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Once países europeos ponen las bases para reactivar los viajes en la UE

Los responsables de Asuntos Exteriores de once estados europeos han discutido qué condiciones se deben dar para permitir los pasos transfronterizos y reabrir el sector de los transportes y viajes.

Avión aterrizando | Foto: Pixabay

Los ministros de Asuntos Exteriores de once países europeos, entre ellos España, han acordado tomar medidas para permitir los viajes seguros dentro de la Unión Europea (UE). Los responsables diplomáticos de Austria, Bulgaria, Chipre, España, Croacia, Alemania, Grecia, Italia, Malta, Portugal y Eslovenia han mantenido una conferencia el 18 de mayo en la que debatieron los pasos para garantizar de nuevo la libertad de circulación y desplazamiento dentro de la UE. Desde el estallido de la pandemia de coronavirus Covid-19, el espacio Schengen, la fórmula que ha eliminado los pasos fronterizos en la UE y permite viajar entre países a los ciudadanos comunitarios o los residentes legales, se ha suspendido. Ello ha generado que todo el sector de los viajes en Europa haya frenado su actividad en seco.

Para garantizar la seguridad de estos viajes y evitar la propagación del coronavirus, los ministros de Exteriores han convenido estudiar diferentes medidas:

  • La manera de permitir los desplazamientos y evitar, al mismo tiempo, que se descontrole el riesgo de que se produzca un aumento de las infecciones.
  • Garantizar que los ciudadanos puedan viajar libremente en Europa y regresar a su país de origen de forma segura. Esto implica que los países deban coordinar estrechamente las condiciones para levantar las normas de confinamiento y cuarentena, así como el restablecimiento de los servicios de transporte. También se deberán poner de acuerdo las normas y los procedimientos de carácter sanitario.
  • La libertad de movimientos se restablecerá de forma progresiva, siempre que las actuales tendencias positivas de infecciones supongan situaciones epidemiológicas comparables en los países de origen y de destino.

En el comunicado conjunto se insta a las empresas turísticas europeas a que tomen las medidas necesarias para garantizar la seguridad y salud de los viajeros.

De momento, los países europeos no han concretado de qué manera se producirá la reactivación progresiva de los viajes. Tampoco se ha explicado si esta apertura se producirá entre los once países que han emitido el comunicado conjunto, a modo de burbuja de viajes como la que se ha puesto en marcha entre Australia y Nueva Zelanda, o si se incluirá a otros destinos. Por ejemplo, destaca que en la reunión no estuviese Francia, uno de los principales receptores de turistas de Europa. En España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha explicado en una comparecencia que se permitirá la llegada de turistas extranjeros en julio, aunque no ha concretado cómo se hará. Sánchez ha explicado que “tenemos que ir con mucho cuidado sobre cómo la persona que viene no corre riesgo porque llega a un destino seguro, y al mismo tiempo no supone un riesgo para la población local”. El diario El País asegura que el Gobierno español está en conversaciones con los ejecutivos de los países que más turistas envían a España, como Alemania, Reino Unido y Francia, para crear “corredores seguros”. De momento, España ha impuesto que todos los viajeros que lleguen al país por tierra, mar o aire deben pasar confinados en un domicilio u hotel 14 días. Esta medida tambuén la ha puesto en marcha Reino Unido.

La reunión de los ministros de Exteriores de estos once países es consecuencia de las recomendaciones para retomar la actividad de los viajes en la UE que la Comisión Europea (CE) emitió el pasado 13 de mayo. El Gobierno comunitario se ha limitado a realizar recomendaciones “para ayudar a los Estados miembros a retirar gradualmente las restricciones aplicables a los viajes y permitir que las empresas relacionadas con el turismo”, según el comunicado de la CE. Es decir, que no son condiciones de obligado cumplimiento y cada estado miembro de la UE puede adoptar sus propias decisiones para la apertura de sus fronteras y el arranque del sector de los viajes y el transporte.

Para la CE es indispensable que los estados evalúen tres criterios a la hora de restablecer los viajes dentro de la Unión. En primer lugar, el epidemiológico, según las orientaciones del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades y utilizando el mapa regional elaborado por el centro. Segundo, la capacidad para aplicar las medidas de contención durante todo el viaje, también en los pasos fronterizos, lo que incluye salvaguardas y medidas adicionales cuando el distanciamiento físico sea difícil de mantener. Y, tercero, tener en cuenta las consideraciones económicas y sociales, dando prioridad a la circulación transfronteriza para sectores clave de actividad e incluyendo motivos personales. Para la CE también es importante que no se discrimine a los ciudadanos a la hora de permitir viajes en función del país en que residan.

Por otro lado, la CE considera necesario que se garantice la interoperabilidad de las aplicaciones de rastreo de contagios para avisar a los contactos de la persona contagiada y tomar medidas de control de la infección. Este es un aspecto polémico, pues el uso de estas aplicaciones puede colisionar con el derecho a la intimidad y la privacidad de los datos de los ciudadanos. Ningún gobierno se ha atrevido, hasta el momento, a obligar a sus ciudadanos a descargarse estas aplicaciones.

Otra de las recomendaciones es que los estados miembros hagan atractivos los bonos para los consumidores que han visto cancelados sus vuelos, viajes en barco o en tren. La normativa de la UE permite al consumidor reclamar que se le devuelva el dinero del viaje cancelado o aceptar un bono para viajar con posterioridad. Las aerolíneas europeas hicieron mucha presión para que la emisión de bonos se convirtiese en obligatoria con el fin de no tener que devolver dinero y perder liquidez. De hecho, más de una decena de ministros de Transportes de la UE solicitaron a la CE que se cambiase la legislación en este sentido.

La reactivación de los viajes y movimientos transfronterizos en la UE no sólo afecta al negocio turístico, que supone alrededor del 10% del PIB de la Unión, sino que tiene incidencia en todo el entramado empresarial. Los residentes en Europa viajan por motivos personales, pero también en viajes de negocio, lo que permite a las empresas de diferentes sectores crecer y tejer nuevas alianzas.

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