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Lugares que ver en Irlanda

Centro de Dublin. Foto de: ALBERTO PERAL

Consejos para visitar Irlanda, un país con muchas posibilidades y lugares que ver, también como conocido como la “Isla Esmeralda” por el constante color verde de su vegetación.

Aunque se trate de una ciudad tan relativamente pequeña, pasear por las calles de Dublín en tres días contagia la viveza y actividad de sus gentes. Para conocer el auténtico espíritu o diversión irlandesa -lo que se conoce como craic irlandés- no hay nada como acercarse a uno de los casi 1.000 pubs de la capital. El más antiguo, el Brazen Head, abrió sus puertas en 1688, aunque la historia de sus muros cuenta que en el mismo emplazamiento ya se ubicaba una posada desde el año 1198. En su interior han bebido y comido escritores y músicos ilustres como James Joyce o Van Morrison.

Jonathan Swift, Oscar Wilde o los Nobel George Bernard Shaw, Samuel Beckett y Seamus Heaney son sólo unos ejemplos de la riqueza cultural que ha empapado desde siempre a la capital de Irlanda. Pero sin duda James Joyce (con dos museos dedicados a su figura) es el escritor al que todo Dublín profesa una gran devoción y rinde tributo a una de sus obras (el Ulysses) todos los 16 de junio. En el Writers Museum se ha intentado rescatar objetos y curiosidades de éstos y otros muchos autores.

Desfile de San Patricio en Dublín | Foto: Turismo de Irlanda

Desfile de San Patricio en Dublín | Foto: Turismo de Irlanda

Además de las importantes colecciones que se pueden ver en el National Museum o en el Irish Museum of Modern Art, existen otros muchos museos que son dignos de admirar: el GAA Museum, el mayor museo deportivo de Irlanda, sede de la Gaelic Athletic Association y cuna del “hurling” y “gaelic football”. Así mismo, la Old Jameson Distillery y el Guinness Storehouse son visita imprescindible para conocer la esencia de la ciudad. El primero dedicado al proceso de elaboración del whiskey y el segundo muestra la elaboración de la cerveza Guinness. No te puedes perder las vistas que se ofrecen desde el bar de este último museo, localizado en la última planta.

Dublín es una ciudad joven y bulliciosa en la que se mezcla un gran banquete cultural con una vida nocturna vibrante. Pasear por las calles de la capital, salpicadas por las coloridas puertas georgianas que decoran muchos de sus edificios, adquirir desde lo último en moda hasta lo más tradicional en sus zonas de compras, como Grafton Street o Henry Street, coincidir con uno de los muchos festivales que se celebran durante todo el año en Dublín o dejarse llevar por el bullicio de Temple Bar, donde se concentra un gran número de bares, pubs, galerías de arte y hasta estudios de grabación, son algunas de las opciones que pueden completar parte de una visita a la capital de la Isla Esmeralda.


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Gigantes, agua y la capital del Norte

Cuenta la leyenda que el gigante irlandés Finn MacCool, en un ataque de furia, y para poder llegar hasta su amada, que se encontraba en la isla de Staffa (Escocia), donde se han encontrado columnas semejantes, creó una escena de 40.000 columnas de basalto. El espectáculo comienza a los pies del acantilado y termina desapareciendo bajo el agua del mar. De ahí el nombre del conjunto: la Calzada del Gigante.

El Alto y Bajo Erne nos deja imágenes bellísimas, con sus rompecabezas de islas en el interior de ambos lagos. Es la zona perfecta para los amantes de la navegación, de la pesca y de los deportes acuáticos, donde se pueden encontrar puertos deportivos en los que alquilar barcos para pasar unas vacaciones, restaurantes en los que saborear estupendo pescado fresco e incluso pubs a la orilla de ambos ríos. Pero si lo tuyo no son los deportes acuáticos, en esta zona de la isla te espera uno de los considerados como obra maestra del golf. Es el Royal County Down, situado entre la dorada playa de Tyrella y al pie de las montañas Mournes. ¿Más? ¿Y la ciudad europea que mejor conserva sus murallas? Hablamos de Londonderry y están construidas entre 1613 y 1618. Y si se viaja a finales de octubre se puede aprovechar para ver los carnavales de esta ciudad, los más prestigiosos de toda la isla.

Calzada de los Gigantes en Irlanda | Foto: ONT Irlanda

Calzada de los Gigantes en Irlanda | Foto: ONT Irlanda

Belfast, la capital del Norte, muestra sus calles victorianas y sus edificios georgianos y eduardianos, que contrastan con la parte moderna de la ciudad. Visitas recomendadas en la ciudad son el Museo Popular y del Transporte del Ulster, donde se narra la historia del Norte de Irlanda de principios del siglo XX, además de poder ver piezas de los naufragios de la Armada Invencible; la catedral de Santa Ana, que tardó 77 años en ser terminada, o el museo del Titanic, todo un emblema de la ciudad. Además, ir de compras por la ciudad es toda una delicia y hay opciones para todos los bolsillos. Las boutiques de todo tipo están en las confluencias de Donegall Place hasta Royal Avenue, las de diseño en Lisburn Road, los sábados por la mañana tiene lugar el mercado de productos agrarios y los viernes el Mercado de San Jorge (el mercado cubierto más antiguo de Irlanda), además de los numerosos centros comerciales.

El Oeste, de Norte a Sur

Toda la parte oeste de la isla se caracteriza por lo cambiante que puede resultar su paisaje. El turista puede encontrarse en medio de kilómetros de playas de arena fina y dorada y de repente hallarse en lo alto del acantilado más espectacular. Vertiginosas elevaciones, escarpados cabos, verdes prados y valles, islas maravillosas cercanas a la costa, parques naturales e incluso el monumento funerario de la Edad de Piedra más grande del mundo y datado hace más de 5.000 años.

