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Qué ver y qué hacer en La Gomera

Cuatro imprescindibles en la isla del Gran Rey

El Teide, en la isla de Tenerife, visto desde La Gomera | Foto: David Fernández

Te contamos qué ver y qué hacer en La Gomera. La isla no destaca por sus playas, pero se puede hacer un turismo natural muy atractivo, visitar San Sebastián, el Valle Gran Rey o el Parque Garajonay en uno o dos días.

La isla canaria de La Gomera sigue casi intacta. La muestra es su enrevesada red de carreteras, que respeta la complicada orografía y deja al más pintado con un buen mareo gracias a tanta revuelta. La Gomera es como un bollo que ha ido creciendo en el horno: en el centro guarda una de sus partes más dulces e interesantes, el Parque Nacional de Garajonay. Si la pregunta es qué hacer y visitar en La Gomera, aquí te damos cuatro ideas para que disfrutes de la isla.

San Sebastián de la Gomera

Es la capital de la isla y donde se concentra buena parte de los bienes monumentales. Si paseas por sus calles te toparás con la Torre del Conde de Peraza, un elemento de defensa que los castellanos, conquistadores de las Islas Canarias, erigieron en 1450 para protegerse de los habitantes de la isla. Lo hicieron con idea, ya que los visitantes ibéricos no fueron recibidos con mucho entusiasmo por las poblaciones locales, que en 1488 iniciaron una rebelión. Beatriz de Bobadilla, gobernadora de La Gomera, lo vio tan negro que tuvo que pedir ayuda a la isla de Gran Canaria para que le enviasen refuerzos.

La isla también es famosa por el ser el último punto en el que arribó Cristóbal Colón antes de emprender su primer viaje hacia el continente americano (aunque él pensaba que se dirigía a Oriente). En San Sebastián se halla la Casa de Colón, lugar que la tradición vincula con el sitio donde se hospedó el almirante antes de partir a su aventura. Hoy es una vivienda de estilo canario, reformada en el siglo XVIII y cuenta con una exposición de arte colombino.

Otro punto interesante es la Iglesia de la Asunción, que alberga piezas que van de los siglos XVI al XVIII. Fue construida por canteros portugueses, que dejaron su impronta arquitectónica en detalles del templo, cosa que se repite en varios lugares de San Sebastián. En el interior de la iglesia se encuentra un retablo que tiene una curiosa historia y una maldición asociada, inscrita en la misma. También destaca un fresco civil, del siglo XVIII, que se atribuye a José de Mesa, y representa una batalla que se libró contra piratas ingleses.

Parque de Garajonay

Como decíamos más arriba, el verdadero protagonista de La Gomera es el Parque Nacional de Garajonay. La isla cuenta con la única selva continua de Europa. Esto hace que el 33% de La Gomera se halle protegida y la propia isla y el entorno marino que la rodea son Reserva de la Biosfera. Es decir, La Gomera es naturaleza, casi en su estado primitivo.

Si quieres conocer cómo y por qué surgió La Gomera, una isla de origen volcánico, y cómo se formó el parque natural, lo ideal es que acudas al centro de interpretación del mismo. Pero, al final, no te quedará más remedio que disfrutar de esta joya verde perdiéndote por alguno de sus 18 itinerarios, por ejemplo, el del Raso de la Bruma, que da acceso a varios miradores que nos permiten contemplar la grandeza del parque y tener unas vistas excepcionales del volcán del Teide, en la vecina isla de Tenerife.


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Otra ruta muy fácil de realizar, y que nos introduce en la frondosidad del parque, es la del Cedro, con la que se recorre una distancia de 2 kilómetros, se pasa por arroyos y se puede finalizar en la Ermita de Lourdes.

Roque de Agando

Es el símbolo de La Gomera, junto con el parque nacional. Los roques son el producto de una erupción volcánica y se forman en el interior de la tierra, sin que sean visibles. ¿Por qué ahora se ven al aire libre? La respuesta es que los millones de años de erosión han ido despejando los sedimentos alrededor del roque hasta dejarlo al descubierto.

El roque más significativo es el de Agando y muchas de estas montañas volcánicas tenían un sentido religioso para los habitantes de las islas, que los consideraban como iglesias. Otras elevaciones de este tipo son los roques de Ojila, Carmona, Zarcita y Las Lajas.

Mirador del Palmarejo

En el Valle Gran Rey, llamado así porque en el mismo se asentaron los conquistadores de la isla, la mayoría nobles venidos de Castilla, se alza el Mirador de Palmarejo, diseñado por el artista César Manrique.

Desde este mirador se puede contemplar en toda su extensión el valle, que nace arrancado de los cerros y se extiende hasta el Océano Atlántico. Es muy curiosa la vista en picado que nos permite seguir el trazado de la carretera, preñada de curvas, y que semeja el circuito de un Scalestrix. Además, podremos observar cómo se distribuyen las edificaciones en una isla como La Gomera, a través de un sistema de escaleras para salvar los amplios desniveles.

Carretera que asciende al mirador de César Manrique | Foto: David Fernández

Carretera que asciende al mirador de César Manrique | Foto: David Fernández

César Manrique tuvo una relación muy especial con las Islas Canarias. El artista erigió su residencia en Lanzarote, pero dejó su huella en algunas de las siete islas del archipiélago. Su arquitectura se caracteriza por respetar la naturaleza y amoldarse a ella, a sus accidentes, para construir, usando en la medida de lo posible materiales naturales.


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¿Cómo ir hasta La Gomera?

La isla cuenta con un aeropuerto en el que aterrizan vuelos que parten de otras partes del archipiélago. Desde Tenerife, algunas compañías vuelan hasta La Gomera en un viaje que dura menos de 50 minutos.

Nuestra opción preferida es usar el ferry, que se puede tomar en el Puerto de los Cristianos de Tenerife. La compañía Fred Olsen cuenta con pasajes que oscilan entre los 50 euros y los 70 euros y que incluyen el emabrque de un coche. Estos último es recomendable, ya que el vehículo es indispensable para moverse por La Gomera. El viaje dura 50 minutos y es una delicia hacerlo desde la cubierta del ferry para contemplar el perfil de Tenerife y el Teide, así como el deslizamiento de la embarcación sobre el Océano Atlántico.

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