Egipto empieza a reconstruir su turismo y proyecta 30 millones de turistas en 2020

El país africano es un competidor directo de España y puede provocar que el flujo de turistas se traslade de la Península. Estudiará una exención fiscal, aunque se enfrenta a amenazas como la imposición de tradiciones islámicas radicales.

MADRID.- Uno de los principales competidores de España en el Mediterráneo, Egipto, está camino de conseguir los números de turistas previos a la revolución de la Primavera Árabe. El Gobierno del país espera un incremento del 20% en el número de turistas este año, según ha indicado su ministro de Turismo, Hisham Zaazou, tras la caída experimentada por la revuelta popular que derrocó al régimen de Hosni Mubarak en febrero de 2011.

Según el ministro, 8,8 millones de turistas han visitado Egipto en los nueve primeros meses del año, dejando unos ingresos al país de 6.900 millones de libras egipcias. Además, la ocupación de los hoteles está alcanzado los niveles previos a la crisis política. “Lo que espero es 11,5 millones o 12 millones de turistas para finales de diciembre. Seguro más de 11 millones”, ha señalado Zaazou en un acto de la industria turística. Según el ministro, las cifras deberían volver a los niveles de 2010 para finales de 2013 dependiendo de la situación de seguridad.

Hace dos años, unos 14,5 millones de turistas visitaron Egipto, aportando cerca de 12.500 millones de libras egipcias (2.050 millones de dólares) en ingresos. Sin embargo, el año pasado sólo llegaron a Egipto 9,8 millones de turistas, que dejaron ingresos por valor de 8.800 millones de libras, según los datos del Ejecutivo.

30 millones de turistas

La recuperación de Egipto puede ser un problema para el sector turístico español, ya que muchos de los visitantes, sobre todo británicos, que llegan a nuestras costas podrían elegir destinos egipcios más baratos y con una oferta similar. El Gobierno egipcio dispone de un plan a largo plazo para atraer a 30 millones de turistas en 2020, lo que reportaría ingresos de 25.000 millones de libras egipcias.

Sin embargo, Egipto también tiene retos frente a sí. La situación no está clamada de todo en el país y todavía se reproducen manifestaciones a favor y en contra del nuevo presidente Mursi, apoyado por los Hermanos Musulmanes. Otro hándicap para la industria será la influencia de las costumbres islámicas más tradicionales en el sector. Si los radicales ganan peso en el Gobierno se podríarestringir la venta de alcohol o el baño sin la ropa adecuada en determinadas zonas turísticas.

Esta semana se publicaba un informe que prevé que el turismo ‘halal’, aquél respetuoso con las costumbres islámicas, puede generar más de 140.000 millones de euros en los próximos años. Egipto podría optar por atraer turistas árabes cumpliendo a rajatabla las costumbres silámicas, pero sería a costa de sacrificar el turismo occidental, que es el que le reporta ingresos en este momento.

El Gobierno del país también tendrá que dedicarse a conseguir que las aerolíneas que dejaron de viajar a Egipto tras el inicio de la revolución vuelvan. Asimismo, el ministro ha anunciado que estudiará la posibilidad de crear una exención fiscal de 10 años para los inversores del sector.

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