5 ideas para disfrutar de Viena en invierno

Por Paloma Gil

Aquellos que venidos de tierras más cálidas, tradicionalmente pensamos que Austria es un país frío en el que las inclemencias del tiempo congelarán nuestros huesos y nos harán arrepentirnos de haber osado pisar el territorio congelado. Pero nada más lejos. En Viena, durante los meses de invierno se alternan días de más o menos frío. El secreto es ir bien abrigado, sin embargo, la oferta de la ciudad se circunscribe a lugares en los que la calefacción nos hará despojarnos incluso del jersey. Y a la hora de desplazarnos, el transporte público, que alfombra la ciudad entera, nos mantendrá calentitos y bien a gusto. Conocer Viena en invierno es obligatorio, porque hay cientos de acontecimientos que no se pueden disfrutar en ningún otro momento del año, así que no lo penséis más y haced las maletas.

Bailes en palacio

El día 31 de diciembre se abre la temporada de bailes en Viena. Que se extenderá a lo largo del año con 450 bailes y galas diferentes. Aunque, sin duda, los mejores, más famosos y más recomendables tienen lugar entre enero y febrero. Por eso es muy importante visitar la ciudad en esos meses, para poder disfrutar de un baile en el palacio imperial, el ayuntamiento, la ópera o algún otro edificio de su talla.

Bailes de gala, a los que hay que asistir vestido para la ocasión. Con traje de noche. Para sumergirnos en un ambiente cortesano casi sacado de una película o de un libro de Historia.

Patinaje sobre hielo

Al término de los mercadillos de Adviento, los puestos de navidad dejan el espacio libre para otras actividades, más movidas y a veces, incluso más interesantes, como es la gigantesca pista de hielo que hay frente al Ayuntamiento de Viena.

Uno puede llevar sus patines o alquilarlos allí mismo y la pista se extiende a lo largo y ancho de casi toda la plaza que hay frente al edificio. Grandes y pequeños deslizan sus cuerpos al ritmo de la música y por supuesto, el frío no es un inconveniente porque el ejercicio físico y el buen ambiente hacen entrar en calor a cualquiera.

Cafeterías

Hablar de cafeterías en Viena es casi un epíteto. ¿Quién no se ha imaginado alguna vez sentado en una bohemia cafetería al olor de un delicado café vienés? Periódico en mano, como un intelectual y saboreando una deliciosa Sacher Torte. Los cafés de Viena tienen un sabor especial, un ambiente especial, un algo que se respira y se siente y le hace a uno recordar, nostálgicamente, el hogar. Son cálidos, suelen estar decorados de una forma un tanto decadente, que nos recuerda, lo que en inglés se suele llamar “los viejos buenos tiempos”.

Sus cafés, infusiones, chocolates… con nata, sus deliciosos pasteles, tartas y todo tipo de dulces, en los que hay tres reyes descarados: chocolate, almendras y nata. Aunque la fruta no se queda atrás, porque la manzana aparece y desaparece como por encanto. ¿Conocéis el Apfelstrudel? Y todo ello rociadito de canela. Un aroma a hogar que nos transportará.

Y después el ambiente, la gente, elegante, bien vestida, con exquisitos modales, que se sienta aquí y allá, en sillones y bancos de terciopelo rojo.  ¿Cómo describir la esencia de Viena? No sé si hay palabras, pero uno puede hacerse una idea muy aproximada, en uno de sus cafés.

Heurigen

Mis favoritos. La palabra Gemütlichkeit parece haber sido inventada para definir lo que ocurre en estas tabernas. Significa tranquilidad y comodidad, pero en Viena la usan para describir el ambiente tranquilo, ameno, agradable, de trato amistoso entre cliente y camarero, la cordialidad entre comensales, la diversión, la intimidad… porque la luz suele ser tenue y las mesas recogidas, hogareñas. Es decir, exactamente lo opuesto a estrés.

Son tabernas tradicionales en las que es posible disfrutar de un vino caliente o de un buen vino blanco, en las que se comen las delicias caseras de la Viena de toda la vida: el Schnitzel, que es un filete empanado, embutidos, salchichas y quesos hechos en el propio establecimiento, con unos 40 tipos diferentes de pan y rematado por dulces, bollos y café con nata. En verano todo se convierte en terrazas y jardines de cerveza, pero el encanto del invierno es sobre natural y el ambiente, la camaradería y el absoluto buen rollo que lo inunda todo, es una de las experiencias más enriquecedoras de nuestra vida.

Mercadillos de Pascua

¿Recordáis los mercadillos de Adviento? Pues cuando se terminan hay un pequeño periodo de descanso antes de volver a empezar. Puestos y ferias vuelven a alfombrar la ciudad y la coneja de Pascua lo llena todo de huevos de colores. Algunos son huevos crudos, otros cocidos, con los que los niños jugarán para ver quién lo rompe antes, quién casca el huevo más y más fuerte. Y otros son huevos de chocolate, pero no de esos envueltos de papel brillante que conocemos en España o en América, sino que estos tienen la cáscara original del huevo, decorada, pintada de colorines. Incluso es posible apuntarse a talleres callejeros para aprender a pintar esos huevos, porque aunque a priori parezca una chorrada, lo cierto es que no es nada fácil y una vez que uno se deja embargar por el sentir de la fiesta… se vive con una intensidad que da gusto. Y todo esto termina cuando el domingo de Pascua, llega esta coneja y esconde sus huevos (sí, es una coneja que tiene huevos, lo sé) por los parques y jardines de la ciudad y los niños deben ir con cestas de mimbre a buscar por todas partes. De verdad, es de lo más divertido.

CÓMO LLEGAR

En avión. Viena cuenta con vuelos regulares que operan desde todos los países. El aeropuerto está conectado con la ciudad a través de la estación de tren Wien Mitte. También es un intercambiador de metro y autobús.

En tren. Para llegar a Viena existen muchas vías: las más comunes desde Paris o desde Venecia y desde Munich. Por lo general los trenes llegan a la Estación de Westbahnhof.

En autobús. Hay varias líneas que hacen los recorridos desde las principales capitales de Europa a Viena y desde allí tenemos a nuestra disposición un gran entramado de autobuses que recorren el país entero. La estación principal de autobuses de Viena es la Wien Mitte.

1 comentario »

  1. Lindisimo.! Espero poder ir en algun momento.Un baile en el palacio seria lo mas..!!! Me gusto “VIENA EN INVIERNO “

    Comentario by yam — 20/02/2012 @ 17:05

RSS feed para los comentarios de esta entrada. TrackBack URL

Deja un comentario

BUSCA EN REVISTA80DIAS.ES