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Qué ver en Eslovenia

5 propuestas para conocer Esolovenia

Fotos: ALBERTO PERAL

5 divertidas y originales experiencias que llevar a cabo en Eslovenia, que se apartan absolutamente de lo normal y que harán que toda la familia pase unas vacaciones de lo más divertidas.

A continuación presentamos 5 divertidas y originales experiencias que llevar a cabo en Eslovenia, que se apartan absolutamente de lo normal y que harán que toda la familia pase unas vacaciones de lo más divertidas.

El Museo de las viejas minas

Muzej Premogovnistva Slovenje. En Velenje, a unos kilómetros de Maribor, tenemos uno de los museos más originales y divertidos de cuantos se pueda uno imaginar. Se trata de las viejas minas de carbón de la ciudad. Parte de ellas ha sido reconvertida y acondicionada como museo, para que uno pueda disfrutar de la experiencia de ser minero por un día.

Para empezar hay que vestirse al uso, casco incluido. Después desciendes hasta las profundidades en el montacargas ad hoc y comienza el paseo, que va de la visita museística con maquetas a tamaño natural y video institucional, hasta la puesta en escena de algunas situaciones, como el consabido derrumbamiento y explosión de gas. Pero no hay pérdidas humanas, así que el recorrido continúa hasta la sala comedor donde se puede tomar un el almuerzo minero.

Para los niños es pura diversión y una lección interesante. Para los demás es una experiencia impactante y divertida.

Castillo de Ptuj

Se comenta que esta es la ciudad más antigua de Eslovenia. Ptuj, fue la más próspera desde la época romana y se hizo famosa. Así Trajano, le concedió el estatus de ciudad y la llamó Colonia Ulpia Trajana Peotovio, que derivó en su nombre actual. Actualmente se la considera una ciudad museo porque está repleta de interesantes monumentos, como la torre del reloj en la que sólo hay relojes en tres de sus lados. El lado que da al castillo, no lo tiene porque al haber tantísimos relojes en el interior del recinto, los dueños no quisieron pagar el reloj de la torre y el pueblo decidió no ponerlo. Es curioso.

Una ciudad museo decía, porque efectivamente ese pasado apasionante ha dejado su huella por todas partes. Mi favorito, el castillo, Ptujski Grad. Es del siglo IX y está magníficamente restaurado y conservado. Allí se puede visitar un pequeño museo, en el primer piso, que recoge la vida cotidiana de la nobleza de su tiempo. Un museo al huso al fin y al cabo, pero con algunas piezas sorprendentes como  la lámpara de la dragona o las pinturas de la capilla. Que reflejan la moda de la época a lo largo y ancho de todo el mundo.

Pero en el piso superior lo que hay es una muestra tremendamente divertida de la celebración del carnaval en toda esa zona. Krampus incluidos. Hay que verlo.

Y en la planta baja hay otra muestra. Esta de instrumentos musicales típicos eslovenos. Otra lección de historia en un marco divertido para grandes y pequeños.

Festival de Pipi

Volvamos a Velenje. Un festival que tiene lugar en septiembre y que este año celebrará su 22º edición.  Del 19 al 29 de septiembre, la pizpireta Pipi Calzas-largas, vestirá de gala las calles  de la ciudad y cientos de personas la acompañarán disfrazadas a modo. Y a lo largo de prácticamente toda la ciudad, empezando por la plaza principal y terminando a orillas del lago, se desarrollan multitud de actividades para niños y no tan niños.

Deliciosos platos y dulces típicos se preparan para la ocasión y hasta los más serios acaban bailando en plena calle. Juego y diversión para todos. Es una oportunidad única de pasar un buen rato y volver, aunque sólo sea por un rato, a la infancia.

Bled

Decididamente, es el lugar más hermoso del país. Se trata de la única isla natural de Eslovenia. Y está situada en el centro de un precioso lago. Desde la orilla se puede divisar la isla y, levantando un poco la vista, en lo alto de la ladera, el imponente castillo  que perteneció a los príncipes arzobispo salzburgueses de hace décadas.

La isla viene con leyenda y todo. Pues en su centro, en el interior de la capilla se encuentra la famosísima campana de los deseos, cuya leyenda podéis encontrar aquí.

Pero ese no es el único atractivo de un pueblecito que posee el postre más delicioso del país. El Kremna Rezina. Un pastelito de hojaldre, crema de huevo, nata dulce y más hojaldre.  Y todo ello con un programa deportivo y cultural veraniego para quitarse el sombrero. Todo ello en torno al lago, por supuesto. Ese lago es hipnótico. Cualquier momento del año le otorga un misterioso halo que lo convierte en algo por encima de lo normal. Es mágico.

Cuevas de Postojna

Nuestra última propuesta es una cueva a unos 60 kilómetros de Ljubljana, la capital. Una inmensa y larguísima cueva profunda, fría, lúgubre y repleta de estalactitas, estalagmitas, laguichuelos subterráneos, formas informes e incluso un lagarto ciego.

Se trata de la cueva cárstica más larga de Eslovenia y una de las mayores de Europa, con 20 kilómetros de galerías. Sólo se pueden visitar unos 5 de esos 20 kilómetros, pero la visita ya te lleva una hora y media. El primer tramo se hace en un trenecito que viaja a la velocidad de un avión. Y te va metiendo poco a poco en las profundidades de la tierra, cosa que notas desde el primer momento, porque la temperatura baja a la misma velocidad que se mueve el tren. Así que recomiendo llevar algo de abrigo incluso en agosto.

En una pared cerca del final hay un mural con firmas y grafitis que datan de hace más de cien años. Será verdad que el nombre de los tontos está escrito en todas partes y esto es así desde bien antiguo.

Y al final, después de un empacho de mundo subterráneo de primera categoría, una visita a nuestro querido Proteus, el lagarto ciego que comentaba anteriormente. Cuyo hábitat es la profundidad oscura y abisal, tanto que no le fue necesario desarrollar el sentido de la vista, pero que resulta ser algo parecido a una lagartija rosa o blanca, suave y gelatinosa. Es muy entretenido.

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