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El protocolo de viajes europeo marca a España en rojo por su nivel de infecciones

Los países de la Unión Europea han acordado un semáforo con el que se tomarán decisiones de movilidad entre estados. El Gobierno español intenta poner en marcha “corredores” turísticos en Baleares y Canarias, dos de las autonomías más afectadas por la falta de turistas.

Mapa Covid-19 Europa del ECDC para la semana del 12 de octubre de 2020

El Consejo Europeo ha aprobado una recomendación para regular la movilidad de los ciudadanos por la Unión Europea (UE) mientras dure la epidemia de coronavirus Sars-Cov-2. En una reunión del 13 de octubre, los ministros europeos acordaron que el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) elabore de forma semanal un mapa de colores para identificar cuál es la incidencia de contagios en cada uno de los países europeos. Según los criterios y el mapa aprobado, los viajes y desplazamientos por España seguirían restringidos.

Cada semana, los países de la UE deberán facilitar al ECDC los datos de que dispongan sobre número de casos nuevos de Covid-19 notificados por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días, número de pruebas por cada 100.000 habitantes realizadas en la última semana (tasa de pruebas) y el porcentaje de pruebas positivas realizadas en la última semana (índice de positividad de las pruebas). Con estas cifras, el ECDC elaborará un mapa semanal de colores que los Estados de la UE podrán usar para saber si restringir los viajes a otros Estados o desde otros países comunitarios. El código de colores será el siguiente:

  • verde, si el índice de infecciones en los últimos catorce días es inferior a 25 y el índice de positividad de las pruebas es inferior al 4%;
  • naranja, si el índice de infecciones en los últimos catorce días es inferior a 50 pero el índice de positividad de las pruebas es del 4% o superior; o bien, si el índice de infecciones en los últimos catorce días se halla entre 25 y 150 y el índice de positividad de las pruebas es inferior al 4%;
  • rojo, si el índice de infecciones en los últimos catorce días es de 50 o superior y el índice de positividad de las pruebas es del 4% o superior; o bien, si el índice de infecciones en los últimos catorce días es superior a 150;
  • gris, si la información es insuficiente o si la tasa de pruebas es inferior a 300.

Según este código, todas las regiones españolas tendrían el color rojo, lo que significa que se recomienda no viajar a las mismas por el peligro de infección. Sólo con color verde, la libertad de movimientos será total. Si el mapa se encuentra entre el naranja y el rojo, los países de la UE podrán valorar si aplican restricciones de viaje a sus ciudadanos, en concreto podrán exigir a las personas que viajen desde zonas no verdes que pasen un periodo de cuarentena y/o que se sometan a una prueba después de su llegada (o que se la hagan antes de salir del país en color rojo o naranja). También se podrá exigir a los pasajeros que rellenen un formulario para su localización.

España en rojo, KO al turismo

Para Reyes Maroto, ministra de Industria, Comercio y Turismo de España que asistió a este Consejo, el acuerdo “es un primer paso para reactivar la actividad turística internacional porque recoge medidas proporcionadas y predecibles”. Maroto especifica que seguirá trabajando en Europa “para recuperar los flujos de turistas internacionales, un elemento clave para reactivar nuestro sector turístico”. Con datos del Ministerio de Sanidad del 14 de octubre, el número de infectados con Sars-Cov-2 es de 265 por cada 100.000 habitantes en España, diez veces más que el límite para encontrarse en la zona verde de libertad de movimientos. Además, la tasa de positivos en las PCR es del 10,8% en toda España, siete puntos más que la recomendada para hallarse en situación verde. Ninguna comunidad autónoma baja del 5% de positividad, a excepción de Canarias.

Con esta situación, el ECDC pinta a España de color rojo, el indicador para que los principales turoperadores europeos y los diferentes países de la UE recomienden a sus ciudadanos que no viajen al país mediterráneo. España no es el único país de la UE en esta situación, la República Checa cuenta con niveles superiores de infección, y otros estados como Francia, Reino Unido y Alemania también ven crecer sus contagios en una dinámica que ya describen como segunda ola.

