Lisboa en 3 días


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Por Paloma Gil

Lisboa es la ciudad con la luz más bonita y mágica de Europa. Pasar unos días entre sus calles es un placer en sí mismo, por eso, para no perdernos nada, vamos a elaborar un itinerario que nos permita disfrutar de la ciudad en una breve escapada de 3 días.

Primer día

Nuestra parada de metro y autobús, para empezar todo desde el mismo sitio es la de Santa Apolonia (línea azul de metro), desde allí estamos a dos calles del Museo Militar. Un antiguo depósito de armas del siglo XVI. Después subamos por la calle del Paraíso y después torceremos a la izquierda por  calle de Cascao hasta encontrar Santa Engracia. Es uno de los monumentos más importantes de la ciudad, su cúpula es casi un icono de Lisboa y actúa como panteón nacional dando sepultura a personajes de la talla de Vasco de Gama.

En la calle paralela, Campo de Santa Clara, se puede encontrar la  Feria da Ladra, un famosísimo mercado que lleva más de  100 años ofreciendo curiosidades y gangas a todo el que se acerca por allí.  Después, si seguimos la misma calle pero en sentido inverso encontraremos a San Vicente de Fora. Diseñada por el arquitecto Filippo  Terzi y acoge las reliquias del patrón de Lisboa: San Vicente. El monasterio agustino adjunto tiene una cisterna del siglo XVI y los sarcófagos  de casi todos sus reyes.

Después bajemos por la Calzada de San Vicente hasta que se cruza con la calle de Vigario donde está San Estevan, cuya explanada frente a la iglesia es uno de los mejores miradores de la zona de Alfama.

A tal sólo dos calles (paralelas) de este lugar, en la Calle del Jardín del Tabaco está el Museo del fado. Un museo recomendado únicamente para los enamorados de este tipo de música. Los demás, iremos directamente al mirador de Santa Lucía. Hay que subir por estrellas callejuelas hasta arriba. Este mirador nos enseñará casi toda Lisboa desde una perspectiva muy hermosa. Y es un buen momento para comenzar a buscar un rinconcito para comer, antes de seguir subiendo, ya que arriba del todo, al ser una zona muy turística los precios serán mucho mayores.

Después de comer, seguimos por el mismo camino hacia arriba y pasaremos junto al Museo de Artes Decorativas, un palacio del siglo XVII conocido como Palacio Azurara. No obstante, como nuestro es reducido no nos detendremos aquí y continuaremos subiendo hasta llegar al Castillo de San Jorge.  Es probable que haya bastante cola para entrar (depende de la época del año y del día de la semana) pero merece la pena la visita. Contemos con unas 2 o 3 horas para disfrutar de este lugar como es debido: las murallas y las torres, el museo del castillo, el mirador, el barrio de santa Cruz, la calle del castillo… es una pequeña ciudadela en toda regla y la visita es obligatoria.

Cuando terminemos bajaremos de nuevo, esta vez por la Calle da Saudade. Pasaremos frente al Teatro de Museo Romano, un anfiteatro del  siglo I a.C. Mientras que en la calle de atrás, la de A. Rosa, está la famosísima Catedral, la Sé. Austera y simplista fue construida en 115 por Alfonso Henriques sobre una  antigua mezquita. Ha sido restaurada muchas veces.  Junto a ella está San Antonio à Sé. Una pequeña iglesia que se alza en el lugar donde la leyenda cuenta que nació el santo.  Esta es una de las iglesias más originales y curiosas que encontrareis en la ciudad. Si es posible, entrad.

A la espalda de la catedral se encuentra la Casa dos Bicos, un palacio cubierto de piedras en forma de diamante, bastante llamativo. Y aquí termina nuestra primera jornada. Prácticamente a orillas del río para buscar un lugar donde cenar o tomar algo.

Segundo día

Comencemos en el metro Terreiro do Paço (línea azul de metro) a orillas del río. Frente a la Plaza del Comerio, donde se situó durante 400 años el palacio real. Al sur, flanqueado por dos calles cuadradas: El Tajo.

