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Pueblos bonitos de Segovia para visitar

Castillos, pinos, capiteles y sepulcros blanqueados

Castillo de Coca | Foto: David Fernández

Cuantro pueblos bonitos de Segovia que no aparecen en las listas oficiales y que debes visitar. Todos se encuentran en la comarca de Tierra de Pinares.

Bien, es cierto que Íscar no se halla en la provincia de Segovia, sino que pertenece a Valladolid. Pero es un pueblo bonito que hace frontera entre ambas regiones castellanoleonesas y que guarda en común con algunas de las que visitamos su histórico aprovechamiento de la madera que dan los pinares de la región. Después de recorrer estos pueblos quizás quieras saber qué ver en Segovia ciudad para acercarte a la capital de la provincia.

Íscar

Íscar es un pueblo bonito que se encuentra a medio camino entre Olmedo y Cuéllar. Destaca esta población por el castillo que se alza en lo alto de una loma, desde la que se puede controlar toda la llanura segoviana hacia el sur. La edificación, abierta al público los fines de semana de 12 a 15 horas y los sábados de 17 a 20 horas, data de finales del siglo XV, aunque está muy reconstruido.

Castillo de Íscar | Foto: David Fernández

Castillo de Íscar | Foto: David Fernández

En una de las esquinas superiores de la torre del homenaje del castillo aparecen los escudos de don Pedro de Zúñiga y Avellaneda y de su mujer doña Catalina de Velasco y Mendoza, ambos condes de Miranda. La historia conocida de Íscar arranca a finales del siglo I, cuando las tropas musulmanas de Abderramán III deciden guerrear contra las localidades cristianas de la zona del río Duero. El posterior proceso de reconquista vuelve a dejar en manos castellanas esta villa, que acabará siendo parte de la diócesis de Segovia y, cuando se cree la estructura provincial en 1833, parte de la provincia de Valladolid.

Panorámica de Íscar desde su castillo | Foto: David Fernández

Panorámica de Íscar desde su castillo | Foto: David Fernández

Coca

Ya sí, tomando la carretera comarcal que une Íscar con Coca, a través de Fuente el Olmo, nos adentramos en tierras segovianas. Y lo hacemos atravesando los bosques de pinares que se van abriendo a ambos lados del camino. La madera y la resina de estos pinos fueron el sustento durante muchos siglos de los pueblos de esta provincia.

Para seguir nuestra ruta nos guiamos por un “viejo” libro: Segovia, de Dionisio Ridruejo (Gadir Editorial, 2016), en el que se describen algunos de esos pueblos bonitos de Segovia a visitar. La entrada a Coca se produce por la Fuente de los Cinco Caños, uno de los pocos vestigios que quedan visibles de la Cauca romana que aquí se asentó y que parió al emperador romano Teodosio I el Grande, el último que vio el imperio unido antes de su escisión. Aunque el lugar de nacimiento de Teodosio es un hecho controvertido, porque algunos historiadores lo sitúan cerca de Sevilla.

Castillo de Coca | Foto: David Fernández

Castillo de Coca | Foto: David Fernández

En cualquier caso, la Fuente de los Cinco Caños y el edificio que se encuentra a sus espaldas son los restos romanos más visibles en la localidad. En las paredes semienterradas y casi escondidas detrás de la fuente se puede contemplar los restos de un mural de diseño geométrico con rombos, pieles de toros y elementos florales. Las ruinas son fácilmente accesibles y, aunque protegidas de la intemperie con unos tejados, se puede acceder a ellas con facilidad. No sabemos si esto es una ventaja o un peligro. Quizá su escondida situación las haya preservado del vandalismo imbécil que practican los ignorantes.

El otro punto de referencia de Coca es su castillo. Se encuentra en un excelente estado de conservación, aunque, como casi todos los monumentos de la zona, ha sufrido múltiples rehabilitaciones. También de finales del siglo XV, este castillo de estilo gótico-mudéjar fue ordenado construir por Alonso de Fonseca. Las vicisitudes del tiempo lo pusieron en manos de la Casa de Alba, que lo cedió en 1954 al Ministerio de Agricultura para que se instalara en su interior la Escuela de Capacitación Forestal, que todavía hoy sigue funcionando. La arquitectura del castillo es muy original. Para empezar, su ubicación es curiosa, ya que no se eleva sobre un promontorio, como suele ser habitual, sino que se construyó un profundo foso a su alrededor como primera medida de seguridad. No es inusual, pero sí muy poco habitual en las fortificaciones castellanas, que se realizaban sobre lomas elevadas.

