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De Sinagoga del Tránsito en Toledo a Museo Sefardí

Visitar la Sinagoga del Tránsito en Toledo es obligatorio. Nos queda la sala de oraciones, ricamente decorada con yeserías talladas y un artesonado impresionante en el techo.

De Sinagoga del Tránsito en Toledo a Museo Sefardí
Museo Sefardí y Sinagoga del Tránsito | Foto: José María Moreno Santiago para Turismo Castilla-La Mancha

La Sinagoga del Tránsito de Toledo es uno de los edificios de origen judío mejor conservados de la península ibérica. Se construyó en el siglo XIV y hoy es el Museo Sefardí, una institución cultural dedicada al estudio y muestra de la historia y la cultura judía en la península ibérica . Recibe su nombre de la denominación de los judíos hispanos (sefarditas), porque los hebreos llaman a la península ibérica Sefarad.

La Sinagoga del Tránsito es uno de los vestigios de aquel Toledo en el que cohabitaron las tres grandes religiones monoteístas durante la Edad Media y puede ser un buen inicio para un viaje por la Red de Juderías. El edificio fue ordenado construir en 1355 por Samuel-ha-Levi Abulafia, almojarife del rey Pedro I de Castilla. Levi era un recaudador y tesorero que se encargaba de gestionar el almojarifazgo, un impuesto a las mercancías que entraban y salían del reino. Su elevada posición (y su riqueza) le llevaron a realizar una ostentación poco común entre los judíos, construyendo esta sinagoga como capilla privada de su palacio, que extendía sus límites hasta la ribera del río Tajo.

Del palacio sólo ha sobrevivido la Sinagoga del Tránsito, con una planta sencilla en forma de salón. Dos aspectos destacan de este edificio. En primer lugar, la altura de sus muros, que lo hacía sobresalir sobre otras capillas de la misma época. En segundo lugar, y relacionado con esto, la luminosidad y el espacio que se consigue con esta solución arquitectónica. Por último, en la parte superior llama la atención la verdadera joya de la Sinagoga del Tránsito: la yesería mudéjar labrada y su artesonado de madera de alerce (un árbol de la familia de los abetos), con incrustaciones de marfil y una decoración pintada.

Si accedemos al interior de la sala de oración, lo primero que llama la atención es la yesería de estilo mudéjar con labrados heráldicos, epigráficos y vegetales, una herencia del arte árabe. Lógicamente, siguiendo la ley mosaica, no existen representaciones de figuras humanas ni de animales. También veremos los escudos de Castilla y de León, así como textos hebreos que hablan sobre el rey Pedro, el propio Samuel Levi y el arquitecto de la sinagoga, el rabí don Mayr, junto con salmos davídicos y alabanzas a Yavé, el dios judío.

Tras la expulsión de los judíos de la península, a partir de 1492, la Sinagoga del Tránsito se convirtió en iglesia, archivo de órdenes militares, ermita y el actual Museo Sefardí en el siglo XX.

Museo Sefardí de Toledo

La creación del Museo Sefardí de Toledo se produce en 1964, cuando se aprueba el decreto de su fundación. Pero si la antigua sinagoga llegó hasta nuestros días fue gracias al Marqués de la Vega-Inclán, el precursor del turismo moderno en España.

Con anterioridad, en 1887, la Sinagoga se había declarado Monumento Nacional, y después, el marqués, a través de la Comisaría Regia de Turismo, se ocupó de la primera restauración de la Sinagoga del Tránsito, abriéndolo a las visitas públicas.

Desde 1964 se inicia una nueva restauración del futuro museo y en 1971 se abrió definitivamente al público. El Museo Sefardí de Toledo ha sufrido otras importantes mejoras en la década de 1990 y entre los años 2011 a 2015. En la actualidad es uno de los museos referentes mundiales en el estudio de los judíos sefarditas, es decir, los judíos hispánicos, que tras su expulsión se distribuyeron por el Norte de África y por Centroeuropa.

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