Al otro lado de la plaza, siguiendo la Calle da Alfandega, podemos ir a la derecha, tres manzanas más allá para encontrar la Iglesia de Nuestra Señora de la Conceiçao Vhela.  O bien, continuar de frente, por la calle Augusta, una de las calles  turísticas más importantes y que además está pavimentada con mosaicos. En su paralela derecha encontramos el Núcleo Arqueológico de la Calle de los Correeiros. Restos de la Lisboa romana, Olissipo. Tres calles más allá, cruza la rúa de Santa Justa a cuya izquierda se encuentra el elevador que lleva el mismo nombre. Una torre de hierro, neogótica que sorprende. Es una de las construcciones más interesantes de Lisboa y un mirado excelente. Hay que subir hasta arriba.

Siguiendo por la misma calle Augusta que empezamos, llegamos a Rossio, oficialmente llamada la Plaza de Don Pedro IV, pero es más popular el nombre de la estación. Centro neurálgico de la ciudad y una excelente oportunidad para comprar los pastelitos de Belem.  A su derecha la Plaza da Figueira. Aquí es donde antiguamente estaba el Hospital de todos los Santos, pero con el terremoto  de 1755 pasó a ser la sede del mercado oficial y actualmente es una plaza turística.

Dos manzanas más hacia el norte está la Iglesia de Santo Domingo, una de las más antiguas y resistentes de la ciudad.

Después salgamos de la plaza de Rossio por su esquina izquierda, para alcanzar la Plaza de los Restauradores, con su obelisco que conmemora la Independencia de Portugal. En el lado oeste está el Palacio Foz. Esta plaza da comienzo a la Avenida de la Libertad con sus jardines y terrazas.

En la esquina izquierda, justo donde empieza la Avenida de La Libertad está el Elevador da Gloria, que desemboca en el Mirador de San Pedro de Alcántara. Una panorámica de la zona este de la ciudad. Hay un plano en azulejos que os ayudará a localizar lo más interesante. También se puede subir en el funicular amarillo.

Después bajemos por la calle de San Pedro Alcántara. Desde este momento, cualquier lugar para detenernos a comer es una buena elección, es un buen barrio.

Continuamos bajando hasta encontrar el Solar de Vinho Porto, una mansión del siglo XVIII con un barecito del Instituto del vino de Oporto. En la otra acera, un poquito más abajo, está San Roque, una iglesia construida en el siglo XVI por los jesuitas.

La siguiente parada es la Iglesia Do Carmo, que está muy cerca, bajando por la calle Nova da Trinidade, a un costado de la Iglesia de San Roque. Hay que torcer a la izquierda en la calle Da Trinidade y allí están las ruinas góticas de lo que fue una iglesia carmelita. Destruida por el terremoto de 1755, es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad.

Después podemos volver por la misma calle pero girar a la izquierda por la calle Serpa Pinto.  Estamos en el barrio de Chiado, un barrio  de intelectuales y escritores. En Largo do Chiado, hay dos iglesias barrocas, la de Loreto y la de Nuestra Señora de la Encarnación, con su fachada de azulejos.

Bajando por esta calle hasta el final encontraremos el Teatro Nacional de San Carlos, como la Scala de Milán pero en pequeñito. Y un poco más abajo el Museo de Chiado, el Museo Nacional de Arte Contemporáneo, donde por supuesto no tenemos tiempo para entrar, pero podemos apuntarlo para futuras visitas.

Aquí, junto al río puede terminar la visita para los que estén cansados. Para los que aún tienen ganas de más. Podemos bajar junto al río y seguir un agradable paseo, sin prisa, por la Avenida 24 de Julio hasta que se cruza con la avenida de  Don Carlos I. Esta calle nos llevará al Palacio de San Bento, conocido también como Asamblea de la República, un fabuloso edificio blanco de estilo neoclásico.  Después siguiendo la Calzada de la Estrela llegaremos al Jardín de la Estrela y a la Basílica de la Estrela, con mármol gris, rosa y amarillo en su interior.

