Es difÃcil encontrar municipios que no dispongan de servicio de taxi, desde las caóticas Delhi o El Cairo a las más organizadas capitales europeas. La dificultad de este medio de transporte es saber cuánto van a cobrar por un trayecto, ya que los importes varÃan por paÃses, ciudades e incluso conceptos. Carspring, empresa especializada en la compraventa de coches de segunda mano, ha elaborado un Ãndice de precios de taxi en 80 capitales mundiales.
Taxi
El trabajo de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) no es nada sencillo. Fundamentalmente porque el regulador dice, muchas veces, verdades que no sientan bien en determinados colectivos, como el del taxi. Según dos estudios de la CNMC, el monopolio del taxi en las ciudades de Córdoba y Málaga genera unas pérdidas para sus usuarios de casi 7 millones de euros anuales.
Uber y la economÃa colaborativa chocan con la justicia en Alemania
¿Será el fin de Uber en Alemania? Un tribunal de Frankfurt ha sentenciado que la empresa especializada en conectar a clientes y conductores privados a través de su aplicación móvil no puede ejercer su actividad en el paÃs europeo. En la resolución se detalla que los conductores de Uber no cuentan con las licencias que marca la ley para ejercer la actividad de transporte de viajeros por carretera. La decisión no es firme y la empresa estadounidense ha anunciado que la recurrirá, por lo que seguirá ofreciendo sus servicios en Alemania hasta que un tribunal superior dictamine sobre el caso. La ley alemana permite que un particular transporte a otro viajero siempre que no le cobre más del coste del propio viaje, es decir, siempre que no obtenga ningún beneficio, lo que se considera una actividad económica. La cuestión es que Uber cobra una comisión del precio de reserva de sus conductores, medio por el financia su actividad empresarial.
Esta sentencia es un primer éxito del colectivo de taxistas, quienes presentaron la demanda frente a la empresa, y que se han venido quejando de que aplicaciones como Uber fomentan el intrusismo y la competencia desleal en su sector. De hecho, en junio, los taxistas europeos secundaron una jornada de huelga para protestar contra este tipo de aplicaciones. A Uber le interesa seguir operando en Alemania, donde su número de clientes se ha multiplicado por cinco en el último año. El crecimiento de estas cifras indica que existe un público dispuesto a pagar por un servicio de transporte con precios más competitivos y mayor flexibilidad que el del taxi. También es un indicador de que este tipo de negocio en Internet ha llegado para quedarse y desestabilizar los cimientos de una actividad excesivamente regulada y en manos de pocos actores.
No es la primera ciudad en que Uber encuentra impedimientos para su negocio. En Bruselas (Bélgica), la aplicación también ha sido prohibida, e incluso en los EEUU algunas ciudades, como San Francisco, han puesto reparos a Uber. En Alemania, las ciudades de BerlÃn y Hamburgo también se han enfrentado a la aplicacion, en este caso por dudar sobre si sus conductores contaban con los seguros necesarios para el transporte de pasajeros. Al final, la legislación sobre transporte terrestre es una competencia de cada estado alemán, por lo que la normativa puede variar de uno a otro. Las protestas de los taxistas, que ven amenazado su medio de subsistencia, han calado en los responsables polÃticos locales. Sin embargo, el problema va más allá del intrusismo. El sector del transporte de viajeros por carretera, bien sea por ciudad o entre localidades más lejanas, ha sido regulado hasta en sus más mÃnimos detalles, desde las condiciones de seguridad hasta los precios. Como consecuencia, el número de licencias que se expiden es muy reducido, se coarta la posibilidad de competencia y el cliente no tiene posibilidades de elección. Hasta que Internet llegó al sector.
