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Frente a frente en el Museo Nacional de Antropología

La guerra civil en Oviedo y Gijón

Una exposición fotográfica sirve para reflexionar sobre la ridiculez de las ideologías en las situaciones extremas.

Frente a frente en el Museo Nacional de Antropología
Profesora con un niño en el Orfanato “Rosario de Acuña”, de la ATEA | Fotógrafo: Constantino Suárez, Museo del Pueblo de Asturias

Las bombas han destrozado casas y edificios de Gijón y Oviedo. Estamos en 1937, casi ha transcurrido el primer año de guerra civil y ambas poblaciones asturianas, a muy pocos kilómetros, sólo se diferencian en sus defensores. En Gijón, las tropas leales al gobierno legítimo de la República mantienen el control, pero son acosadas por los sublevados. En Oviedo son las tropas franquistas las que ejercen su autoridad, aunque hostigadas por las republicanas. Entre medias, la sociedad civil de ambos municipios, los perdedores de cualquier guerra.

“Viendo estas fotos, ¿quién puede diferenciar a los republicanos de los nacionales?”, pregunta José Luis Mingote, comisario de la exposición fotográfica “Frente a Frente” que se puede disfrutar en el Museo Nacional de Antropología (MNA) hasta el 29 de septiembre (entrada gratuita). En ella, Mingote y Juaco López han seleccionado una sesentena de fotografías, provenientes del Museo del Pueblo de Asturias, de Constantino Suárez y Florentino López, para “ponerlas a hablar unas junto a otras”. Estos dos fotógrafos cubrieron la guerra en cada una de las ciudades y en bandos diferentes. Suárez, en Gijón con los republicanos y López, en Oviedo con los franquistas. El primero como fotógrafo profesional, su mirada educada en el Ateneo Obrero de Gijón; el segundo, propietario de una tienda en la que vendía cámaras de fotos, y fotógrafo aficionado.

Una exposición más de fotografía sobre la guerra civil, puede pensar el lector. Sí y no. La primera particularidad es que esta muestra se realiza en el MNA y eso tiene que significar algo. Mingote ha querido que las personas que aparecen en las fotografías sean el eje del discurso de la exposición. Son las historias que pudieron existir detrás de cada retrato las que deben hacer reflexionar al visitante. La segunda es usar a dos ciudades tan opuestas ideológicamente en la guerra como ejemplo de que esta ideología no se trasladaba al día a día de los afectados y por ello, tampoco se desprende de las imágenes tomadas por ambos fotógrafos. Los muertos lo son independientemente de la ideología, la destrucción y el hambre.

Quién visite “Frente a Frente” sacará sus propias conclusiones. Con todo hay que realizar un apunte: se echa de menos una mayor contextualización en las imágenes, que no es un pecado exclusivo de esta exposición, sino generalizado de casi todas las que se montan en la actualidad. De cada fotografía pueden extraerse múltiples hilos que nos ayudan a comprender una época: el papel de la mujer en la República, el primer uso de la aviación como arma de guerra, las batallas contra la población civil que se extenderían en la II Guerra Mundial… No hablamos de explicaciones extensas, pero sí de dar las claves que permitan profundizar al visitante que lo desee.

Además, la oportunidad de conocer a dos fotógrafos que han pasado desapercibidos (sobre todo a Suárez por su curiosa visión del mundo) hacen de “Frente a frente” una buena exposición fotográfica que visitar durante el verano en Madrid. Y tiene otro aliciente más: poder acceder al MNA, una de las instituciones más interesantes de la ciudad y poco conocida.

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