Tercer día

Nuestro último día nos llevará un poco más lejos. Podemos tomar el tren hasta la parada de Belém. Desde aquí hay que cruzar la Plaza Alfonso de Albuquerque y continuar hasta el Jardín de Ultramar, donde se encuentran el Museo Nacional de los coches, una de las mejores colecciones de carruajes de Europa; el Palacio de Belém, un elegante edificio rosa donde reside el presidente del país; y Jardín Agrícola Tropical, conocido también como Jardín de Ultramar es un delicioso jardín donde pasear.

Si subimos por la Calzada do Galvao llegaremos a la Iglesia de la Memoria. Si aún subimos un poco más por la misma calle encontramos el Jardín Botánico de Ajuda y el Palacio Nacional de Ajuda, de estilo neoclásico, sustituyó al palacio real tras el incendio de 1795.

Volvamos sobre nuestros pasos por la Calzada de Galvao. Frente al Jardín Agrícola Tropical está el fabuloso Monasterio de los Jerónimos, un monumento erigido a los descubrimientos. Recomendamos visitarlo, con especial atención a la bóveda, las tumbas, el claustro y los muros del refectorio. En este mismo parque hay varios museos, el de la Marina, el Museo Nacional de Arqueología y el Planetario Calouste Gulbenkian.

Cruzando la calle, frente a la Plaza del Imperio está el Centro Cultural de Belém, construido como sede de la presidencia portuguesa de la Unión Europea. Después cruzaremos la  avenida de la India y paseando junto al Tajo podemos encontrar el Monumento a los Descubrimientos. Algunos metros más lejos está el Museo de Arte Popular y, finalmente, la famosa Torre de Belém. Si es posible y nadie tiene demasiada claustrofobia os recomendaos subir hasta arriba.

Aquí termina nuestra escapada a la capital portuguesa.  Toda la tarde libre para hacer compras y tomar unos vinitos a la orilla del río.

Otras excursiones

Cascais.- lo que fue un pequeño pueblecito de pescadores se ha convertido en un delicioso y moderno centro turístico, salvaguardado del hacinamiento urbanístico y repleto de terrazas y restaurantes donde disfrutar de la gastronomía portuguesa.

Estoril.-  un excelente destino vacacional especialmente indicado para los amantes del golf. El ambiente urbanita es elegante y distinguido.

Sintra.- un encantador pueblecito romántico y misterioso, con una inmensa oferta cultural y turística y la posibilidad de desconectar absolutamente y dedicar unos días al ocio y al descanso.

Monserrade.- a 34 km. de Lisboa, este palacio de estilo morisco está rodeado de uno de  los jardines más hermosos y exóticos de todo Portugal. Una romántica selva de flores y árboles exóticos.

Colares.- acantilados, playas, viñedos, buen vino y estupendos restaurantes en la Sierra de Sintra.

Cómo ir

La mayoría de los turistas llegan a Lisboa por carretera. Lo más cómodo es viajar en coche ya que las infraestructuras, son de las mejores de Europa, si bien, también son de las más caras.

Sin embargo, por motivos de comodidad, si se viaja desde lejos, es recomendable la opción del avión. El Aeropuerto de Lisboa Portela es el más importante del país y ofrece vuelos diarios desde las principales ciudades del mundo con compañías regulares y algunos con aerolíneas de bajo coste a precios tan bajos como la calidad del servicio.

El aeropuerto está a sólo 7km. del centro de la ciudad, no hay conexión por metro o tren, pero sí hay autobús. El número 91, conecta con el centro y las líneas 5, 22, 44, 45 y 83 comunican el aeropuerto con diferentes barrios de la ciudad. También se puede coger un taxi, pero es bastante caro.

También se puede llegar en tren. Casi todas las líneas europeas pasan por Madrid, desde donde el trayecto dura 10 horas y el precio es de 60€. No es muy práctico, pero sí muy romántico.

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