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Amanece que no es poco

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“¡Anda, coño, padre: un negro!”

Amanece que no es poco, es lo que se llama una película de culto. Recordemos brevemente lo que es una película de culto. Se trata de un film de bajo presupuesto, con escasas expectativas comerciales, que sorprendentemente repercute en diversos sectores del cine. Su éxito y su importancia se circunscriben casi únicamente al público, que es el que la encumbra. Por eso puede tratarse de un tipo de película que nos horrorice o de otro que nos fascine… todo depende de los espectadores, de la publicidad y de la suerte. Por eso decimos que este film es de culto. No se hizo con la intención primordial de alcanzar este exitazo, pero al público le gustó tanto que la han situado en esta categoría.

Para empezar, fue grabada en Albacete. En las localidades de Molinicos, Ayna, Liétor y Férez, entre otros pueblos de la Sierra del Segura, siguiendo la idiosincrasia popular de esta zona, como línea argumental. De hecho, algunos de sus habitantes fueron reflejados en la película, como extras.

“Qué pueblo más alegre tiene, alcalde”. “Sí  y muy sano, muy sano”

La historia se desenvuelve alrededor de Teodoro, un joven ingeniero español que ahora es profesor en la Universidad de Oklahoma y que vuelve a España para pasar un año sabático. Viaja junto a su padre en una moto con sidecar recorriendo el país. Así llegan a un pueblecito de la montaña, cuyo adjetivo más suave es peculiar. Además de los habitantes comunes, están de visita unos meteorólogos belgas, un grupo de estudiantes de la Universidad de Eaton, otro grupo de disidentes de los coros del Ejército ruso, los del pueblo de arriba camuflados, que vienen a invadirlos… En fin, un relato completamente surrealista y adorablemente divertido, lleno de situaciones que van de lo grotesco a lo naif, pasando por lo más absurdo que se pueda concebir.

“Primero, ¿de aquí, quién se presenta a puta?”

Los personajes son geniales. Teodoro (Antonio Resines), el profesor de universidad, es nuestro hilo conductor, junto a su padre, Jimmy (Luís Ciges), el cuál ha matado a la madre de Teodoro, “porque era muy mala”, pero para compensar a su hijo, le ha regalado una motocicleta con sidecar. Gutiérrez (José Sazatornil), el guardia civil que se encarga, con dos ayudantes, de que todo siga su curso correcto, es decir, que los borrachos beban, los sudamericanos vayan en bici o huelan bien (depende del día), que las adúlteras lo sean… Vaya, las cosas propias de su cargo. Cascales (Quique San Francisco), que es el personaje sin personaje, y que se pasa todo el largometraje tratando de cambiarse con alguien. Carmelo (Miguel Rellán), uno de los mejores, un borracho cuya mujer le es infiel con el negro y que, para gustarle, ha aprendido a desdoblarse: un borracho muy borracho y un hombre impotente que quiere recuperar su honra. El negro, Ngé Ndomo (Samuel Claxton) es hijo de Chus Lampreabe, amante de la mujer de Carmelo, el hacedor oficial de estampas nocturnas y se queja de que, al ser una minoría étnica, se retrasa su ingreso en el seno de la Iglesia.

También tenemos a la campesina Elena, a la que le crece un hombre en el bancal (Pastora Vega) y que, en lugar de arrancarlo, se enamora de él. O el líder de los estudiantes americanos (Gabino Diego), que habla un pésimo español y está merodeando alrededor de los demás personajes, junto a todo su grupo de compañeros, para estudiar los comportamientos de la gente del pueblo, pero que resulta profundamente impertinente. Morencos (Tito Valverde) es el intelectual del pueblo, aunque es un campesino, y es el único que puede leer una novela sin estropearla, leyéndola mal.

