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5 planes alternativos que hacer en Viena

Volando en Windobona en Viena

Siempre hay un básico de lugares de interés que visitar en Viena. Pero cuando ya conozcamos la ciudad es hora de pasar a hacer planes alternativos como recorrerla en Segway.

Viena es de esas ciudades que uno podría visitar en dos días o pasarse un mes y medio sin aburrirse. Hay cosas muy evidentes que hacer y, sin embargo, hay otras que no están tan a la vista. Cosas imprescindibles que todo el mundo debería conocer. Aquí tenéis algunos ejemplos de lo más divertido que se puede hacer en Viena, al menos, en invierno.

Time Travel

Seguramente habéis odio que Viena es una ciudad por la que no pasa el tiempo. Literalmente. No obstante… sí pasa. Poco y despacito, pero pasa. Y la Historia de la ciudad es larga e interesante. Para conocer al detalle los acontecimientos, incluso deteniéndose en una u otra época hay muchísimos museos, guías, libros… pero para dar un repaso de lo más divertido por la vida de la ciudad, desde su origen hasta la actualidad, está este túnel del tiempo.

Bunker del Time Travel

Bunker del Time Travel

Travel Time nos lleva de la mano de un misterioso monje fantasma a través de los siglos, como suena, en lo que es un viaje verdaderamente mágico. Quizá la rigurosidad histórica de los hechos no es todo lo escrupulosa que un estudioso podría esperar, pero que, para el resto, especialmente para los niños, resultará más que suficiente. Un viaje de lo más divertido que incluye videos en 3D, maquetas, teatro, música, algo parecido a actuaciones… ¿os imagináis recorrer el campamento romano que dio origen a la ciudad? Vindobona. Bailar al son de los valses de Strauss, conversar con los emperadores o ser encerrado en un bunker en pleno bombardeo… son experiencias que muchos hemos fantaseado con vivir en persona y que, en este caso, durante más o menos una hora, será posible. Sólo hay que ponerse cómodo y subirse en la máquina del tiempo, el resto… será sólo divertirse y disfrutar.

Segway

Para conocer una ciudad está claro que hay que pateársela. Andar siempre resulta una ayuda cuando uno quiere sumergirse de lleno en una ciudad nueva, pero a veces… es agotador. Sobre todo, cuando hace muchísimo frío o muchísimo calor y uno acaba refugiándose en cualquier cafetería que le sale al paso. Sin más razón que esa, el clima.

Por eso, hemos encontrado la solución a este problema. Se trata de recorrer la ciudad en un cómodo y divertido monopatín con grandes ruedas y manillar, se llama Segway. Podemos ir a toda velocidad de una punta a otra de la ciudad, por la calle o por la acera, por zonas peatonales… por donde nos apetezca (por supuesto respetando a los peatones porque en Viena hay un carril bici que nos permite hacerlo) sin perdernos absolutamente nada. Hay muchos tours y muchas rutas, pero eso es lo de menos, porque prácticamente todas incluyen la mayor parte de la ciudad, a no ser que tengamos algún interés un poco más concreto, cualquiera podría servirnos.

Ruta con Segway por Viena

Ruta con Segway por Viena

Ahorramos en tiempo y además es de las experiencias más divertidas que hemos disfrutado en la ciudad. Manejar el aparato es relativamente sencillo. Muy sencillo diría yo. Así será muchísimo más cómodo poder recorrer varios barrios en un solo día, es más, en tan sólo unas horas. Luego uno puede quedarse con aquellos lugares que más le han gustado y volver para verlos más detenidamente o incluso para visitar algún museo, ya sabiendo que es lo que más le interesa. Es algo que se puede hacer a cualquier edad, siempre que uno pese más de 45 kg y menos de 100… es decir, los niños pequeñitos lo tienen más complicado, sobre todo por su altura, pero los demás, lo que no tenemos es excusa. Una forma original y divertidísima de conocer o reconocer una ciudad.

La Noria, pero con perros

Viena es famosa por muchas cosas, pero especialmente por uno de sus iconos, la preciosa y flamante noria que sobresale por encima de la mayoría de los edificios de la ciudad… al menos del casco antiguo, desde luego no de la UNO City. Esa noria fue una de las primeras del mundo, construida para el cincuenta aniversario del reinado del emperador Francisco José en 1897. La noria ha vivido mucho desde entonces y su historia es contada en un coqueto museo que hay en la base de la atracción. Originalmente tenía 30 vagones, pero tras la II Guerra Mundial, sólo se restauraron y montaron 15, el resto tienen otras funciones por el parque, como por ejemplo, servir de museo para que podamos ver los trocitos de esa historia con unas divertidísimas maquetas.