Hace medio siglo, cuando los transportes por carretera no estaban desarrollados, el coche era un lujo, y las ciudades contaban con medios de transporte públicos pésimos, la necesidad de regular la actividad de taxi era un hecho. Pero hoy, con la incidencia de las nuevas tecnologÃas en el abaratamiento de los costes de transporte, la facilidad de elección y la posibilidad de fomentar la competencia, diferentes voces abogan por desregular el sector del taxi, reduciendo los requisitos para operar en el mismo a unas mÃnimas condiciones de seguridad y calidad. Este es el mensaje que se ha lanzado desde la Unión Europea. Neelie Kroes, la comisaria de Agenda Digital, ha advertido que si Europa quiere ser un referente en Nuevas TecnologÃas, no se pueden regular sectores como el de la economÃa colaborativa, donde entrarÃa Uber, sino que se debe ir hacia una apertura de negocios tradicionalmente cerrados y controlados en régimen de oligopolio por unos pocos. En España, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, el regulador que vela por la libre competencia en los mercados, también sostiene que la economÃa colaborativa no debe regularse, más allá de las condiciones de calidad y seguridad en los servicios. Quizá a Uber le interese llevar el debate polÃtico al seno de la Comisión Europea y a los tribunales de justicia de la Unión. En el plano polÃtico, todo dependerá de la fuerza que la empresa estadounidense pueda hacer frente a los lobbys del transporte.
EconomÃa disruptiva
Uber se engloba dentro de la corriente denominada «economÃa colaborativa». A grandes rasgos, este concepto sirve para definir aquellos negocios que se fundamentan en vender recursos infrautilizados. Por ejemplo, Uber comercializa el espacio de los coches de conductores particulares para transportar a otros viajeros. Airbnb, otra empresa estadounidense especializada en alojamientos, alquila a través de su web habitaciones en pisos de particulares que no suelen usarse, o incluso sillones para pasar una noche en un destino concreto. La comercialización de viviendas habituales con fines turÃsticos es otra de las polémicas que ha sacudido al sector tradicional del turismo en los últimos meses y que es una de las causas de las protestas en la Barceloneta.
Dentro de la economÃa colaborativa (o sharing economy en inglés) existe un amplio rango de aplicaciones. Por ejemplo, BlaBlaCar, otra empresa especializada en poner en contacto a propietarios de vehÃculos y viajeros, sólo permite a sus conductores cobrar el coste efectivo del viaje, sin obtener ningún beneficio. La filosofÃa es repartir los costes de un viaje en coche, como la gasolina, pero no hacer negocio con ello. Sin embargo, la empresa sà cobra una comisión del 10% por cada reserva, como gastos de gestión.
Uber fue de las primeras compañÃas en aparecer en este negocio. Es originaria de San Francisco (EEUU) y está valorada en 18.200 millones de dólares tras su última ronda de financiación, que tuvo lugar en junio. La firma se fundó en 2009 y ya opera en más de 150 ciudades de todo el mundo. En Barcelona también ha sido fuente de polémica con los taxistas y el ayuntamiento de la ciudad condal explicó que sancionarÃa a aquellos conductores que no tuviesen licencia para el transporte de pasajeros. El negocio en Internet avanza, los consumidores piden nuevas soluciones, pero la administración camina lenta.
Barcelona atacará a los conductores de Uber con medidas de dudosa legalidad
MADRID.- El Ayuntamiento de Barcelona se ha puesto serio para combatir el uso de aplicaciones como Uber, especializadas en poner en contacto a conductores particulares con clientes para que les transporten como si de un taxi se tratase. La Jefatura de la Guardia Urbana ha emitido una instrucción dirigida a sus agentes en la que detalla cómo detectar y denunciar a estos conductores al margen de la ley, según publica el diario El Mundo. Las sanciones para los conductores pueden llegar hasta los 5.000 euros. Las presiones de los taxistas de la capital de Cataluña, que hace unas semanas fueron a la huelga junto con los de otras ciudades europeas, entre ellas Madrid, ha movido al consistorio barcelonés a tomar una iniciativa que causará polémica.
AsÃ, esta instrucción recoge que las patrullas policiales deberán realizar sus intervenciones cuando sospechen que se está llevando a cabo un transporte de pasajeros por una persona que no cuenta con la licencia municipal de taxi ni con el permiso especÃfico (el denominado BTP). También cuando un particular denuncie esta situación, vÃa que les queda a los taxistas para descubrir a las personas que operan en su sector sin autorizaciones. La polémica vendrá por los medios de prueba que pueden aportar los agentes. En la instrucción se detalla que deberán «entrevistar» por separado al conductor del vehÃculo y al pasajero para saber si éste ha retribuido al primero por un servicio para el que no tiene autorización. Además, los agentes deberán acreditar datos como la forma en que se conocieron y pusieron en contacto con «fotografÃas o capturas de pantalla de los dispositivos móviles» de conductor y pasajero con la finalidad de probar la irregularidad.