“Calabaza, se acaba un nuevo día y como todas las tardes quiero despedirme de ti”

Ayna es uno de los parajes más sugerentes de Castilla La Mancha, justo en las profundidades de la garganta que forma el río Mundo. Está constituida por 16 aldeas. Y en sus inmediaciones podemos encontrar la Cueva del Niño, la cuna del arte rupestre albaceteño; el castillo de la Yedra, una antigua fortaleza de origen islámico, con la Cueva de los Moros y el Balcón de los Mayas; y el Mirador del Diablo, en el estrecho del Gargantón. Además, en el propio pueblo de Ayna, en su calle Mayor, hay una ermita de Nuestra Señora de los Remedios, la iglesia parroquial hasta 1953, construida sobre las ruinas de una sinagoga judía y que podría pasar por una casita más… así que hay que estar muy atento. La que es ahora la iglesia parroquial, la de Santa María de lo Alto, guarda tesoros como una torre de sillería del siglo XVIII.

Liétor es otro de los municipios del rodaje y cuenta con siglos de historia. De origen islámico, está conformado por entramados de callejuelas, casas señoriales, edificios religiosos como la Ermita de Belén (declarada Monumento Histórico Artístico) y que es la iglesia de la película. Sus murales, considerados a nivel nacional como la mejor colección de pintura popular del silo XVIII, son los que inspiraron la decoración de la casa del cura y de la habitación de Merceditas, la sobrina del sacristán. La Iglesia de Santiago Apóstol del siglo XVI, el exconvento de Carmelitas Descalzos, cuyos frailes aún están momificados en las criptas. El antiguo asilo, una casona modernista del siglo XIX donde se encuentra la oficina de turismo y la fuente del Pilar.

Y Molinicos. Gran parte de este término municipal se encuentra dentro del Parque Natural de los Calares del Mundo y del Sima. También está compuesto por multitud de pequeñas aldeas. Callejuelillas estrechas y empinadas revelan su pasado musulmán; y allí se encuentra uno de los poquísimos museos micológicos de España: el Museo del Níscalo, situado en lo que antes era el Ayuntamiento. En la Plaza Mayor se rodaron muchas escenas de la película, como cuando el alcalde sale al balcón a pedir que se haga un flash back popular o cuando llueve arroz. En la Plaza de la Iglesia de San José, del siglo XVIII, de allí sale la calle Molinicos, por la que llegan Teodoro y su padre en la moto o en la que Paquito está a punto de ascender al cielo. También son muy famosos la Peña Perico, una impresionante montaña de piedra que rodea el casco urbano, Royoteros, el nacimiento de agua rodeado de estalactitas y el acueducto romano.

“Yo soy un hombre muy primario. Estoy sujeto terriblemente a las pasiones. No pienso casi, cualquier cosa que te dijese sería una tontería”

Lo mejor se la película son las anécdotas. Cuenta el director, José Luís Cuerda que, uno de los días que estaban rodando en Molinicos, en la plaza, apareció un señor que llevaba una escopeta enorme. La Guardia Civil lo paró y al preguntarle que a dónde iba tan bien armado, él les contestó que “a pegarle un tiro a los del cine, que me tienen harto”. Entonces los guardias le disuadieron y parece ser que se volvió a su casa medio convencido. Pero es que el director también reconoce que un rodaje es algo muy duro y muy pesado, sobre todo para los que no están metidos en él.

Otra anécdota muy graciosa nos la cuenta Juan Ángel, el niño “deprimío”  de la escuela. Al parecer, un día, uno de los figurantes de Ayna se acercó al vestuario a recoger su ropa y le dijeron que no era necesario, que él ya iba perfectamente vestido “con su brusa y su boina”.

