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Qué ver y visitar en León

San Isidoro de León: claves allende sus pinturas

Si te preguntas qué ver en un día en León, la respuesta es sencilla: la Colegiata de San Isidoro. Más allá de sus famosos frescos románicos con casi mil años de vida, se hallan las claves para entender el poder de uno de los reinos más importantes de la Edad Media.

Portada de San Isidoro de León | Foto: David Fernández

Portada de San Isidoro de León | Foto: David Fernández

El punto neurálgico del poder leonés en la Alta Edad Media se situaba en la actual Colegiata de San Isidoro, de la que hacemos un repaso en Revista80dias VIP para mostrar su importancia. En su momento, este recinto, que cuenta con una basílica en la que se exponen las reliquias del santo sevillano, fue palacio real de la monarquía leonesa y, por ello, guardó muchos de sus tesoros. Para el visitante ocasional o el turista, San Isidoro es un gran desconocido cuando realiza un recorrido por León. En él habitó, y dejó su legado, Fernando I (1016-1065), el rey más poderoso de la cristiandad en el siglo XI. Quizá el objeto más conocido de este tesoro sea el cáliz de doña Urraca, del que Margarita Torres, profesora de Historia Medieval en la Universidad de León, asegura en un estudio que es la copa guardada en Jerusalén en el año 400 como el recipiente usado por Cristo en su última cena.

Fernando I y Sancha dan un impulso definitivo a una basílica que se erigió en el siglo X. Para dejar su impronta convirtieron San Isidoro es uno de los ejemplos más ricos en España de arte románico. Antes que a San Isidoro, el templo estaba consagrado a San Pelayo, pero la victoria de Fernando I en la batalla de Sevilla contra al-Mu’tadid permitió traer los restos del santo sevillano a León.

A base de batallas perdidas y regalos, los musulmanes fueron nutriendo buena parte del tesoro isidoriano. Sedas árabes, arquetas con marfiles tallados, tributos de los reyes infieles a Fernando I, cajitas que se usurpaban como botín de guerra en las diferentes batallas de conquista. Casi todo el tesoro se puede contemplar en el museo de la colegiata.

Quizá la mayor sorpresa de San Isidoro de León, junto con el cáliz, es la bóveda del panteón real, construido en el siglo XI. Se reconvirtió en lugar de enterramiento y en él se dio sepultura a 33 familiares de la estirpe real leonesa. El techo se compone de varias bóvedas y en él se halla una de las joyas de la pintura románica, única en toda España: frescos en los que se representan escenas religiosas, pero también la vida cotidiana en el campo. Entre esas escenas se encuentra la de la última cena de Jesús y, en ella, un personaje acerca a Cristo un cáliz similar al de doña Urraca.

Pinturas románicas en la bóveda de San Isidoro | Foto: David Fernández

Pinturas románicas en la bóveda de San Isidoro | Foto: David Fernández

Como eje de San Isidoro, el claustro daba acceso al panteón y a las estancias del palacio real. Aunque hoy no se conserva el patio del siglo XII, ya que fue restaurado y reconstruido en el XVI, nos podemos hacer una idea del mismo. En este lugar, en el año de 1188, el rey leonés Alfonso IX convocó las que se han considerado primeras Cortes populares. Se trató de una reunión de nobles, clérigos y burgueses representantes de las principales ciudades del reino de León. Alfonso llamó a estas Cortes como forma de asentar su poder, discutido por su madrastra Urraca López de Haro, dando voz a los estamentos más importantes de su reino.

En esas Cortes se consolidaron los Decreta, junto con otros documentos de importancia capital, que recoconocían derechos a los ciuadanos y estipulaban modos de gobierno y de impartir justicia. Con porbabilidad, muchos de esos documentos se incorporaron a la biblioteca del siglo XVI, donde se conservan 2.000 volúmenes escritos entre el siglo X y el XVIII. De entre todos los volúmenes destaca la Biblia mozárabe, una obra de arte escrita e iluminada en el año 960 por los monjes Floriano y Sancho y que aún conserva los colores de las miniaturas, muy gráficas.

¿Dónde dormir en León capital?

Dos son las propuestas más interesantes para pasar nuestras jornadas en León y estar a un tiro de piedra de todo lo que merece ser conocido.

Por un lado, el Hotel Eurostars León, muy cerca del centro histórico de la ciudad, con una atención muy amable, habitaciones confortables y muy espaciosas y un desayuno tipo buffet que nos dará energías para todo el día.

Por otra parte, el Hotel Husa Abad San Antonio es una opción muy recomendable para el descanso absoluto. Se encuentra a unos 15 minutos a pie del centro histórico de León, en un área tranquila, y su reciente construcción hace que sus instalaciones sean modernas y las habitaciones muy amplias.

¿Cómo llegar a León?

Se puede viajar hasta la ciudad de León en tren o en coche, como hemos hecho nosotros gracias a Europcar. Hemos conducido un Opel Insignia Limousine HB. Este coche, señorial y seguro, cuenta con 103 CV y 4 cilindros. Su consumo urbano es de 7,2 l/100 km; el extraurbano, 4,5 l/100 km; y el mixto, 5,5 l/100 km. El vehículo es un cinco puertas con un maletero de 500 litros. Alcanza una velocidad máxima de 205 km/h y llega de los 0 a los 100 km/h en 10,9 segundos.

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