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5 monasterios importantes en la Historia de España

Monasterio del Escorial visto desde la Silla de Felipe II | Foto: David Fernández
David Fernández
noviembre 2015

Una lista de monasterios con relevancia en el devenir histórico de España por motivos políticos, culturales o militares. Están entre los mejores de un amplio conjunto de centros religiosos que fueron conservadores y divulgadores de la cultura.

Los monasterios no han sido lugar de luchas ni enfrentamientos, aunque sí de conciliábulos políticos. Estos lugares de recogimiento y oración también fueron baluartes imprescindibles para conservar la cultura clásica tras la caída del Imperio Romano y para hacerla evolucionar hasta las formas modernas. Denostados por unos y alabados por otros, España conserva monasterios en sus valles y campos que han dado cobijo a algunos de los hechos más relevantes para la Historia del país y de Europa.

Monasterio de San Millán de Suso y Yuso (La Rioja)

En San Millán de la Cogolla se encuentra uno de los primeros cenobios de la cristiandad en tierras peninsulares. Pero es que el Monasterio de Suso, excavado en la roca, vio nacer las primeras palabras en un idioma que no era el latín: las glosas emilianenses. Se trataba de un protocastellano que, con el uso diario y el surgimiento en otros monasterios, daría origen al castellano actual, una lengua que une a casi 500 millones de personas en todo el mundo.

Monasterio de San Millán de Yuso | Foto: David Fernández

Monasterio de San Millán de Yuso | Foto: David Fernández

Además, Suso y Yuso, el monasterio al que se mudó la comunidad de monjes porque el primero se les quedaba pequeño, conserva una de las bibliotecas de cantorales más ricas de España, con ejemplares que datan del siglo XVII y XVIII, pero que son copia de otros del siglos anteriores. A ello se suma una biblioteca exquisita que hará las delicias de los más bibliófilos.

Monasterio de Santo Toribio de Liébana (Cantabria)

En la localidad cántabra de Liébana se halla este centro religioso que es importante por dos motivos. El primero es que cuenta con el trozo más grande de la cruz en la que se crucificó a Cristo, según los creyentes. Pero temas religiosos a parte, en Santo Toribio de Liébana se dio a luz al famoso Beato, un códice bellamente iluminado sobre los comentarios al Apocalipsis de San Juan, un texto incluido en el Nuevo Testamento.

Beato fue un monje de este monasterio, firme defensor de la doctrina ortodoxa de la iglesia católica primigenia frente a las nuevas corrientes que venían del sur de la península ibérica, ocupada y dominada por los musulmanes. Beato es clave en la Historia española porque fue el primero en citar a Santiago como “caput refulgens aureum Ispaniae”, es decir, “áurea cabeza refulgente de España”.

Monasterio de Santo Toribio de Liébana | Foto: Turismo de Cantabria

Monasterio de Santo Toribio de Liébana | Foto: Turismo de Cantabria

Con su nombre se bautizó el libro del “Comentario al Apocalipsis de San Juan”, terminado hacia el año 786, y en el que destacan las imágenes. Hay que imaginarse a los monjes, en pleno invierno, en el scriptorium del monasterio, dibujando, imaginando y pintando con colores llamativos, las manos congeladas pero dirigidas por la fe y el temor a Dios, sus bellas miniaturas. El original no se conserva, pero sí las copias que se hicieron con posterioridad en otros monasterios y que han llegado hasta hoy, aunque con variaciones en las ilustraciones.

Monasterio de la Rábida (Huelva)

Este centro religioso fue primordial para la aventura de Cristóbal Colón en tierras americanas. El futuro almirante de la flota castellana que arribó a la actual isla de Santo Domingo el 12 de octubre de 1492 se reunió en este monasterio con el padre fray Juan Pérez. Él terció frente a Isabel de Castilla y Fernando de Aragón para que apoyasen con sus fondos el viaje que proponía Colón para llegar a Asia cruzando el Océano Atlántico.

El monasterio se asienta muy cerca del municipio de Palos de Frontera, justo en la desembocadura del río Tinto, famoso por el color rojo de sus aguas debido a la alta concentración de minerales. El claustro, de estilo mudéjar, es la particularidad más destacable del monasterio, puesto que es lo que se conserva de la época de Colón, junto con los muros de la Iglesia, ya que el resto de la construcción sigue criterios arquitectónicos bastante utilitaristas, típicos del Sur, con paredes encaladas. Y es que el monasterio hubo de ser reconstruido tras el terremoto de Lisboa de 1755.

Monasterio de San Jerónimo de Yuste (Cáceres)

Fue el retiro del rey Carlos I, el primer monarca de la casa Austria que reinó en España y que fue capital por la unión de los reinos peninsulares bajo una misma corona. Carlos también puso los cimientos del imperio español, que dio sus últimos coletazos a finales del siglo XIX, con la pérdida de Cuba y Filipinas. Su legado duró algo más de 300 años.

El monasterio se fundó en el siglo XV por la orden jerónima y cuenta con dos claustros, uno de estilo gótico y el otro renacentista. En el siglo XVI, y durante el retiro de Carlos I tras su abdicación, se construyó el “Cuarto Real” para que el monarca pasase sus días.

Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (Madrid)

Para conmemorar su victoria en la batalla de San Quintín, el rey Felipe II, hijo de Carlos I, proyectó la construcción de este gran monasterio. Desde el mismo, incrustado con granito en la Sierra de Guadarrama de Madrid, el rey dirigió los designios del imperio español, cuyos dominios se extendían por parte de Europa, América del Sur y Asia.

San Lorenzo de El Escorial nevado. Foto de: HERMANOS AYUSO

San Lorenzo de El Escorial nevado. Foto de: HERMANOS AYUSO

Se ha conservado en perfecto estado hasta nuestros días y se puede visitar, a pesar de que el recorrido que se realiza no sea el mejor. En su cripta, que destaca por los mármoles con los que está construida, se entierran los monarcas españoles de la casa Austria y Borbón.

Al Monasterio de El Escorial le rodean muchas leyendas, la mayoría relacionadas con Felipe II y con la elección del lugar, del que se decía que era una de las entradas al infierno. En cualquier caso, penetrar en esta mole de granito es un espectáculo artístico, ya que cuenta con pinturas de algunos de los artistas más famosos del siglo XVI y XVII, como El Bosco o el Greco. También son impresionantes los frescos de su imponente escalera interior y la Biblioteca, que guarda incunables de valor difícilmente imaginable.

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