Hueso con su tuétano en Oroviejo, gastrobar de Héctor Carabias | Foto: Beatriz de Lucas Luengo

Restaurante Oroviejo en Salamanca

Hijo del histórico Café Corillo, Héctor Carabias se pone ahora al frente de OroViejo un gastro bar de referencia muy cerca de la Casa de las Conchas de Salamanca.

El restaurante y gastro bar OroViejo es una pequeña revolución en el panorama habitual de la gastronomía de Salamanca, según explica Meraki TV Travel. Original y preocupado por la calidad de su producto, de la tierra siempre que se puede, la propuesta de Héctor Carabias le debe el nombre a la característica piedra de Salamanca, la de la cantera de Villamayor que, envejecida, adquiere un particular tono dorado. Pero no es el único guiño histórico de OroViejo: las vigas restauradas de la entrada compiten por llamar la atención del comensal con el horno de leña tradicional de Pereruela (Zamora), un ser vivo que obliga a sus compañeros de cocina a ponerse “en la situación del fuego, del humo, del aire, incluso”, explica Carabias.

El comedor se ubica en una vieja bodega, a la que se homenajea con una esquina convertida en una pequeña cava. El privado, en un antiguo patio con pozo, ahora cerrado, es el resumen de los espacios de OroViejo: piedra desnuda, diafanidad y mesas de una sencilla elegancia para que el producto y la receta, siempre a su servicio, se conviertan en protagonistas.

Tartar en Oroviejo, gastrobar de Héctor Carabias en Salamanca | Foto: Beatriz de Lucas Luengo
Tartar en Oroviejo, gastrobar de Héctor Carabias en Salamanca | Foto: Beatriz de Lucas Luengo

Para los más atrevidos, Héctor Carabias y su equipo hacen propuestas divertidas y sabrosas: el tuétano con salsa Teriyaki: “una apuesta –de mar y montaña- un poco arriesgada”, reconoce el chef de OroViejo, con la que consigue que se agolpen un montón de sabores en el pensamiento. O el helado ahumado del postre, Royal de caramelo y helado de nata ahumado con el primer aliento del horno, acompañado de pan brioche caramelizado con aceite de jengibre.

Se nota una gran, y lograda, influencia asiática con las gyozas (empanadillas coreanas) o el ramen, que realmente convoca todos los recuerdos japoneses que uno pueda llevar en su interior.

Hueso con su tuétano en Oroviejo, gastrobar de Héctor Carabias | Foto: Beatriz de Lucas Luengo
Hueso con su tuétano en Oroviejo, gastrobar de Héctor Carabias | Foto: Beatriz de Lucas Luengo

Quienes prefieran opciones más tradicionales encontrarán steak tartar de ternera de la Valmuza, alimento protegido de Castilla y León, delicado y delicioso; o albóndigas de lechal con berza salteada y salsa coreana. “Queremos que se nos conozca por el tema de la carne” reconoce Carabias, que también borda el lechal al horno, de la máxima calidad. Quien dude, que pruebe el solomillo de la Valmuza.

Las cartas de vinos y de cervezas incluyen referencias ecológicas y regionales, con una buena relación calidad- precio.

Otras propuestas interesantes de OroViejo

Risotto con caldo de carne y foie con trufa y piedras de maltosec.

Chanquetes fritos con alga nori y cocochas ahumadas con pan de algas.

Oroviejo ofrece menú diario, a la carta y tapas en su gastrobar.

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