Sin embargo, las cosas no serán tan sencillas. En primer lugar, la «entrevista» de la que habla la instrucción dada a los agentes se puede considerar una declaración en toda regla, por lo que conductor y pasajero podrÃan pedir que les acompañase un abogado e incluso se podrÃan invalidar sus declaraciones. Más polémico será el tema de realizar fotografÃas o capturas de pantalla a los móviles de los implicados. Este proceder se puede considerar una intromisión en la intimidad del presunto responsable, y además sin una orden judicial que lo autorice, por lo que podrÃa hacer que esta prueba sea nula de pleno derecho. Asimismo, esta operativa puede suponer un menoscabo en la facultad de defensa del presunto responsable, al que la Constitución española reconoce que tiene derecho a no declarar contra sà mismo y a no autoinculparse.
Por otro lado, las sanciones no serán impuestas por los propios agentes de la guardia urbana. Estos se limitarán a levantar acta de los hechos e intentar recabar las pruebas de cargo suficientes. Después, el propio Ayuntamiento abrirá, tras la preceptiva denuncia, un expediente sancionador a la persona que presuntamente haya cometido la infracción. En el mismo, el presunto responsable podrá defenderse alegando las pruebas y fundamentos jurÃdicos que crea convenientes. Y tras la tramitación de este expediente, otro órgano del Ayuntamiento improndrá la sanción económica. Pero aquà no acaba el periplo legal, ya que el sancionado puede recurrir a los juzgados contencioso-administrativos, donde con toda probabilidad se considerarán las pruebas obtenidas como ilegales, lo que anularÃa la sanción.
Los taxis en la era digital
El problema al que se enfrenta el mundo del taxi no es muy diferente al que sufrió la música a partir del año 2000, o al que están atravesando los hoteles con respecto a los apartamentos o los medios de comunicación tradicionales. Internet permite agilizar la intermediación entre negocios y clientes, a la vez que da acceso a una mayor variedad de servicios, fomenta la competencia y abarata los precios. El sector del taxi es una actividad muy regulada y tasada por las diferentes administraciones, lo que supone un lastre frente a los nuevos modelos de negocio que empiezan a irrumpir, como Uber.
Los taxistas se quejan de que estas aplicaciones contribuyen a crear una economÃa sumergida, con transportistas que no cumplen la ley ni pagan impuestos, mientras que la propia empresa intermedia en una actividad regulada. Y es que los profesionales del taxi tienen que contar con una licencia (que han comprado en la mayorÃa de los casos por precios prohibitivos e inflados y que no es de su propiedad, sino del Ayuntamiento, que permite su transferencia), han de pasar una serie de pruebas y deben cumplir unas condiciones de calidad y garantÃas, lo que les impone unos costes fijos. Algo que no ocurre con los conductores que se anuncian en Uber, por ejemplo, por lo que pueden ofrecer mejores tarifas.
Un estudio de la Asociación de Empresarios Madrileños del Taxi (AEMT), realizado en 2010, cuantifica en una media de 84.327 euros los ingresos que puede generar un taxi en un año de trabajo (11 meses), con 11 horas diarias de servicio. A cambio, los gastos ascienden a 13.365 euros anuales. De los ingresos totales, el estudio diferencia entre los que se consiguen en el turno de mañana (35.557 euros) y los del turno de tarde (48.870 euros). Por ello, el informe de la AEMT concluÃa que, dependiendo del turno, un taxista podÃa ganar entre 2.017 euros y 3.219 euros mensuales. En estos datos no se tienen en cuenta el pago de impuestos que el profesional debe realizar trimestralmente. En Madrid hay cerca de 15.700 licencias de taxi y no se emiten nuevas desde los años 80 del siglo XX.
