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5 razones para no visitar Salzburgo

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Mejor que no viajes a Salzburgo (Austria)… Bueno, sí, pero siempre que te guste la música, la buena comida, la arquitectura y disfrutar de la vida. En caso contrario, olvida este destino.

Salzburgo es probablemente la ciudad más bonita de Austria. Sin embargo, es un lugar tan especial que no es apto para todo tipo de públicos. De hecho, según los gustos de determinadas personas, visitar esta urbe podría llegar a convertirse en una pesadilla. Por ejemplo, si eres una persona que odia la música, Salzburgo no te gustará nada. Y no sólo porque su historia esté repleta de grandes compositores, aunque no todos nacieron allí, como Mozart, pero muchos la eligieron como hogar para beneficiarse de ese halo mágico que flota en su ambiente y que resulta tan inspirador.

Además, Salzburgo es una ciudad que casi siempre está de fiesta. Así que, te recomendamos evitar la ciudad durante la Semana de Mozart o durante el Festival de Verano. Aunque en cualquier momento te puedes encontrar con un concierto en algún salón, en alguna de sus muchas iglesias o incluso en plena calle. Esa es la razón por la que sus vecinos son personas alegres y divertidas, porque siempre están rodeados de melómanos disfrutando de las notas más harmónicas. Ya se sabe: la música hace feliz.

Por otro lado, si suspendiste arquitectura o si no soportas las construcciones artísticas, Salzburgo es una ciudad que parece un catálogo de la revista El Croquis. Vayas por donde vayas encontrarás algo que te sorprenda. La Fortaleza Hohensalzburg, la Catedral, el Museo de Arte Moderno Mönchsberg, la Casa de Mozart, los románticos Palacio Mirabell y el Palacio Leopoldskron o el Hangar 7. Pero, sobre todo, debes evitar el Palacio de Hellbrunn, que no sólo es una joya arquitectónica, sino que además es un sitio hiperdivertido para visitar cuando hace buen tiempo, fundamentalmente por la sorpresa que suponen sus famosos juegos. Salzburgo es una de esas ciudades que están llenas de improvisados fotógrafos o de atrevidos dibujantes que andan a la caza del cuadro perfecto, precisamente porque sus edificios lo valen.

[ Visitar Salzburgo en invierno ]

Si estás a dieta, y no puedes disfrutar del placer de la buena mesa, definitivamente visitar Salzburgo es una pésima idea. Esta ciudad puede presumir de ser la capital gastronómica del país. Desde el momento en que empezamos el aperitivo con sus quesos o sus embutidos hasta que nos sentamos a una buena mesa, nuestro paladar vivirá un auténtico festival. Carnes y legumbres son las reinas de la carta. Y algunas especialidades como el Kasnockerln, los Knödel, el Tafelspitz o la deliciosa Tomatencremesuppe te dejarán con ganas de más. Y para postre, el Apfelstrudel o el Salzburger Nockerln, un delicioso merengue que te elevará al cielo. Así que, si estás a dieta o no eres de los que disfrutan comiendo, te recomendamos que no viajes a Salzburgo.

Asimismo, en esta ciudad austriaca son muy dados a pasar la tarde tomando un buen café en una de esas cafeterías tan sugerentes o degustando un divertido zumo de frutas rojas en alguna terraza. Pero van un paso más allá, porque en Salzburgo tiene su sede la cervecería más famosa y antigua del país: Stiegl Brauwelt, donde los monjes del monasterio agustino de Mülln comenzaron a elaborar su cerveza en 1621. No sólo diré que la cerveza es fabulosa, sino que además la propia cervecería tiene un museo y un jardín que es una delicia para pasar una tarde de relax. En Salzburgo la cultura del disfrute es una religión y el hecho de encontrar una excusa para pasar un rato agradable con los amigos es siempre un motivo de celebración. Si esta no es tu forma de ver la vida, busca otro destino.

Por último, si odias las compras, Salzburgo no es tu ciudad. Pero no estamos hablando de ir de compras al centro comercial, simplemente por el placer de comprar cualquier cosa, sino de pasear por la histórica calle principal, Getreidegasse. El estilismo y la decoración de esta avenida es tal que más parece un paseo señorial por una aldea medieval, con la salvedad de que todo está limpio y además huele muy bien. Talleres tradicionales, coquetos y románticos patios interiores, panaderías, licorerías, sastrerías o joyerías, incluso una mítica tienda donde siempre es Navidad. Incluso aunque no compremos nada, sólo pasear por aquí ya es toda una aventura. Pero claro, si las tiendas o las compras te dan alergia, lo mejor es que no visites Salzburgo o, si no tienes más remedio, no salgas del hotel.

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