Según nos dirigimos hacia el Sur descubriremos varias de las joyas por las que es conocido este maravilloso país. Una de ellas es el Parque de Connemara, en el Condado de Galway, un Parque Nacional de gran belleza paisajística. Lagos y montañas engalanados por 2.000 hectáreas de turba y donde un añadido son sus gentes y costumbres. Aún hoy siguen manteniendo vivo el idioma ancestral de Irlanda: el gaélico.

Montaña Slemish en Irlanda | Foto: ONT Irlanda

Montaña Slemish en Irlanda | Foto: ONT Irlanda

Los amantes de las sensaciones únicas podrán disfrutar de unas vistas verticales impresionantes de 210 metros de altura y 8 kilómetros de longitud en el Condado de Clare. Son los acantilados de Moher. Aunque también se podría añadir “no apto para cardíacos y para aquellos que sufran vértigo”, pero en cualquier caso, acercarse gateando hasta los límites de los acantilados es una experiencia que no se olvidará en la vida.

También en el Condado de Clare se encuentra el Parque Nacional The Burren, una región caliza que ocupa aproximadamente 500 kilómetros cuadrados. Posee fantásticos sistemas de cuevas por lo que es fácil imaginarse toda la belleza y tesoros que aguardan al turista. Se dice que es un paraíso para botánicos y exploradores de ruinas históricas.

La principal característica de la península de Dingle, en el Condado de Kerry, es la belleza intensa del lugar. Con innumerables playas de arena fina, se ha convertido en un reclamo para los amantes del windsurf. Aunque ésta no es la única atracción turística de este condado. En Dunquin se puede visitar el Blasket Heritage Centre, donde se ofrece una explicación sobre la apasionante historia de la cercana isla de Blasket. Además, las construcciones medievales son abundantes en toda la zona, donde destaca Gallarus Oratory, una obra del cristianismo temprano irlandés, que se conserva en perfecto estado. En el interior del condado de Kerry se encuentran ciudades que tampoco hay que perderse, como Killarney, con su conjunto Muckross, compuesto por la abadía, fundada en 1440, Muckross House, una mansión Victoriana construida en 1843, y Muckross Gardens, los jardines más grandes del mundo.

Castillos y mucha Ópera

El condado de Cork ofrece mil y una opciones para aprovechar la estancia. Cada pueblo, cada ciudad que compone este condado está impregnado de una historia que cautivará al turista. Al sur de la ciudad de Cork se encuentra una localidad llamada Ballincollig, donde podemos ver la Fábrica de Pólvora del mismo nombre. Un centro de producción de pólvora que data del siglo XIX. En el cabo de Mizen se encuentra el faro de Mizen Head, rodeado por sus abruptos acantilados y desde cuyo exterior se pueden obtener unas vistas excepcionales del Atlántico.

Si nos dirigimos hacia el sureste nos topamos con el condado de Waterford y su capital. En este condado sorprende entre otros atributos su costa, una parte de ella recibe el nombre de la costa del cobre. Abarca unos 25 kilómetros y 6 pequeñas aldeas, desde Fenor hasta Stradbally. Está considerado como uno de los 17 centros geológicos de Europa, y el único que existe en Irlanda. Cuevas, acantilados y un sin fin de ensenadas que son el capricho de cualquier explorador. Las calles de Waterford, la capital, esconden tesoros como los que se pueden ver en el Treasures Museum of Waterford, con importantes objetos que describen la historia de la ciudad, o Reginald’s Tower, el edificio cívico más antiguo de todo el país. Y si lo que queremos hacer es un alto en el camino, Waterford también es conocida como la capital de las compras del South East.

Ópera en Irlanda | Foto: ONT Irlanda

Ópera en Irlanda | Foto: ONT Irlanda

Castillos los hay por todo el país y sería imposible hablar de la historia de todos y cada uno de ellos, pero sí que es obligatorio nombrar dos grandes ejemplos. El primero es el castillo de Lismore, en el condado de Waterford, situado sobre un emplazamiento único que ofrece unas vistas increíbles. Eso sí, sólo los jardines están abiertos al público. Entre sus muros nació y vivió el gran filósofo y padre de la química moderna Robert Boyle, hijo del rey Richard Boyle. El segundo es el castillo de Kilkenny, en el condado de mismo nombre, un castillo del siglo XII y rodeado de 20 hectáreas de jardines. Estuvo ocupado por la familia Butler hasta 1935 y en 1967 fue donado al pueblo irlandés para que su interior pudiera ser visto.

En Wexford tiene lugar cada año uno de los festivales de ópera más peculiares e importantes de todo el mundo, el Wexford Festival Opera. 18 días en los que la ciudad de Wexford pasa de ser una localidad con un modo de vida relajado a convertirse en una ciudad bulliciosa y que se viste con sus mejores galas. Sus calles estrechas, antiguas y con ese toque vikingo que caracteriza a toda la ciudad, se llenan de público venido de todas partes del mundo, apoderándose de la ciudad, de sus bares y de su pequeño teatro, para llenarlo todo de ópera. Pero además de ópera, Wexford nos ofrece un auténtico museo de castillos y abadías. En él se encuentra uno de los faros más antiguos de Europa, The Hook Lighthouse. Wexford ofrece aldeas costeras acogedoras, numerosas y hermosas playas, todas ellas consideradas algunas de las playas más seguras de Irlanda.

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