Europa apuesta por el transporte compartido, transparente y desregulado

Neelie Kroes, vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria de Agenda Digital | Foto: Comisión Europea
MADRID.- Por si algunos tenÃan dudas de que la Unión Europea es importante en la vida diaria de sus ciudadanos, las últimas declaraciones de diversos dirigentes europeos encargados del transporte y la competencia las han disipado. La semana pasada se ha producido un conflicto entre los taxistas y transportistas de pasajeros en Europa con aplicaciones para móviles como Uber, que permite a sus usuarios pedir un coche con conductor para realizar sus desplazamientos por la ciudad. Los taxistas consideran que este negocio es una competencia desleal, ya que no está sometido a la misma regulación ni pago de impuestos que les afecta a ellos. Por este motivo se han convocado huelgas de taxistas en diferentes capitales europeas como Londres, ParÃs o Madrid. Y, desde Bruselas, les han respondido que se vayan acostumbrando, porque la economÃa digital trae estos terremotos.
Por primera vez en mucho tiempo se ha visto desde la Comisión Europea un discurso en favor de las nuevas tecnologÃas y de su necesidad para cambiar el modelo productivo. Neelie Kroes, vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria de Agenda Digital, ha salido en defensa de aplicaciones como Uber o BlaBlaCar (aunque el modelo de negocio de ambas es diferente), echando un jarro de agua frÃa a los taxistas europeos. En un comunicado, Kroes explica que «no podemos enfrentarnos a los nuevos desafÃos ignorándolos, yendo a la huelga o intentando prohibir las innovaciones». La comisaria habla de tecnologÃa disruptiva (aquella que porovoca un cambio de gran importancia en el mercado y en la forma de consumir un servicio) y de la necesidad que tiene Europa de emprendedores, «personas que nos agiten y creen empleos y crecimiento en el proceso». Kroes añade que «si no usamos la tecnologÃa digital, millones de trabajos se trasladarán a otro sitio y los europeos se sentirán contrariados porque se les nieguen las ventajas que disfrutarán los habitantes de Asia, Australia, América o Ãfrica». Y, por si alguien duda, la vicepresidenta explica que «la gente de la economÃa colaborativa, como conductores, alojamiento, equipamiento y artistas, deben pagar los impuestos y someterse a las normas».
La Comisión Europea es muy consciente de la necesidad que tiene el continente de crear puestos de trabajo más cualificados y que generen una vÃa de enriquecimiento social diferente a la que se ha venido produciendo en los últimos 50 años. Los empleos relacionados con la tecnologÃa y la economÃa digital son un objetivo de la Agenda Digital que defiende Neelie Kroes y que pretende implantar un modelo productivo en el campo tecnológico similar al del Silicon Valley estadounidense, que ha generado empresas como Google o Tripadvisor en el mundo de los viajes. Bajo el nombre de «Agenda Digital» se encuentra un programa para hacer que las nuevas tecnologÃas dirijan en parte la evolución económica de Europa, creando un mercado único digital, apoyando los estándares, centrándose en la seguridad de las operaciones y los datos, facilitando el acceso a Internet o incrementando la I+D+i. Si la Comisión lo hace bien, la clave estará en desregular sectores como el del taxi, pero obligando a los nuevos actores a acatar normas comunes y a tributar por sus actividades.
La importancia de las delcaraciones de Kroes radica en que el Gobierno comunitario no va a poner en marcha una legislación que restrinja la competencia en el mercado del transporte de viajeros, lo que a la larga afectará a taxistas, pero también a empresas de autobús, por ejemplo. Cada Estado miembro de la Unión cuenta con su propia ley de transporte terrestre y es el encargado de verificar que las empresas de estos sectores o relacionados cumplen con los requisitos para prestarlos. Sin embargo, la Comisión puede decidir que es necesario desregular el sector de transporte de pasajeros o hacerlo más permeable a la entrada de nuevos competidores. Ello obligarÃa a los Estados a cambiar su legislación y afectarÃa de forma directa a los autónomos del taxi o a las empresas de transporte.
Transporte transparente
Por otro lado, Bruselas está muy implicada en facilitar el transporte y la movilidad dentro de la Unión. Siim Kallas, vicepresidente de la Comisión y responsable de Transportes, ha referido que «las compañÃas pequeñas e innovadoras necesitan acceso a los datos de viajes para que puedan desarrollar soluciones de puerta a puerta. Y necesitamos más y mejor cooperación entre los operadores de transporte, la industria, los desarrolladores y los Estados miembros». Está claro que la Comisión quiere aumentar la transparencia de los datos y aquà la nueva tendencia del big data (la agregación de grandes cantidades de datos para darles sentido y utilidad) va a jugar un papel preponderante. Por ejemplo, para la CE serÃa ideal que un viajero europeo pudiera reservar, desde un sólo portal o aplicación, un único billete que le permitiera viajar por diferentes medios de transporte dentro de la Unión.