Museo de la Noria en Viena

Museo de la Noria en Viena

Pero si algo tiene de especial el Museo de la noria y la propia noria, a parte de su encanto y magia… es que son de los poquísimos museos en los que nuestros queridos perros podrán entrar con nosotros. Y no sólo entrar, serán especialmente bienvenidos. Incluso en la zona de las fotos… hay artilugios para ellos. Luego, una vez dentro del vagón, pueden permanecer sentados en el banco central o pueden asomarse con nosotros a todas las ventanas y tratar de adivinar qué edificio es ese o aquél.

La vuelta en la noria es algo que hay que hacer una vez en la vida porque es uno de esos momentos icónicos que nos dejarán huella, pero si además lo hacemos de la mano, en este caso de la pata, de nuestro mejor amigo… será inolvidable.

Windobona

Vamos con la más fuerte de todas las emociones. Viena, en su origen, ya hemos dicho que se llamó Vindobona, mientras que la palabra Wind, en alemán, significa “viento”. Ahora sumemos, Viena es conocida como la ciudad del viento, porque aquí el Céfiro hace de las suyas impunemente, pero ¿qué me diríais si os ofrezco la posibilidad de usar ese viento para volar? Sí, he dicho volar.

Se trata de un túnel de viento en el que es, efectivamente posible, volar con su fuéramos pájaros que saltan de su nido por primera vez. Es una atracción de la feria permanente que hay en el Prater. Te visten con un mono, te dan una breve clase y te lanzan a volar. Un instructor se mete contigo en el túnel para asegurarse de que todo va bien. De hecho, habría que ser extremadamente torpe y empeñarse en hacerlo mal para hacerse daño, porque está todo controlado al milímetro y una vez que entras en el túnel vertical, el chorro de aire te eleva y… el tiempo se detiene, un minuto se te hace eterno y la adrenalina se dispara… toda una experiencia.

Volando en Windobona en Viena

Volando en Windobona en Viena

La verdad es que no hace falta tener demasiado tiempo para dedicarle a esta aventura, pero desde luego, si eres de esos que necesitan emociones fuertes y que disfruta dejándose llevar, además en un entorno seguro, tienes que hacer un hueco en tu agenda y lanzarte a volar… después de descargar toda la tensión y el estrés que lleves acumulado y de haber disfrutado como un enano, podrás presumir de que has volado, literalmente, en la ciudad de Viena.

Museos del niño

Museos en Viena, hay mil. Unos son más interesantes que otros, pero si estamos de acuerdo en una cosa, es que, en la mayoría de los casos, no tienen el menor atractivo para los peques de la casa. Eso no ocurre en el Museo del niño del palacio de Schönbrunn (porque hay más “Museos del Niño” que no tienen nada que ver). Se trata del Museo del Niño-Emperador. Y recoge de una forma magistral todo lo relacionado con la vida de los niños en la corte.

Museo del Niño en Viena

Museo del Niño en Viena

La visita está especialmente pensada para los peques de la casa y todo se ajusta a su altura y a sus necesidades, pero desde ya advertimos que es absolutamente imposible para los adultos no dejarse llevar y disfrutar igual que los mismos niños. Tocarlo todo, abrir puertas, cajones, cortinas, girar ruedas, jugar con todo cuanto nos encontremos a nuestro paso e incluso intentar meter nuestras manos por las diminutas ranuras de algunos aparatos para acceder a las muestras de telas y texturas que hay dentro y que sólo están al alcance de los pequeñajos y sus diminutas manitas. Es algo superior a nuestras fuerzas y absolutamente todos acabaremos jugando aquí y allá.

El paseo consiste en seguir la vida de los niños de la corte desde el amanecer hasta la hora de dormir, pasando por la educación, las clases, la hora de comer, los juegos, los juguetes, la ropa, las celebraciones, las fiestas… es de verdad, algo fuera de lo normal. Por el momento está entre nuestros museos favoritos, tenéis que visitarlo.

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