Algunas de las principales empresas turísticas españolas están dando el paso de ofrecer pruebas diagnósticas a sus clientes para dar seguridad y estimular los viajes. Por ejemplo, Iberia ha alcanzado un acuerdo con Quirón Salud, uno de los gigantes de la sanidad privada, para realizar pruebas PCR o de antígenos a los pasajeros que lo requieran. La aerolínea no pagará estos test, sino que les ofrecerá a sus clientes la posibilidad de realizárselos a un precio más competitivo. Las hoteleras Vincci Hoteles y Room Mate son otras dos compañías que han cerrado acuerdos con Quirón Salud. Por su lado, la red de agencias Halcón Viajes y Ecuador, propiedad ambas del grupo turístico Globalia, han llegado a un acuerdo con el laboratorio Synlab para ofrecer test a sus clientes, que podrán acceder a ellos a precios más reducidos. Sin embargo, es difícil que la actividad turística se reactive mientras el nivel de contagios sea tan elevado.

La reanudación de los viajes a España es importante para el país, puesto que el turismo aporta más del 10% de la riqueza económica española y da empleo a cera de 2 millones de personas (el 11% de la población activa). La mayor parte de las suspensiones de contratos de trabajo que se mantienen en España afectan a empleados del sector turístico. Por este motivo, la economía española es una de las más afectadas por la epidemia de Sars-Cov-2. La alta dependencia del turismo que tiene España afecta a otros negocios relacionados, como bares y restaurantes, discotecas y comercios. Y esto incide, como si fuese una cadena de transmisión, en otras empresas, como asesorías, despachos de contabilidad, alquileres de locales, etcétera. En los ocho primeros meses de 2020, España ha perdido un 73% de turistas y un 73,8% del gasto turístico en comparación con el mismo periodo de 2019. El año pasado la llegada de turistas internacionales al país alcanzó más de 83 millones de viajeros, un récord.

A pesar de esta realidad, los principales representantes políticos españoles siguen ensimismados en sus batallas y no se preocupan por la economía del país. La Comunidad de Madrid (gobernada por Isabel Ayuso, del Partido Popular), una de las más afectadas por el índice de contagios de Sars-Cov-2, ha mantenido en las últimas semanas una lucha política con el Gobierno central (dirigido por Pedro Sánchez, del PSOE) para no restringir los movimientos ciudadanos en algunas localidades con altos índices de contagio. Al final, el 9 de octubre, el Ejecutivo de Pedro Sánchez declaró el estado de alarma por 15 días, con un confinamiento de la población selectivo en 9 municipios, al considerar que las medidas para disminuir los contagios que proponía la Comunidad de Madrid eran insuficientes. Y ello ha desatado una batalla política de acusaciones cruzadas a la que se han sumado los principales periódicos y televisiones de España.

“Corredores” turísticos en Baleares y Canarias

Los principales expertos médicos coinciden en que para bajar el nivel de infecciones es necesario contar con un sistema de rastreo eficiente, cuestión en la que ninguna comunidad autónoma destaca, y seguir las recomendaciones de higiene respiratoria (mascarillas y distancia) y manos. Sólo de esta manera se podrá crear un destino atractivo para el turista. El Gobierno de Pedro Sánchez ha negociado con las comunidades autónomas de Baleares y Canarias, las más afectadas por la falta de turistas extranjeros, las condiciones para atraer de nuevo a visitantes extranjeros. Estas regiones tienen una mayor dependencia del turismo en su economía, ya que puede suponer más de un tercio de la riqueza anual.

El protocolo acordado entre el Gobierno, Baleares y Canarias establece que todo viajero que llegue a estas islas procedente de un territorio con una incidencia acumulada de infecciones de 50 o menos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días no deberá someterse a ningún test cuando desembarque en cualquier aeropuerto de los archipiélagos. Por su lado, los viajeros que procedan de territorios con una incidencia mayor a 50 tendrán que presentar un test negativo de diagnóstico de infección activa realizado 48 horas antes del vuelo, como máximo. Además, antes de abandonar las islas, todos los viajeros deberán hacerse un test de diagnóstico de infección activa 48 horas antes del vuelo. Estas pruebas se realizarán en dependencias asignadas por las autoridades sanitarias sin coste para el turista. En caso de dar positivo, el turista no podrá volar y tendrá que guardar cuarentena en las islas. Los gobiernos de Canarias y Baleares se harán cargo de la cobertura necesaria en caso de cuarentena de los turistas positivos, para lo que dispondrán de un conjunto de alojamientos donde albergarlos. Los gobiernos regionales también cubrirán la asistencia sanitaria u hospitalización en caso necesario.

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