Asà que en las últimas semanas la Comisión ha dejado claro cuáles son sus planes en transporte y economÃa colaborativa. Por una parte, la tendencia dentro del Gobierno comunitario es a una desregulación de los servicios para aumentar la competencia y limitar aquellos que tendan restringido el acceso de nuevos operadores, como el caso de los taxistas. Y, por otro lado, en el ámbito del transporte desde Bruselas se quiere mayor facilidad y transparencia para moverse por la Unión de forma más eficaz.
Tarifa plana de 30 euros para ir en taxi al Aeropuerto de Madrid-Barajas
MADRID.- El taxi entre la almendra central de la ciudad de Madrid y el Aeropuerto de Barajas tendrá un precio fijo, según las nuevas tarifas (PDF) aprobadas por el Ayuntamiento de la capital de España. AsÃ, el desplazamiento en taxi entre cualquier punto dentro de la M-30, autovÃa que circunvala la parte media del municipio de Madrid, costará 30 euros hasta el aeropuerto, ya sea de dÃa o de noche. Si el viaje se realiza desde fuera de la M-30, el precio de la carrera será de 20 euros. Los nuevos precios entrarán en vigor el 20 de diciembre.
El Ayuntamiento de Madrid ha aprobado los nuevos precios que regirá en 2014 en el servicio de taxi. Otra de las novedades es que la bajada de bandera (lo que el taxista cobra nada más el cliente sube al vehÃculo) se simplifica y sólo se establecen dos tramos tarifarios. De lunes a viernes en horario diurno (de 6 horas a 21 horas), el precio por la bajada de bandera será de 2,40 euros. Por su lado, en horario nocturno, fines de semana y festivos, el precio será de 2,45 euros.
Asimismo, de media, la subida de las tarifas será del 1,25% para 2014 y no se han fijado incrementos para ninguno de los suplementos, ni para el precio por kilómetro en cualquiera de las zonas. De esta manera, el suplemento porque un taxi lleve o recoja a un pasajero en un ferrocarril, bus o recinto ferial será de 3 euros, más el precio de los kilómetros recorridos. Por su lado, el suplemento por trasladar un cliente en nochebena y nochevieja será de 6,70 euros. En lo que respecta a los precios por kilómetros, para la tarifa 1 será de 1,05 euros por cada kilómetro; para la tarifa 2, de 1,20 euros; y para la tarifa 3, de 1,25 euros.
Precio fijo por ir al aeropuerto
El establecimiento de un precio fijo por trasladar a los viajeros al aeropuerto de Madrid, o viceversa, será polémico. El Ayuntamiento ha explicado que esta medida se ha tomado para cumplir con el artÃculo 48.2 de la Ordenanza Reguladora del Taxi, renovada hace pocos meses. Hasta ahora, cuando un usuario tomaba un taxi para acudir al aeropuerto (o desde el aeropuerto para llegar a Madrid) al precio de los kilómetros recorridos se sumaba un suplemento de 5,50 euros (más otros 5 euros si se pedÃa por teléfono). Ahora todo irá incluido en un único precio de 30 euros o 20 euros, en función del recorrido. Estas «tarifas planas» no será aplicables cuando el cliente se desplace a localidades fuera de la ciudad de Madrid.
Facua, la organización de consumidores, ha calificado de «injusto» y «discriminatorio» el sistema de tarifa plana fijado por el Ayuntamiento de Madrid para los desplazamientos en taxi desde la ciudad hasta el Aeropuerto de Barajas. Para la asociación, no es justo que pague lo mismo un usuario que viaja en taxi desde Avenida de América que otro que lo coja en la Ribera del Manzanares. Además, Facua manifiesta que con esta medida se puede llegar a un sistema con «ausencia total de suplementos» y teme que se considere el aeropuerto como un todo, cuando a juicio de la asociación no es lo mismo la Terminal 1 que la Terminal 4.