“Realmente nos hemos divertido tanto ya… que podemos salir zumbando”

Ayna es un lugar ideal para practicar escalada. Tiene 18 sectores con unas 150 vías de diferentes niveles. De hecho, todo el valle se presta, ya que el paisaje es rico en piedra y vegetación. Es la naturaleza en su versión más salvaje. Por eso también es perfecto para practicar senderismo o simplemente hacer excursiones. Y para los perseguidores del arte rupestre, desde luego la Cueva del Niño, una auténtica joya.
En Liétor también se puede practicar el senderismo, pero será más apreciado por los cazadores y pescadores, ya que posee varios cotos de caza, el Pantano de Talave y el Río Mundo son cotos de pesca. Otra opción son los conciertos de órgano, que se celebran en primavera: los dos últimos sábados de mayo y los dos primeros de junio. No os podéis perder una fiesta que se llama La Ruta y que consiste en entrar al pueblo por una de las 50 peñas y recorrerlo entero. Allí te ofrecen cerveza y cosas para picar.
Mientras que Molinicos, que también tiene cotos de caza, tiene además rutas de senderismo señalizadas, la ruta de las Atalayas y rutas micológicas organizadas.

DÓNDE ALOJARSE

Hotel Universidad, de diseño elegante, situado en la mejor y más moderna zona de Albacete, dispone de la última tecnología para que te sientas como en casa. Su lema: “Todo al detalle”. www.hoteluniversidad.com – Avda. España, 71. Albacete. Tlf: 967.508.895

CÓMO IR

“Yo no aguanto este sindiós”
Ayna. Desde Albacete se puede llegar, por carretera, por la comarcal C-3203. Son más o menos 60 Km. hacia el suroeste. También se puede llegar en autobús con la compañía La Requenense, desde la estación de autobuses de Albacete.
Liétor. Se puede llegar desde Ayna, por la misma carretera, pero cogiendo el desvío que está a 17 Km. O bien por la comarcal 3203, con sentido hacia Alicante-Valencia-Murcia, cogiendo el desvío a 6 Km. Y en autobús, con la misma línea que a Ayna, La Requenense, más conocida como “La Reque”.
Molinicos. Una vez más, por la comarcal CM-3203 y una vez pasado Ayna, salida hacia AB-510, hacia Molinicos. Si se viene desde Madrid, también se puede tomar el desvío por la salida 185 de Valdepeñas, sentido Villanueva de los Infantes, por la CM-412 y una vez pasado Riopar, continuar hasta Molinicos. El autobús también es el de “La Reque”, desde Albacete, con dirección Hellín.

Frases entre el dadaísmo y la genialidad

“¡Mira! un guardia civil que se persigue”.

“Yo le doy unas prestaciones sexuales a tu mujer muy buenas”.

“Es un esquema muy sintético, que conviene utilizar poco y utilizarlo bien, casi en plan poético”.

“No le va a ser fácil… este es un pueblo de mucha cultura, tiene unas peculiaridades de gran valor y un folklore muy variado, pero es un pueblo muy cerrado. Se tiene miedo de lo que venga de fuera… por lo que pueda ocurrir a las mujeres, usted ya me entiende”.

“No creas que me hace mucha gracia a mí todos estos que van en bicicleta. Yo prefiero los días que les toca oler bien”.

“Debería estar orgulloso. En todos los años que llevo de médico, nunca había visto morirse a nadie tan bien, como se está muriendo su padre”.

“Me acuerdo de madre, padre. -¿Cómo? ¿Pero es que no te gusta la moto que te he comprado?.

“Es que no hay confianza. El libre albedrío, bien usado, no tiene ningún peligro. Ahora, si eres un sesera hueca…”

“Y eso que nos ponen a nosotros sotanas, que son como faldas, porque así, la verlas todo día, no nos llaman tanto la atención”.

“¿Por qué andas en zig-zag? -Porque así se tarda más en hacer el recorrido y se piensa mejor, a dónde va uno”.

“En resumen: hemos ganado los de siempre”.

“La guardia civil ha perdido las elecciones. Ha ganado la secreta. Eso sí, la secreta somos nosotros mismos. Excepto el cabo Fermín”.

“Yo es que quería defender un poco a los americanos, porque también tienen cosas buenas. –¡Vete a la mierda, hombre!”.

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