Torre de San Nicolás en Coca | Foto: David Fernández

Dentro del castillo algunas habitaciones también son curiosas, con pinturas murales de estilo mozárabe que han perdurado en el tiempo. La fortificación está gestionada por una empresa privada que realiza visitas guiadas previo pago de la entrada, que tiene un coste de 2,70 euros.

En Coca aún quedan dos puntos de relevancia. Primero, la torre mudéjar de San Nicolás. Es el último resto de la iglesia del mismo nombre, que fue construida en el siglo XII y derribada en el siglo XVIII. Simula un minarete islámico y se puede subir a su última planta para observar, aunque eso sí, el ascenso es mareante. El segundo lugar en importancia es la iglesia gótica de Santa María la Mayor, de siglo XVI, con planta de cruz latina. En su interior se encuentran los sepulcros renacentistas de la familia Fonseca, entre ellos Alonso de Fonseca, arzobispo de Sevilla y Juan Rodríguez de Fonseca, obispo de Burgos, lo que da idea de la importancia de esta familia en Coca. Otra muestra del poder de esta familia es que los sepulcros fueron realizados por Bartolomé Ordóñez y Doménico Fancelli, quienes también labraron los sepulcros de los Reyes Católicos, el Cardenal Cisneros, Felipe el Hermoso y Juana la Loca.

Santa María la Real de Nieva

Siguiendo la carretera comarcal que nos lleva por Nava de la Asunción se llega a Santa María la Real de Nieva, otro de los pueblos bonitos que visitar en Segovia. Es una localidad en la que destaca el monasterio con el mismo nombre. Este municipio es cabeza de partido y engloba a otros 13 núcleos urbanos repartidos por su término municipal.

Claustro de Santa María la Real de Nieva | Foto: David Fernández

Primero se construyó la iglesia de estilo gótico, que en el año 1400 ya abrió sus puertas. La financiación corrió a cargo de la Corona, en especial de su fundadora, Catalina de Láncaster, y de los fieles del lugar. Y a partir de ese año se inicia la parte monacal que nos ha legado uno de los claustros castellanos más curiosos por sus hermosos capiteles. A los dominicos se encargó la habitación de este espacio religioso.

La portada de entrada a la iglesia es cautivadora y da idea de la importancia que tuvo y por qué hay que visitar Santa María la Real de Nieva. Talladas, diferentes escenas que enseñan la vida y muerte de Jesucristo, santas, santos, arcángeles y otros seres celestiales en un estilo de gótico flamígero. Dentro de la iglesia se halla enterrada la reina Blanca de Navarra.

Capitel del claustro de Santa María la Real de Nieva | Foto: David Fernández

Capitel del claustro de Santa María la Real de Nieva | Foto: David Fernández

Por su lado, el claustro destaca por los capiteles de las columnas que forman la galería. En los mismos, con muy buena talla –y bien conservados- se escenifican momentos de la vida cotidiana de la Edad Media. No es una temática rara, pero sí que destaca esta profusión artística en un monasterio del centro de la provincia de Segovia que lo hace muy singular. Podemos ver músicos, el ciclo agrícola castellano, también los pecados y vicios. Hay que pensar que, a diferencia de los primeros siglos de la Edad Media, en los últimos los claustros de los monasterios se abrieron al pueblo llano, por lo que estos capiteles eran formas muy convenientes para educar y mostrar qué se hacía dentro de los recintos religiosos.

Paradinas

A muy pocos kilómetros de Santa María la Real de Nieva se encuentra Paradinas, un pequeño y bonito pueblo en el que el visitante no puede perderse la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Nuevamente el gótico hace presencia en las tierras segovianas. Es un templo religioso de importancia y gran tamaño, quizá el más relevante tras Santa María la Real de Nieva.

Iglesia de Paradinas | Foto: Beatriz de Lucas Luengo

Iglesia de Paradinas | Foto: Beatriz de Lucas Luengo

En el interior de la iglesia se encuentra un bello retablo barroco del siglo XVIII y las urnas con las Santas Reliquias, restos de santos traídas de Roma por un fraile en el siglo XIX. Cada 25 de octubre se pasean por el pueblo y los campos circundantes para que el cielo arroje lluvias y buenas cosechas. Paradinas se encuentra en el Sesmo de la Trinidad, una organización decimonónica de carácter rural que agrupaba a varios pueblos que compartían bienes, derechos y costumbres comunes. Todavía hoy el campo sigue siendo fuente de riqueza en Paradinas, al igual que en el resto de pueblos que han jalonado nuestro recorrido.

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