Esquí en estilo libre | Foto: Up-Free para Pixabay

El turismo de nieve enfrenta importantes desafíos con el cambio climático

El incremento de la temperatura puede poner en peligro el deporte de la nieve. Un estudio ratifica que un incremento de 4 grados dejaría sin zonas esquiables a varias estaciones españolas.
Esquí en estilo libre | Foto: Up-Free para Pixabay
Esquí en estilo libre | Foto: Up-Free para Pixabay

Esquiar se puede convertir en un lujo, pero no por los precios, ya que existen grandes ofertas de esquí, como las que ofrece el portal especializado Esquiades.com. El problema es el acelerado cambio climático que está reduciendo la temporada de nieve. El curso 2015/2016 ya fue alarmante, puesto que muchas estaciones vieron comprimida su temporada a pocas semanas y otras lograron funcionar gracias a los cañones de nieve artificial.

Este hecho hace más importante la reserva anticipada de nuestras vacaciones de esquí, puesto que encontraremos mejores precios, pero también plantea cuestiones sobre cómo deberán adaptarse las estaciones para afrontar el cambio climático.

El estudio “Influencia del cambio climático en el turismo de nieve del Pirineo”, elaborado por investigadores de la Universidad Politécnica de Catalunya (UPC), centrado en las estaciones de esquí de Andorra que se encuentran a más de 2.000 metros de altitud, determinó que si la temperatura ascendiese 4 ºC más de lo normal durante el invierno (lo que se considera un escenario extremo), la disminución de la cota de nieve en Grand Valira sería de un 17%. Peor lo llevaría la estación de Pal-Arinsal, que perdería toda la cota de nieve.

Diferentes informes han demostrado que se está produciendo un calentamiento en la Tierra que provoca la elevación de la temperatura global cada año. Sin embargo, el tiempo es muy cambiante y esto no significa que no haya nieve en el corto plazo, ya que se alternarán los inviernos con muchas precipitaciones con otros que tendrán menos.

Sin embargo, el trabajo de la UPC es importante para que las estaciones de esquí se preparen con el fin de compensar la variabilidad climática produciendo nieve artificial. Aquellas estaciones que se encuentren a mayor altitud y que tengan una influencia de vientos y corrientes atlánticas podrán competir en mejores condiciones que el resto, ya que sus precipitaciones en forma de nieve serán mayores.

Si no hay sobresaltos climáticos, la temporada dará comienzo en la primera semana de diciembre y las festividades del 6 y 8 de diciembre serán clave para que las estaciones de esquí reciban sus primeros visitantes. En la última temporada se abrieron casi 500 kilómetros de pistas esquiables y este año es probable que se vuelva a repetir esta cifra. Eso sí, el mayor número de pistas operativas se pudo conseguir en el mes de febrero, cuando la climatología dio nevadas abundantes en todas las cordilleras de España.

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