
Turistas y grifos abiertos, mal negocio | Foto: 3345408 para Pixabay
¿Veremos contadores de agua en las habitaciones de hotel? El turista que visita un destino español consume entre 450 litros y 800 litros de agua por cada dÃa que disfruta de sus vacaciones. Sin embargo, un residente en el destino gasta una media de 132 litros de agua diarios, según datos del Instituto Nacional de EstadÃstica (INE) de 2014, los últimos disponibles. Es decir, los turistas consumen entre tres y seis veces más agua que los residentes.
[El artÃculo original ha sido publicado en Viajesdeprimera.com bajo el tÃtulo «Agua y turismo en España, paÃs de secano«]
Datos tan abstractos adquieren solidez cuando se piensa que 75,6 millones de turistas visitaron España en 2016 (hasta junio han llegado a España 36,3 millones de visitantes, un 11,6% más), lo que elevó el gasto de agua que realizaron a entre 34.020 millones de litros y 60.480 millones de litros de agua, lo que equivale a gastar el agua que albergarÃan más de 24.000 piscinas olÃmpicas. Pero no sólo los foráneos viajan por España: cada año, más de 166 millones de residentes nacionales se desplazan por la geografÃa nacional para hacer turismo.
El crecimiento del número de turistas extranjeros que llegan a España (y el del agua que usan) coincide con la época más seca del año, el verano, agravado en 2017 por uno de los periodos de sequÃa más prolongados y preocupantes de los últimos tiempos. En el paÃs mediterráneo, el tercero del mundo por recepción de turistas, en mayo llovió un 23% menos de lo habitual y en junio se pusieron en marcha varios planes de ayuda y seguimiento para los agricultores afectados en regiones como La Rioja, la cuenca del Duero o la del Júcar, aunque los expertos señalan que la falta de agua también es ya preocupante en la del Tajo y en el Cantábrico. Para sumar más ingredientes a este cóctel de gasto hay que recordar las zonas que reciben más visitantes suelen coincidir con las más secas.
Opinión: 80 millones de turistas: ¿es medioambientalmente sostenible?
Hasta el 70% del agua dulce del mundo se dedica a la agricultura, por lo que cabe considerar que el campo es el sector que hace un uso más intensivo del agua. La industria turÃstica –que en España genera el 11% de la riqueza nacional y el 13% del empleo- también depende en gran medida de ese recursos natural porque, como recuerda Magnus Jern, socio fundador de la empresa Tapp Watter, especializada en el ahorro del agua, el turismo usa el agua para el consumo de los turistas pero también para regar zonas verdes y campos de golf o para llenar piscinas, entre otras actividades.
Pero a pesar de los datos y de las evidencias, no existe un plan transversal en el sector turÃstico que se preocupe por conseguir una gestión adecuada del agua.
El precio del agua en la geografÃa del secano
Las provincias más secas de España (con menos de 300 mm de precipitación anual) son AlmerÃa (el Cabo de Gata, en NÃjar, es el espacio más árido de la PenÃnsula); Murcia y Alicante, donde llueve en torno a 61 dÃas al año y donde, en 2014, se ubicó el área poblada más seca del planeta. Fuerteventura y Lanzarote –las islas Canarias más orientales- también adolecen de esa carencia de agua.
¿Cómo afrontan los hoteles la conciliación de más turistas con la explotación de un recurso tan básico y escaso? El reto no es ni sencillo ni barato, a pesar de que “el agua no es un recurso caro en Españaâ€, como apunta CoralÃa Pino, responsable del área de sostenibilidad y eficiencia energética del Instituto Tecnológico Hotelero (ITH).  Según el INE, un metro cúbico de agua en España cuesta 1,98 euros, pero en realidad el precio varÃa en función de la actividad (agricultura o consumo humano) y según las comunidades autónomas. En Castilla y León el precio es de 0,95 euros por metro cúbico (1.000 litros) y en Cataluña de 2,75 euros.
El precio del agua en España esta subsidiado y lo que abona el consumidor no incluye ni el coste de oportunidad de la escasez ni los ambientales, algo que muchos expertos abogan por eliminar.
Sistemas de ahorro más utilizados
Para hacer frente a esa carencia histórica de agua, muchas regiones españolas recurren a la desalinizadoras. En Fuerteventura “muchos hoteles cuentan con sus propias plantas (desalinizadoras) para garantizar su suministroâ€, explican desde la Asociación de Empresarios TurÃsticos de Fuerteventura (Asofuer).
Los canarios están muy concienciados con la escasez de agua y “se llevan a cabo numerosas campañas de consumo responsable a través de cartelerÃa con presencia en la Isla y en los establecimientos hotelerosâ€, indican desde Asofuer. En las recepciones de los hoteles canarios se informa sobre la necesidad de ahorrar agua y se insta a la clientela a no arrojar papel en los inodoros si no es estrictamente necesario, “porque pueden atascar y romper las tuberÃas y las bombas de impulsión de los sistemas de depuración“.
