Revista80dias.es
Aida Cordero
junio 2011

Sarajevo es la capital de Bosnia y Herzegovina, uno de los países surgidos tras la disolución de Yugoslavia y sus habitantes no llegan a 400.000. Aun así, las calles están siempre llenas y los locales siempre dispuestos.

Para muchos esta ciudad es sinónimo de “guerra”, y no es para menos, sus calles han vivido desde el asesinato que hizo estallar la Primera Guerra Mundial hasta el conflicto más reciente, la Guerra de los Balcanes, que mantuvo la ciudad sitiada durante más de tres años. De esto último no hace ni veinte.

La ciudad prácticamente estaba recompuesta por completo en 2003, pero a pesar de la reconstrucción, casi inmediata a la finalización del acoso, sus edificios aun cuentan la historia, la tragedia, un testimonio mudo del dolor. Y no solo los edificios, paseando es fácil encontrarse con uno de sus cementerios donde ver las fechas de fallecimiento de la mayoría de las tumbas te pone los pelos de punta.

Sarajevo es la capital de Bosnia y Herzegovina, uno de los países surgidos tras la disolución de Yugoslavia y sus habitantes no llegan a 400.000. Aun así, las calles están siempre llenas y los locales siempre dispuestos para poder tomarte una rakia (o rakija), la bebida nacional consistente en un licor obtenido a partir de la destilación de frutas fermentadas o fumarte un DRINA (una de las marcas de tabaco más conocidas, porque allí se fuma mucho) mientras charlas o escuchas ganga (un tipo de música cantada de forma muy pasional por sus intérpretes, a los cuales te puedes unir, si conoces la letra. El extranjero es perfectamente recibido por ellos, son muy sociables y enseguida interesados en entablar una conversación.

Los bosnios no tienen el euro, utilizan los Marcos Convertibles que verás en todas partes como KM, el cambio depende del día, pero aproximadamente equivale a la mitad en euros. La vida es mucho más barata allí.

Por sus calles, por las que se puede pasear tranquilamente y de forma despreocupada a cualquier hora del día, pues siempre hay gente,  se mezclan en perfecta armonía musulmanes, católicos, ortodoxos o judíos. Así que, siempre con respeto, puedes visitar cada uno de sus lugares de oración.

Hacerte con la ciudad no es complicado, tan sólo tienes que seguir su río, el  Miljacka, o pasear por cualquiera de sus dos calles principales, la calle Titova o la calle Zmaj od Bosne. Si te cansas de la ciudad siempre puedes acercarte a la montaña, Sarajevo está completamente rodeada de ellas, cualquier taxi te puede acercar, como mucho va a ser un trayecto de 20 minutos.

El barrio antiguo, o Stari Grad, es conocido con el nombre de Bašèaršija. Se trata de una zona llena de pequeñas tiendas situadas alrededor de una fuente. En esta zona, aparte de ser ideal para perderte por sus callejuelas estrechas y en cuesta, puedes encontrar la mayoría de los hoteles y hostales.

Desde éste lugar, si seguimos hacia el río, haciendo esquina nos encontramos el edificio del Ayuntamiento, la Antigua Biblioteca, actualmente tapada por las obras, que es uno de los edificios emblemáticos de la ciudad que más sufrió los daños durante el Sitio. A pocos metros de ahí, nos encontramos con el puente donde fue asesinado el Archiduque Francisco Fernando.

Sarajevo no es una ciudad excesivamente monumental, sin embargo es rica en museos, en diversidad cultural, gastronomía y sobre todo en una historia que se respira en cada esquina de cada una de sus calles.

CÓMO DESPLAZARSE

En Sarajevo existen tranvía, autobuses y trolebús. La ciudad es perfectamente abarcable a pie, pero el transporte más cómodo y barato, es el taxi, aunque antes de coger uno deberías conocer un poco la ciudad y asegurarte de que ponen el taxímetro cuando te subes.

QUÉ COMER

La carne y la verdura son de una excelente calidad. Eso si, por razones religiosas y culturales es complicado encontrar cerdo. Son muy típicas una especie de salchichas llamadas cevap, las cuales se hacen en la parrilla y se acompañan con pita. Muchas comidas las enriquecen con un queso hecho a partir de la nata que se obtiene de hervir la leche, el kajmac, delicioso.

CÓMO LLEGAR

Se puede llegar por carretera y tren. El aeropuerto está situado a pocos kilómetros, en Butmir, donde por cierto está el túnel que construyeron durante el Sitio, gracias al cual lograron abastecerse y sobrevivir. Si llegáis al aeropuerto, la forma de ir a la ciudad es en taxi, no dejes que os cobren más de 20 marcos por acercarte al centro.

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