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Liechtenstein: un desconocido en el mapa de Europa

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En pleno centro de Europa, escondido entre grandes vecinos, está uno de los lugares con mayor encanto del continente. Justo entre Suiza y Austria se alza el Principado de Liechtenstein. En el Valle del Rin y en los Alpes, de modo que su terreno es muy montañoso. Tiene una frontera de tan sólo 76 km, parece un pueblecito y, sin embargo, es todo un país. Y, aunque es un territorio muy pequeño, cuenta con grandes recursos naturales, como una buena extensión de tierra de cultivo y, precisamente gracias a su orografía y la cantidad fluvial que posee, tiene un enorme potencial hidroeléctrico. Vamos, una joya explotada en su justa medida.

Su clima no es propiamente centroeuropeo, pues los vientos que predominan vienen del sur y suavizan la temperatura, así que los inviernos traen lluvia y nieve, pero no demasiado fríos, mientras que el verano es húmedo y caluroso. Sin embargo, curiosamente, Liechtenstein parece atraer a las nubes de una forma poderosa, así que la niebla y los días nubosos están a la orden del día.

Es un territorio pequeñito, pero no todo se reduce a Vaduz, que es la capital, porque en Liechtenstein podemos encontrar once comunidades conocidas como Gemeinden, que también es verdad que son poco más que un pueblecito cada una: Schaan, Balzers, Triesen, Eschen, Mauren, Triesenberg, Ruggell, Gramprin, Schellenberg y Planken. Y, precisamente, al tratarse de pequeñas poblaciones en las que el ambiente rural se conserva y son férreos defensores de las tradiciones, es posible asistir a demostraciones culturales difíciles de encontrar en otra parte: teatro, danza, conciertos, incluso cabaré… por no hablar de la gastronomía, que es fantástica. De hecho, la Sociedad Histórica del Principado se encarga de preservar la memoria histórica y cultural, manteniendo vivas todas esas tradiciones.

Aunque no todo es tradición y museos etnográficos, nada de eso, el arte en Liechtenstein es una de los motivos principales que mueven al Principado: museos, galerías de arte, incluso talleres de arte son un imán para los amantes de la cultura de todas partes del mundo. No olvidemos la colección privada de la familia real con algunas de las obras más interesantes de Rembrandt, Rubens y Van Dyck, que aunque se conserva en el Museo Liechtenstein de Viena, son un claro ejemplo del interés cultural que profesan.

Otro lugar de obligada visita es el Kunstmuseum Liechtenstein, un hito arquitectónico de Morger, Degelo y Kerez. Inaugurado en 2000 es uno de los edificios más curiosos y llamativos de Centroeuropa, quizá por eso está orientado al arte moderno y contemporáneo internacional y es la sede de la colección pública de arte del principado. Siempre hay alguna exposición temporal que merece la pena visitar. Está justo en el centro de Vaduz.

Los puntos de interés del país se centran en el fabuloso castillo de Vaduz, con unos 700 años de historia. En 2012 se celebran los 300 años desde que el castillo es propiedad de los príncipes de Liechtenstein. No se puede visitar, pero su vista exterior es inmejorable, de hecho se puede seguir el camino a “Känzeli” y disfrutar de su panorámica y del Valle del Rin. También está el Museo Nacional, con una exposición repartida en tres edificios muy característicos. Es todo un viaje a través de la Historia, especialmente recomendado para los niños.

Otro sitio interesante es el Museo Filatélico. Una colección de sellos postales, única en el mundo, porque se trata de sellos del país. También hay otros documentos, aparatos y máquinas de correos históricas y algunas exposiciones especiales. La entrada es gratuita. O bien, para los amantes de los deportes de invierno, el Museo de esquí. Curiosa colección, donde se recogen, entre otras cosas, los esquíes con los que ganó Sailer el campeonato del 58 y el equipo de Hanni Wenzel en los Juegos Olímpicos de 1980.

Apuntad también la Bodega de la corte, donde catar los vinos de los viñedos privados del príncipe; el tren de cercanías, el Citytrain, que hará las delicias de los peques. Un recorrido de 30 minutos por la ciudad de Vaduz; y un paseo por Mitteldorf y Oberdorf, el casco antiguo con algunos monumentos de interés histórico, especial atención a la Casa Roja, con un hastial escalonado de estilo medieval que es magnífico.

En cualquier caso, Liechtenstein es un lugar extraordinario para los amantes de los deportes: la nieve en inverno en la estación de esquí de Malbun-Steg y el senderismo el resto del año, con rutas que alcanzan los 2.600 metros de altura en una red de 400 Km. de rutas señalizadas que atraviesan el país entero por paisajes idílicos y llenos de encanto. Otra buena razón para viajar es la gastronomía y los buenos vinos de la región. Un auténtico paraíso para  pasar unas buenas vacaciones en familia, ya que cuentan con actividades organizadas para niños, lo que facilita el descanso y el relax de los padres.

Algunas curiosidades sobre el país

En 2003 se censaron 34.022 personas en Liechtenstein como ciudadanos. Aunque la mayoría de su población son extranjeros.

Es el cuarto país más pequeño de Europa (después del Vaticano, Mónaco y San Marino).

El idioma oficial es el alemán, pero casi todo el mundo habla un dialecto propio.

Es un país neutral, por lo que no tiene ejército. Que fue abolido en 1868 porque resultaba caro y lo consideraban innecesario.

Se trata de una monarquía constitucional, cuyo príncipe o Fürst, es Hans-Adma II. La soberanía del Estado se comparte entre él y el pueblo que debe elegir el parlamento, el Landtag. Compuesto por 25 personas, pero sólo cinco, la Cámara, es responsable de los asuntos políticos del día a día.

En 1984, un referéndum realizado por los varones del país, permitió que las mujeres votasen en las elecciones nacionales. Aunque no en las locales…

El príncipe quiso abdicar en 2003 para irse a vivir a Viena, pero en un referéndum popular se refrendó la posición de la casa real y los poderes del príncipe se consolidaron, siendo una de las casas reales con mayor poder de Europa con respecto a su pueblo.

Después de Hans-Adma II, el hijo predilecto del país es Hanni Wenzel, un esquiador que ganó dos juegos olímpicos en 1980.

El cuerpo de policía está compuesto por 120 personas, de las que sólo 83 son policías… el resto son funcionarios públicos, porque en todas partes cuece habas. Se subdividen en tres departamentos: el mando, la seguridad y tráfico y la investigación penal.

Cómo ir

Liechtenstein no tiene aeropuerto, pero el más cercano está en Zürich, aunque cerca de Balzens hay un pequeño helipuerto que también se puede utilizar.

Sin embargo, es uno de los países con mejores infraestructuras de transporte que hay. Cuentan con más de 250 Km. de calzadas pavimentadas y 10km. de ferrocarril. Tienen cuatro estaciones de tren: Schaan-Vaduz, Forst Hilti, Nendeln y Schaanwald. Las cuatro forman parte del trayecto de ferrocarril que une Feldkirch, en Austria, y Buchs, en Suiza. Es una ruta bucólica y entretenida para realizar si se tiene tiempo.

También hay una red de autobuses, que aunque legalmente pertenece a Suiza, nos permite viajar entre Busch SG y Sargans (Suiza) y hasta Feldkirch (Austria).

Además la ciudad cuenta con 90Km. de caminos preparados para recorrer en bicicleta.

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