Arabia Saudà está intentando que la sede la Organización Mundial del Turismo (OMT) se traslade de España al paÃs arábigo, según el diario El PaÃs. Si al final se produce esta operación, lo que parece muy probable por la larga chequera de los saudÃes, capaces de comprar cualquier tipo de voluntad, será una mala noticia para la imagen del turismo internacional.
Arabia Saudà no debe albergar la sede de la OMT por cuatro motivos principales. El primero es que no se trata de un paÃs democrático. La familia Al Saud, que rige Arabia SaudÃ, no tiene intención de democratizar la vida pública saudita y se ha distinguido por aplastar de forma inmisericorde la disidencia polÃtica, como señala año tras año AmnistÃa Internacional. Los partidos polÃticos y sindicatos están prohibidos. No existe un parlamento que represente la voluntad popular. Ni se le espera.
En segundo lugar, y como consecuencia de lo anterior, en Arabia Saudà no se respetan los derechos humanos más esenciales. La vida tiene un bajo precio si uno se opone a la familia reinante. No hay libertad de expresión, de opinión ni de reunión. Tampoco existe libertad religiosa, por más que en el estado arábigo se mantengan diversas minorÃas, porque no pueden profesar su fe de forma pública. Las mujeres no son respetadas ni se les deja actuar en la esfera pública, más allá de cuestiones cosméticas como la posibilidad de conducir. Siempre deben estar bajo la tutela de un hombre. Y, no menos importante, Arabia Saudà ha usado el asesinato para acabar con la vida de disidentes incluso en el extranjero. Ahà está el caso del periodista Jamal Khashoggi, al que diversos sicarios asesinaron y descuartizaron en la embajada de Arabia Saudà en TurquÃa por mandato de Mohamed bin Salman (MBS), el prÃncipe heredero, según ha revelado una investigación de los servicios de inteligencia estadounidenses. Los periodistas no son bienvenidos en el paÃs arábigo.
En tercer lugar, Arabia Saudà es un estado opaco en el que es difÃcil obtener informaciones independientes y crÃticas. De 180 paÃs que estudia Transparencia Internacional, Arabia Saudà se encuentra en el puesto 52, por debajo de todos los europeos. ¿Con qué libertad podrán operar en el paÃs los trabajadores de la OMT, los periodistas que cubran la información turÃstica y los expertos que se relacionen con este organismo de Naciones Unidas?
Por último, Arabia Saudà quiere usar la OMT como otra pieza de su estrategia de relaciones públicas. MBS presentó hace unos años el plan Vision 2030, un proyecto de lo que debe ser el reino saudà dentro de diez años. Conscientes de que el petróleo ya no es la gallina de los huevos de oro ni da los suficientes ingresos para subvencionar a la población saudÃ, la familia reinante ha visto en el turismo (y en otras actividades de servicios) una oportunidad de cambiar la economÃa del reino y poner a trabajar a los saudÃes. La OMT será un reclamo publicitario para el reino saudÃ, le pondrá en el mapa del turismo internacional, atraerá a personal de organismos supranacionales y le puede ayudar a conseguir visitantes extranjeros.
En la actualidad, la OMT es el único organismo de Naciones Unidas con sede en España. El paÃs europeo puede permitirse este lujo, porque, hasta la pandemia de Covid-19, era el tercer destino mundial por recepción de turistas internacionales. La OMT tiene su sede en Madrid desde 1976, pocos meses después de la muerte del dictador Francisco Franco. Entonces se dio un caramelo a un régimen polÃtico autoritario que morÃa con su creador, pues en ese mismo año se celebraron las primeras elecciones democráticas en España desde 1936, se redactó la actual constitución y nació la democracia española de 1978.
Si la OMT se fuese a otro paÃs europeo, americano, asiático o africano, para no caer en eurocentrismos, no pasarÃa nada. Determinados intereses polÃticos y empresariales españoles se verÃan afectados, pero podrÃan recomponerse. Lo que no tiene sentido polÃtico es premiar a un paÃs como Arabia SaudÃ, que se ha caracterizado por su falta de respeto por los derechos de las personas, de la democracia y de la legislación internacional.