Un informe del ITH calcula que con una inversión aproximada de 2.300 euros, un hotel de 100 habitaciones (la media de la planta española es de 103) se podrÃa alcanzar un ahorro anual equivalente al volumen de agua de una piscina olÃmpica, unos 82.243 m3, recuperando la inversión en un plazo de 6 meses. Además, como añade CoralÃa Pino, “cuanto más agua deje de ser consumida, mayor ahorro energético tendremos, y por tanto mayor ahorro económico.â€
Los temporizadores, perlizadores y sensores en los grifos; las cisternas de doble descarga; o las lonas para las piscinas son algunos de los sistemas de ahorro de consumo más asequibles y extendidos en la planta hotelera española. Pero desde el ITH señalan otros, con mayor inversión, como “la recuperación y depuración de aguas grises o la recuperación del agua de lluvia†asà como “la conservación y mantenimiento de las infraestructuras que canalizan el aguaâ€.
Sin embargo, la educación del turista sigue siendo la clave. Magnus Jern, de Tapp Water, sostiene que “las personas que visitan un paÃs o una región diferente a la suya han de ser conscientes de que deberÃan actuar de una manera parecida a la que actúan en casaâ€. Jern pone como ejemplo de casos de éxito la reutilización de las toallas más de una vez por el mismo turista y cree que la misma filosofÃa se deberÃa aplicar a las duchas largas, dejar el grifo abierto o al consumo de botellas de plástico con agua.
Menús sedientos
Quien se llevó la gran sorpresa al realizar un estudio sobre la huella medioambiental de sus hoteles –equivalentes a una ciudad pequeña- fue la multinacional francesa Accor. La cocina, y no la lavanderÃa, era el principal sector de consumo de agua. “La intuición en el desarrollo sostenible no es siempre fiableâ€, apuntaba en la presentación del estudio Caroline Andireux, Responsable de Proyectos & Comunicación de Desarrollo Sostenible de Accor.
En España “quizás serÃa necesario hacer un estudio en dicho sentido, ya que, al menos en el ITH no contamos con datos al respectoâ€, reflexiona CoralÃa Pino. Tampoco la Asociación de Hoteleros de Madrid ofrece demasiada información sobre esta cuestión. Preguntados por la gestión del agua, su respuesta es que “pretenden hacer una encuesta entre hoteles asociados para ver temas de sostenibilidad y rendimiento energéticoâ€.
Tasa ecoturÃstica
Ninguno de los entrevistados considera apropiado aplicar una tasa ecoturÃstica que, dicen desde Asofuer, “serÃa muy negativa porque supondrÃa restar competitividad al destinoâ€. CoralÃa Pino, responsable del área de sostenibilidad y eficiencia energética de ITH, cree que “ninguna inversión que conlleve ahorro energético o de agua puede ser repercutida directamente al cliente, al menos no directamente, ya que es una inversión relacionada con la buena gestión del establecimientoâ€.
Pino considera que “cualquier incremento de precio al cliente tiene que venir acompañado de un mejor servicio de calidad y valor añadido. El ahorro de energÃa es una cuestión de responsabilidad social corporativa que por tanto tiene que asumir únicamente el empresario turÃsticoâ€, explica la responsable del ITH.
Sin embargo, otros analistas sà abogan por cobrar más a quien más consume, instaurando, si hiciera falta, contadores en las habitaciones para poder controlar el gasto de agua por cliente. Cuando el visitante abandone el hotel, se comprueba si se ha mantenido en la media de consumo, en cuyo caso no se le cobrarÃa un plus, o si la ha superado, se le cobra un importe determinado.
Magnus Jern, de Tapp Watter, apunta otras soluciones, como la de concienciar a los huéspedes sobre su impacto en el medio ambiente o fomentar el uso de fuentes públicas de agua para el consumo, que evitarÃa otro de los problemas asociados con la afluencia turÃstica: los residuos, sobre todo los plásticos.
Otro problema: el plástico
El reciclado es otro de los grandes problemas asociados al aumento de turistas y los usos sociales actuales. Entre los materiales más difÃcilmente degradables –y de uso más extendido- está el plástico. En Francia se ha prohibido el uso de cubiertos y vasos de plástico, de los que se tiraban más de 5.000 millones al año y sólo se reciclaba un 1%. En San Francisco ya no se pueden vender, en suelo público, botellas de agua de plástico, de las que en Estados Unidos se venden cerca de 500 millones al año, con el consiguiente gasto energético en su producción y las dificultades de reciclaje que presentan.
En Fuerteventura “de momento no se han contemplado medidas como éstasâ€, apuntan desde Asofuer. CoralÃa Pino, del ITH explica que “en el ámbito hotelero, el menaje de plástico no es muy frecuente salvo en usos muy puntuales†y que en los baños cada vez “se opta más por instalar dispensadores que sustituyen lo tradicionales recipientes de uso individual que generan más residuos y desperdicios.†En cambio “sà constituyen un problema grande los envases†porque se tiende a comprar a granel pero “en este punto, la normativa sanitaria en materia de alimentación limita mucho está prácticaâ€.
Nuevamente, Jern concluye que los gobiernos deberÃan regular la utilización de plásticos de un solo uso, cuya acumulación produce problemas de contaminación con un producto que tarda cientos de años en degradarse.
