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Buceo en Cozumel y Playa del Carmen

México bajo las aguas

Tiburones toro en Playa del Carmen | Foto: María Royo

Playa del Carmen y Cozumel, ambos en México, nos permiten conseguir una de las pocas cosas apetecibles en pleno invierno: colgar en el armario el abrigo y la bufanda y rescatar el bañador y las chanclas.

Uno de los mejores destinos para hacer este sueño realidad es la Rivera Maya, en la Península de Yucatán, México. Y lo más aconsejable es hacerlo en invierno porque allí disfrutaremos de un cálido y suave verano que nada tiene que ver con las temperaturas y la humedad del estío mexicano.

Zambullirse en el mar de la isla de Cozumel, enfrente de Playa del Carmen, hasta donde se puede llegar en ferry, es entrar en un acuario. Con una temperatura de unos 28 grados y una visibilidad perfecta, no hace falta bajar a demasiada profundidad para disfrutar de un espectáculo de colores, vida (peces loro, barracudas, morenas, langostas y tiburón gato entre corales y gorgonias) y luz. La arena blanquísima del fondo hace que el turquesa del mar sea aún más vivo y sirva para enmarcar la segunda barrera de coral más importante del mundo, sólo superada por la Gran Barrera de Coral de Australia. Santa Rosa es la pared vertical más famosa de Cozumel donde se bucea con una ligera corriente que te arrastra suavemente mientras visitas las grutas y recovecos. Hay que tener cuidado con la profundidad porque un descuido puede suponer verse en poco tiempo a más de 40 metros.

Buceando en Cozumel | Foto: María Royo

Buceando en Cozumel | Foto: María Royo

Bucear en los cenotes de México

Las inmersiones en los cenotes son una experiencia que ningún buceador que esté en la zona tiene que perderse. Las sensaciones de ingravidez, silencio y paz son únicas y diferentes de las que se sienten en el mar. Los cenotes aparecen como grandes charcos de agua en medio de la selva pero en realidad son cavernas de roca caliza cuyos techos se hundieron en un momento dado, anegándolas de agua salobre.

Para los antiguos mayas los cenotes eran lugares sagrados que comunicaban con el inframundo. Y aunque os cuente lo que se puede ver: agua cristalina, espectáculo de luces y contraluces, estalactitas y estalacmitas formadas durante miles de años, lo mejor es experimentarlo. Porque el mundo de las sensaciones se abre a otra dimensión buceando en los cenotes. Aunque todos los cenotes son interesantes y únicos, recomiendo Chac Mool, por la paz, y Angelita, por la impresión que supone atravesar una capa gaseosa que te transporta al espacio.

Buceando en un cenote | Foto: María Royo

Buceando en un cenote | Foto: María Royo

Esperando a los tiburones toro

Pero, sin duda, el momento más excitante e inolvidable es el buceo con los tiburones toro. Es una inmersión bastante rápida (de unos 25 minutos) pero intensa. Se realiza en Playa del Carmen y adrenalina a raudales es lo que se desprende al estar tan cerca de estos magníficos ejemplares de más de 300 kilos y 3 metros y medio de envergadura, que nadan armoniosamente a tan sólo unos centímetros de ti.

Se baja a plomo al fondo (unos 25 metros), donde todos los buceadores se agarran a un cabo y muy juntitos se espera a que comience el espectáculo. La buena temperatura del agua y la excelente visibilidad permiten contemplarlo con una sensación casi de irrealidad. ¡Parece imposible estar tan cerca de estos increíbles animales! Una experiencia que no tienen que perderse los que disfruten con las emociones fuertes.

Tiburones toro en Playa del Carmen | Foto: María Royo

Tiburones toro en Playa del Carmen | Foto: María Royo

Fuera del agua: Chichen Itzá

Y para los días de descanso son imprescindibles las visitas a las ruinas mayas, declaradas Reserva de la Biosfera. La más conocida es Chichen Itzá. A dos horas en coche por la autopista, se recomienda madrugar para visitarla pronto y así evitar la avalancha de turistas que cada día inundan las ruinas.

Otra de las zonas a visitar es Tulum, un enclave único frente al mar. Allí uno puede transportarse en el tiempo y fantasear con lo que los mayas sintieron al ver llegar los primeros barcos españoles.

Ascendiendo una pirámide maya | Foto: María Royo

Ascendiendo una pirámide maya | Foto: María Royo

Y en la Playa de Akumal se puede nadar con tortugas, especie protegida. Seis de las siete especies de tortuga desovan en México.

Imposible terminar este artículo sin citar al Club de buceo Narval (www.buceonarval.com), un excelente grupo de buceadores y mejores personas que llevan “buceando” en Madrid desde 1979. Gente guapa incluso con el neopreno puesto, cálida y llena de proyectos. No te lo puedes perder. Anímate y ¡buena inmersión!

Playa de Tulum | Foto: María Royo

Playa de Tulum | Foto: María Royo

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