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Strappo, de Martí Gironell

El románico expoliado de Cataluña

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25 diciembre 2015, 9:00 CET

Martí Gironell revela en su novela el robo de pinturas románicas que sucedió en el pirineo catalán a principios del siglo XX. Una mayor profundidad de los personajes y las situaciones habría enriquecido una narración y un tema que pueden dar mucho de sí.

Tareas de conservación de pinturas románicas en Cataluña, entre 1919 y 1923 | Foto: Museo Nacional de Arte de Cataluña

Tareas de conservación de pinturas románicas en Cataluña, entre 1919 y 1923 | Foto: Museo Nacional de Arte de Cataluña

España es uno de los países europeos con mayores restos de arquitectura y pintura románica. Un patrimonio que no se valora y que parece muy difícil que llegue a ser protegido y conservado en su totalidad por ningún actor político. El escritor catalán Martí Gironell plantea este problema en su novela Strappo (Ediciones B, 2015), donde se centra en la pintura románica que pervive en el pirineo catalán, pero que a principios del siglo XX fue objeto de un expolio continuado sin que los gobiernos de la época hiciesen nada para remediarlo.

El “strappo” es la técnica para traspasar los frescos románicos de la piedra en que se encuentran al papel, con el objetivo de conservarlas o venderlas. Sin embargo, como se apunta en la novela, arrancar las pinturas del medio para el que fueron concebidas significa cercenar su valor y el contexto para comprenderlas. Muchas de estas pinturas de iglesias del Pirinero, como Santa María de Mur, se hurtaron para subastarlas entre compradores privados internacionales y museos de otros países, como el de Finas Artes de Boston, donde se encuentran los frescos de Mur. Otras acabaron en el Museo Nacional de Arte de Cataluña. ¿Tiene sentido ver unos frescos románicos en un museo y no en su ubicación original? Es una pregunta para el debate, aunque el traslado a los museos españoles salvó a muchas de estas creaciones de un expolio y de un trapicheo seguro.

La novela de Gironell plantea estas cuestiones, aunque de una forma muy sucinta y poco fluida. Los personajes caen en el tópico y no llegan a ser todo lo profundos que se podría esperar. Las situaciones que se plantean en la obra se resuelven de forma apresurada y sin desarrollar las mismas. Y, en muchas ocasiones, el texto carece de coherencia y deja cabos sueltos que, si se hubiesen desarrollado, habrían configurado una narración más rica. Sin embargo, lo más positivo de Strappo son las leyendas y las tradiciones del pirineo catalán que se plasman a lo largo de la narración. España es un país multicultural y, en demasiadas ocasiones, el centralismo político se ha olvidado de proteger tradiciones que han contribuido a la cultura común y que tienen su parangón en otras regiones de la península ibérica.

Otro punto a favor de la entretenida obra de Gironell es que la misma sirve para poner en el mapa el patrimonio románico de las poblaciones del pirineo catalán. Un patrimonio que puede funcionar como atractivo turístico que cree un círculo virtuoso en zonas rurales, permitiendo generar empleo de calidad y una revitalización de estas localidades escondidas en valles casi mágicos.

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