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Ávila mística y Santa Teresa de Jesús

El camino para pasar de la meditación a la acción

Centro de la Mística de Ávila | Foto: David Fernández

El Centro de Interpretación de la Mística de Ávila nos guía para comprender esta realidad con la que cambiar nuestro mundo tras el periodo de reflexión.

La espiritualidad en Ávila se percibe a flor de piel y casi cada paso nos lleva indefectiblemente a uno u otro centro religioso: iglesias, conventos o monasterios. Sin embargo, esta carga religiosa también da pie a lugares peculiares que ver en Ávila en un día, relacionados con Santa Teresa de Jesús y que sirven para evocar cuestiones más profundas y universales.

Convento de la Santa

Empezando por la religiosa, en la parte Sur de la ciudad, dentro del recinto amurallado, se puede acudir al Convento de la Santa, una iglesia que levantaron los frailes carmelitas descalzos. El centro está situado en la que fue casa de nacimiento de Santa Teresa, según la tradición, y cuenta con una capilla específicamente dedicada a la misma, en la que se recrea la habitación en que nació. Lo más interesante de esta iglesia se encuentra en su parte inferior, donde se ha situado el museo que recorre la vida y contexto de Santa Teresa de Jesús. El mismo ha sido excavado en la roca sobre la que se asentaba la casa y es una obra del padre Juan Bosco.

Interior del museo de Santa Teresa con diversos elementos expositivos | Foto: David Fernández
Interior del museo de Santa Teresa con diversos elementos expositivos | Foto: David Fernández

La exposición permanente recoge documentos sobre Teresa, libros, medallas, estampas, imágenes… Quien quiera conocer la fructífera vida de la religiosa, tiene en este museo laberíntico una oportunidad de oro. Entre las joyas que guarda se hallan cartas manuscritas y las primeras ediciones de sus libros, que sólo se publicaron cuando Santa Teresa ya había fallecido. Fue Fray Luis de León el encargado de adecuar la obra y se encomendó a dos ilustradores las imágenes para llevar su mensaje a aquellos que no sabían leer.

La biografía de Santa Teresa, como persona y sin tener en cuenta su halo místico y santo, no sólo es interesante, sino que supone un ejemplo de lucha y de emprendimiento constante. Y ello en el siglo XVI, cuando la mujer era prácticamente ninguneada. De este apasionamiento por cumplir la misión que Teresa creía divina da buena muestra el museo. También de la influencia que su mensaje ha tenido en otras religiosas. Y ello nos permite acercarnos a otro punto especial y poco común para comprender cómo y de dónde nacía este empuje de Teresa.

Escultura de Santa Teresa en el museo que trata sobre su vida | Foto: David Fernández
Escultura de Santa Teresa en el museo que trata sobre su vida | Foto: David Fernández

Buscándonos en el interior

No todas las almas están preparadas para pasar, y comprender, una propuesta tan contraria al mundo materialista en el que nos movemos. El Centro de Interpretación de la Mística de Ávila (CIMA) es el único de Europa y se construyó en 2004. Quien piense que la capital castellanoleonesa son sólo sus murallas y sus iglesias, se equivoca. Y este centro que ver en Ávila no dejará indiferente a nadie: a unos les gustará; otros, lo rechazarán; e incluso habrá quién se sienta motivado, pero eche en falta “algo más”. Y quizá, ese “algo” haya que buscarlo en el interior de uno mismo. Es el objetivo del CIMA, que no se refiere a la figura de Santa Teresa, sino al hecho místico universal en sí, es decir, a la búsqueda de lo trascendente (de la Divinidad para los creyentes) a través de nosotros mismos, de lo que se halla en nuestro interior.

Celda en la que oraba Santa Teresa en el Convento de la Encarnación | Foto: David Fernández
Celda en la que oraba Santa Teresa en el Convento de la Encarnación | Foto: David Fernández

El centro es una construcción dividida en cuatro plantas en las que se simula la introspección en nuestro interior y se va explicando el sentido y la finalidad del hecho místico. A través de numerosos símbolos, se nos introduce en el pensamiento de figuras relevantes, como el poeta árabe Ibn Arabi o San Juan de la Cruz para llegar a comprender que el camino místico se compone del conocimiento del yo, el descubrimiento, la iluminación y la acción, es decir, la puesta en marcha de lo que cristaliza tras la meditación.

El complejo está construido en hormigón, pero en su interior se mezclan diferentes materiales, como la madera o los suelos de pizarra, que le dan diversas texturas, muy relacionadas con la sensación de descubrimiento que se pretende excitar en el visitante. Dentro de un edificio tan poco común, por su propuesta, destacan dos elementos simbólicos muy importantes. El primero es que la visita se inicia desde la planta sótano hasta el cuarto piso y el ascenso por las escaleras (para las personas con movilidad reducida se puede hacer a través del ascensor) es un reflejo de las etapas por las que pasa el místico: conocimiento de sí mismo, conexión con la divinidad y paso a la acción. El segundo elemento relevante es este último: la acción. En contra de los que muchos piensan, el místico no es sólo una persona contemplativa y dedicada a reflexionar. Cuando descubre e intuye esa conexión con lo trascendente es el momento de salir a poner en práctica el trabajo para darla a conocer a los demás.

Cuarta planta del Centro de Interpretación del Misticismo | Foto: David Fernández
Cuarta planta del Centro de Interpretación del Misticismo | Foto: David Fernández

Y este es el punto que nos sirve de unión con Santa Teresa. La religiosa es mundialmente conocida, entre otras cosas, por los éxtasis en los que veía ángeles y demonios. O aquellos en los que el propio Jesús hablaba con ella. Para unos, estos estados son fruto de una conexión divina. Otros dirán que Santa Teresa tenía problemas mentales. Sin embargo, de sus escritos queda claro que muchos de ellos son producto de su meditación y de su introspección profunda. ¿Y la acción? En Santa Teresa es bien clara: desde su humilde celda del Convento de la Encarnación pergeñó la renovación de la Orden de los Carmelitas en España. Y no se quedó en la teoría, sino que se lanzó a los caminos para fundar diversos conventos en los que explicar la necesidad de la oración y el recogimiento. Así lo expresaba Teresa: “de esto sirve este matrimonio espiritual: de que nazcan obras, obras…”

El trabajo bien hecho

Quien desee acudir al Centro de Interpretación de la Mística debe hacerlo con la mente abierta y lo más libre de prejuicios que pueda. Es una tarea difícil en un mundo con tantos estímulos e información que nos obliga a tomar partido rápidamente sobre cuestiones que muchas veces no controlamos. Por eso es esencial acercarse un día de relativa calma, en el que dispongamos del mayor número de horas. No porque la visita sea larga, sino porque la información que recibiremos tendremos que masticarla y digerirla con posterioridad.

Fray Luis de León dirige nuestros pasos en la Plaza Corral de Campanas | Foto: David Fernández
Fray Luis de León dirige nuestros pasos en la Plaza Corral de Campanas | Foto: David Fernández

Todos podemos ser místicos y adoptar una actitud ante la vida que no tiene absolutamente nada que ver con las religiones oficiales. Los místicos son activistas y tienen la capacidad de evolucionar su entorno, su mundo. Pero para ello deben transformarse antes a sí mismos: “anular el yo para transformarlo”, para preparar el cambio espiritual y corporal.

El recorrido termina con una frase lapidaria de Miguel de Molinos: “ni todo está dicho, ni todo está escrito; y así habrá siempre que escribir hasta el fin del mundo”. Sentenciosa, pero abierta, porque la creación debe seguir a pesar de lo que ya haya creado.

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