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Europa se abre a los viajes tras el coronavirus sin pautas claras de actuación

Grecia, Portugal y España permitirán la llegada de turistas internacionales desde finales de junio, pero aún no hay protocolos comunes sobre cómo tratar posibles infecciones.

Dos turistas se realizan una foto frente a la playa | Foto: kpgolfpro para Pixabay

Los gobiernos de diferentes países han comenzado a priorizar la movilidad y la reactivación económica frente al confinamiento que se había decretado con motivo de la epidemia de coronavirus covid-19. Esta apertura también afecta al turismo, una industria que ha sufrido, y seguirá padeciendo, los efectos que la propagación del coronavirus tiene en una actividad que se caracteriza por su alta movilidad y la relación entre personas. El World Travel Tourism Council (WTTC), un lobby de grandes empresas turísticas, estima que la pérdida para la riqueza mundial ascenderá a los 5,54 billones de dólares (4,87 billones de euros) si se mantienen las restricciones actuales para los viajes. Esta cifra supone una caída del 62% si se compara con 2019.

Los pasos que están dando distintos estados, sobre todo aquellos en los que el turismo supone uno de sus pilares económicos, indican que estas pérdidas económicas se verán atenuadas. Grecia, uno de los destinos más demandados en el Mediterráneo y donde la actividad turística aporta el 20% de la riqueza nacional, ya ha anunciado la apertura de aeropuertos y hoteles para acoger turistas desde el 15 de junio. El estado griego realizará test para detectar el coronavirus en los pasajeros de los vuelos que procedan de aeropuertos considerados de alto riesgo por la Agencia Europea de Seguridad Aerea (AESA). El viajero que dé negativo deberá “autoconfinarse” durante 7 días, mientras que aquellos que den positivo en el test quedarán bajo una cuarentena supervisada de 14 días en el país mediterráneo. Los pasajeros de otros países que no se hallen en la lista serán testados de forma aleatoria.

La práctica griega podría ponerse en marcha en el resto de países de la Unión Europea (UE). De momento, las autoridades comunitarias sólo han realizado recomendaciones y no han impuesto medidas obligatorias que deban seguir los países miembros. La AESA dispone en su web de guías para que los diferentes operadores aeroportuarios y líneas aéreas sepan cómo desinfectar y tratar con los viajeros que lleguen a los aeropuertos. Varios empresarios del sector turístico se han quejado de la incertidumbre que existe por los llamados corredores seguros: puentes aéreos entre destinos en los que se considera controlada la infección para poder trasladar turistas. La UE no ha definido normas que se deban aplicar y, de momento, son los propios estados miembros quienes negocian los acuerdos entre sí. Esta práctica puede ser el primer paso de diferencias entre países y en cómo pueden desplazarse sus nacionales a otros estados. Por su lado, IATA, el lobby internacional del sector aéreo, ha publicado un mapa mundial en el que informa de las restricciones que cada país ha implantado en los viajes aéreos.

El 11 de junio, la Comisión Europea (CE) ha recomendado a los estados miembros de la UE que levanten los controles en las fronteras a partir del 15 de junio, pero que sigan manteniendo las restricciones de viajes no esenciales dentro de la Unión hasta el 30 de junio. Sin embargo, la CE no ha recomendado que se levanten las restricciones en todos los países, sino que sólo se debe hacer en aquellos donde la situación sanitaria haya mejorado.

España es otro de los países cuyo sector empresarial turístico se ha visto negativamente impactado por la epidemia de coronavirus. El Gobierno ha anunciado que el 21 de junio terminará el estado de alarma que se ha prorrogado desde el 14 de marzo y por el que se limitaba la movilidad de los españoles y de los viajeros internacionales. Desde eese día se podrá viajar entre diferentes regiones, aunque, en función del número de contagios, algunas provincias ya han avanzado en este escenario y permiten el movimiento de viajeros. Asimismo, el Gobierno de las Islas Baleares ha indicado que los turistas alemanes podrán viajar a las islas desde el 15 de junio. Para ello, el Gobierno español ha aprobado una orden en la que se regulan los “corredores turísticos” con conexiones aéreas entre regiones que se consideran seguras. Como condición, tanto las Islas Baleares como el país de origen del turista (donde debe ser residente habitual) deben tener una tasa de 9 infecciones de Covid-19 por 100.000 habitantes en la última semana. Los turistas deberán contar con billete de ida y vuelta y permanecer en Baleares un mínimo de 5 noches. Además, a diferencia de Grecia, no estarán obligados a guardar un periodo de cuarentena. De esta forma, España pone en marcha una prueba piloto que, si sale bien, determinará cómo se permitirá el acceso de turistas extranjeros en el resto del país.

Exceltur, el lobby que agrupa a las principales empresas de turismo españolas, ha cuantificado en 43.460 millones de euros la actividad económica que ha perdido el sector desde el 14 de marzo hasta el 30 de junio, cuando se restringió la movilidad de turistas y empleados turísticos, en comparación con la registrada en 2019 durante el mismo periodo. La asociación también estima que 1,4 millones de trabajadores han visto afectada su empleabilidad, con 1,1 millones en expedientes de regulación temporal de empleo (siguen contratados, pero con el contrato de trabajo suspendido) y 300.000 en el paro. De cara al final del año, Exceltur prevé que se habrán perdido 83.000 millones de actividad económica, más de la mitad sobre la que se registró en 2019, y España dejará de ingresar 43.975 millones por ingresos turísticos. Y ello tendrá un impacto significativo sobre el empleo, pues Exceltur pronostica que durante todo 2020 cerca de 1 millón de trabajdores del sector turístico se habrán visto afetcados por expedientes temporales de regulación de empleo o bien estarán en paro. Para realizar estos cálculos, la asociación ha tenido en cuenta los volúmenes de reservas en diferentes empresas turísticas (aerolíneas, agencias de viajes, hoteles, etcétera), así como las encuestas que realiza de forma habitual a empresarios del sector.

Sin embargo, la situación económica es muy variable y que estas estimaciones catastróficas se cumplan dependerán de cómo actúe el consumidor y de su confianza ante la apertura en los viajes que ya anuncian los gobiernos. Fordwardkeys, empresa valenciana especializada en el análisis de datos, ha estudiado las reservas aéreas realizadas entre el 20 de mayo y el 3 de junio para los meses de julio y agosto, periodo en el que ha observado un repunte de compra de vuelos para Grecia, Portugal y España. En los tres mercados mediterráneos, las reservas han sido superiores al 30% con respecto a las semanas de abril y mayo en que no hubo vuelos. Lógicamente, el número total de reservas no alcanza a las del mismo periodo en 2019, pero este comportamiento ya indica que los turistas están planificando las vacaciones de los próximos meses. Y esta conducta se ha producido pocos días después de que los gobiernos de estos países anunciasen que en julio se podría viajar a los mismos. Todavía deben pasar algunas semanas para ver si esta tendencia se asienta y se alcanzan los niveles de reservas de 2019.

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