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Qué ver en Lanzarote

Entrada al Parque de Timanfaya | Foto: Turismo de Lanzarote

Consejos para saber qué ver en tu viaje a Lanzarote. Una isla llena de playas y volcanes, pero también cultura y gastronomía.

Lanzarote es la isla más oriental de las Canarias, con varias zonas qué ver y disfrutar. Situada en el Océano Atlántico, y a medio camino entre la vegetación tropical y el desierto del Sáhara, que casi se asoma a sus costas, se puede hacer un turismo muy relajado con opciones casi para todos.

Para empezar conviene saber que los puntos más turísticos son Puerto del Carmen y Playa Blanca, aunque la capital de Lanzarote es Arrecife. Como en el resto de islas (por ejemplo qué ver en Tenerife) lo ideal es alquilar un coche para realizar nuestros desplazamientos: nos saldrá económico y recorreremos el archipiélago en muy poco tiempo.

Lanzarote: qué ver en cinco días

La ruta que proponemos permite visitar la isla en cinco días, pero si contamos con más tiempo será perfecto para relajarnos totalmente, disfrutar de unas playas muy cuidadas e incluso reservar plaza en el ferry para acercarnos a la vecina isla de Fuerteventura.

Si de playas hablamos, los mejores lugares para mojarse en el océano son Playa Blanca, al sur de Lanzarote, y la playa de Famara, al norte. Son espacios radicalmente diferentes. Playa Blanca es la zona de veraneo de los extranjeros, pero lo más interesante es que muy cerca se encuentra Costa del Papagayo, un reducto de calas denominadas playa Mujeres, El Pozo, Caleta del Congrio, Puerto Muelas y El Papagayo, y separadas por peñones de poca altitud y fácil acceso. Limpieza, privacidad y comodidad.

Playa de Famara | Foto: Turismo de Lanzarote
Playa de Famara | Foto: Turismo de Lanzarote

La playa de Famara es otra cosa y, auque los más aguerridos se pueden bañar en la misma, es el punto de encuentro para surfistas. Este lugar es conocido en la isla por su alta ventosidad, lo que crea buenas olas. Se sitúa entre las poblaciones de Teguise y Haría, en una llanura que han creado millones de años de erosión. Si tenéis oportunidad, subid hasta el mirador de Famara, porque las vistas son impresionantes.

Jameos del Agua

Pero Lanzarote da para mucho más que bañarse en una playa. La isla, de origen volcánico, fue lugar de nacimiento del artista César Manrique (1919-1992), que dejó su huella creativa en la misma, consiguiendo una fusión entre arte y naturaleza poco habitual. La primera muestra son los Jameos del Agua, una cueva que se localiza al final de un túnel producido por la erupción del volcán Corona. Se sitúa muy cerca de la costa y bajo el nivel del mar, lo que provoca que se forme un lago interior debido a la filtración del agua. Dentro del mismo se halla uno de los mayores tesoros biológicos: los cangrejos ciegos, minúsculos y de color blanco.

Cueva de los Verdes | Foto: Turismo de Lanzarote
Cueva de los Verdes | Foto: Turismo de Lanzarote

Casi al lado de los Jameos se puede acceder a la Cueva de los Verdes, que forma parte del mismo túnel volcánico y que nos da acceso a un escenario digno de Viaje al centro de la Tierra, de Julio Verne. En ella realizaremos un recorrido por diferentes grutas. Se conocen hasta seis kilómetros e incluso existe un kilómetro que se introduce mar adentro y se denomina “túnel de la Atlántida”. Estos pasadizos naturales se formaron por el enfriamiento y solidificación de una colada de lava, mientras que el magma fundido del interior seguía fluyendo. Es un espectáculo geológico único y muy vistoso, con sorpresa al final del recorrido guiado.

Jardín de Cactus y Mirador del Río

Otro punto muy interesante para los amantes de los cactus es el jardín que César Manrique realizó en la isla. Hay que desplazarse a la localidad de Guatiza, muy cerca de Teguise, y cuenta con 5.000 metros cuadrados donde se disponen 7.200 ejemplares de 1.100 especies de cactus diferentes. Estas especies provienen de diferentes países: México, Chile, Madagascar… El jardín se introduce en la tierra, en una especie de plaza de toros muy curiosa.

Vista del Jardín de Cactus | Foto: David Fernández
Vista del Jardín de Cactus | Foto: David Fernández

Después podemos dirigirnos hasta el Mirador del Río, también de César Manrique y situado en lo alto del risco de Famara. Se eleva sobre 474 metros y desde el mismo divisamos la Isla de la Graciosa (es posible visitarla), que alberga el Parque Natural del Chinijo. Hay que pagar 4,50 euros por acceder, pero las vistas merecen la pena si queremos sacar las mejores fotografías. Eso sí, si lo que deseamos es admirar la vista, con cuidado y precaución, podemos buscar otras zonas del risco que nos ofrecerán lo mismo y gratis.

Casa de César Manrique

Casi todas las islas que conforman el archipiélago canario disponen de alguna construcción de César Manrique, como miradores. Manrique estableció su residencia en Lanzarote, cuya casa se ha convertido en fundación y sirve para explicar el recorrido vital del artista.

Debemos desplazarnos hasta la localidad de Tahíche. La casa está construida sobre una colada de lava que dejaron las erupciones del siglo XVIII en Lanzarote y el artista inició su edificación en 1968, cuando regresó de Nueva York. El hogar se distribuye en cinco burbujas volcánicas naturales, lo que arroja 1.800 metros cuadrados de superficie. Para hacerse una idea del tamaño del lugar, ciertamente espectacular por el paisaje volcánico que lo rodea, baste decir que la finca en la que se halla tiene 30.000 metros cuadrados.

Salón en la casa de César Manrique | Foto: David Fernández
Salón en la casa de César Manrique | Foto: David Fernández

Lo más curioso es cómo el artista usó las burbujas volcánicas subterráneas para construir su planta baja, habilitando en cada una espacios diferentes y muy refrescantes.

Parque de Timanfaya

Se trata del punto más importante de Lanzarote: el Parque Nacional de Timanfaya o Montañas de Fuego. Un paisaje completamente lunar y desértico nos recibe para recordarnos el origen volcánico de las Canarias, que en Lanzarote es más visible. Como mencionamos arriba, las últimas erupciones en la isla se produjeron en el siglo XVIII y fueron las que produjeron este parque, ya que cubrieron un 25% de la superficie de la isla con lava y cenizas. Podemos realizar la denominada ruta de los volcanes, que es un tramo de 14 kilómetros habilitado con este fin. La visita se realiza en un autobús y no se permite el paso de turismos particulares por la especial protección de la zona. Otra posibilidad es pasear por algunos volcanes a lomos de un camello.

Vista del parque de Timanfaya | Foto: David Fernández
Vista del parque de Timanfaya | Foto: David Fernández

La erupción de los siglos pasados enterró poblaciones enteras y acabó con una zona especialmente fértil para el cultivo en una zona climática ya de por sí compleja. A pesar de ello, la capa volcánica se ha usado con posterioridad para cosechar los famosos viñedos de La Geria, que dan color a esta parte de la isla y se entierran en la lava volcánica.


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