berlín-Tegel, a 8 kilómetros; y el de Berlín-Tempelhof, que está a sólo 6 kilómetros. Todos ellos conectan con la ciudad gracias al tren. El taxi suele ser bastante caro. Berlín conecta diariamente desde cualquier ciudad Europea de forma regular y tiene muchas conexiones con vuelos de bajo coste por lo que la escapada es sencilla. Nuestra recomendación es Germanwings.

En tren. La compañía de ferrocarriles alemana es DB. En Berlín hay estaciones de trenes a las que llegar y muy pronto estará habilitada la Estación Central. Los trenes de Brandeburgo y Sajonia llegan a Ostbahnhof, los de Hannover, Frankfurt, Colonia, Hamburgo, Munich y Europa occidental, a la Zoo Bahnhof; y los de Rostock, Magdeburgo, Viena, Moscú, Praga y Budapest, a la Bahnhof Lichtenberg. Desde España, por ejemplo hay que hacer varios transbordos: Madrid-París-Colonia-Berlín o Barcelona-Berna-Basilea-Berlín.

Por carretera. Las autopistas alemanas son buenísimas, sin límite de velocidad (que para eso ya saben conducir) y gratuitas (para que aprendamos todos). Por lo que se puede llegar en coche particular desde cualquier punto de Alemania e incluso desde otro país si se quiere. Los recorridos en autobús son largos y dependen del punto de origen.

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