El centauro de La Scala
Adem�s de haberse ganado su fama a pulso, por su hermosa arquitectura y por la calidad de sus obras, la Scala de Mil�n, comparte t�tulo con un festival multicultural y original hasta el extremo, que se celebra en Graz durante la primera semana de agosto.
Aprovechando el fabuloso clima veraniego que se disfruta en el pa�s, el sur, los estirianos, celebran un festival callejero e interactivo, capaz de sorprender al m�s esc�ptico. Rompen absolutamente todos los esquemas art�sticos y teatrales, convirtiendo la propia calle, en �nico escenario y haciendo del p�blico uno m�s de los actores. Pero no como en esos teatros en los que los pobres incautos de primera fila, acaban pagando el pato y subiendo a un escenario f�sico a hacer el rid�culo m�s espantoso de su vida. No. Uno no va a un festival a sufrir. Son los actores los que se mezclan con el p�blico, cantan, bailan, se mueven de una plaza a otra y es preciso seguirlos? no sabr�a describir ese c�mulo de sensaciones tan novedosas.
La m�sica es un gran protagonista en este festival, pero tambi�n la luz, los colores, todo tipo de sonidos, el lenguaje simb�lico... porque no es necesario conocer un idioma para comprender el desarrollo de la obra, ya que hay actores de todos los pa�ses. Todo se diluye en un mar de significados, de sensaciones y de diversi�n.
Este a�o el festival ha comenzado con una obra fabulosa: El teatro del centauro, una mujer sobre un caballo negro con una maleta naranja.. el s�mbolo del festival 2009, era el centauro. El mensaje: 1+1=1, apasionante. Otras obras presentadas, por ejemplo, un vag�n de tren, de esos de antes de la guerra (del Peloponeso, por lo menos), con un grupo de m�sicos, que tocaban instrumentos tan pintorescos como unas buj�as o los silbatos de la locomotora. Al tiempo que el vag�n se desplazaba a trav�s de la ciudad, acompa�ado por un centenar de personas y un mont�n de ni�os, convertidos en protagonistas porteadores de parte del escenario m�vil. Otra obra, dos hombres arrastrando una bicicleta de tres ruedas (dos delante y una detr�s, como un rick show) y generando un ruido inmenso con cientos de aparatitos, silbatos, carracas y cualquier cosa que suene, seguidos por un grupo cada vez m�s nutrido de personas, que se van apuntando espont�neamente, a eso de hacer ruido durante un rato.
Inimaginable pero absolutamente extraordinario. Por un lado las obras presentadas, por otro la respuesta del p�blico y finalmente, lo m�s inaudito, el ambiente que se crea cada d�a y cada noche, durante una semana entera a ambos lados de las orillas del Mur.
Aprovechando el fabuloso clima veraniego que se disfruta en el pa�s, el sur, los estirianos, celebran un festival callejero e interactivo, capaz de sorprender al m�s esc�ptico. Rompen absolutamente todos los esquemas art�sticos y teatrales, convirtiendo la propia calle, en �nico escenario y haciendo del p�blico uno m�s de los actores. Pero no como en esos teatros en los que los pobres incautos de primera fila, acaban pagando el pato y subiendo a un escenario f�sico a hacer el rid�culo m�s espantoso de su vida. No. Uno no va a un festival a sufrir. Son los actores los que se mezclan con el p�blico, cantan, bailan, se mueven de una plaza a otra y es preciso seguirlos? no sabr�a describir ese c�mulo de sensaciones tan novedosas.
La m�sica es un gran protagonista en este festival, pero tambi�n la luz, los colores, todo tipo de sonidos, el lenguaje simb�lico... porque no es necesario conocer un idioma para comprender el desarrollo de la obra, ya que hay actores de todos los pa�ses. Todo se diluye en un mar de significados, de sensaciones y de diversi�n.
Este a�o el festival ha comenzado con una obra fabulosa: El teatro del centauro, una mujer sobre un caballo negro con una maleta naranja.. el s�mbolo del festival 2009, era el centauro. El mensaje: 1+1=1, apasionante. Otras obras presentadas, por ejemplo, un vag�n de tren, de esos de antes de la guerra (del Peloponeso, por lo menos), con un grupo de m�sicos, que tocaban instrumentos tan pintorescos como unas buj�as o los silbatos de la locomotora. Al tiempo que el vag�n se desplazaba a trav�s de la ciudad, acompa�ado por un centenar de personas y un mont�n de ni�os, convertidos en protagonistas porteadores de parte del escenario m�vil. Otra obra, dos hombres arrastrando una bicicleta de tres ruedas (dos delante y una detr�s, como un rick show) y generando un ruido inmenso con cientos de aparatitos, silbatos, carracas y cualquier cosa que suene, seguidos por un grupo cada vez m�s nutrido de personas, que se van apuntando espont�neamente, a eso de hacer ruido durante un rato.
Inimaginable pero absolutamente extraordinario. Por un lado las obras presentadas, por otro la respuesta del p�blico y finalmente, lo m�s inaudito, el ambiente que se crea cada d�a y cada noche, durante una semana entera a ambos lados de las orillas del Mur.
Etiquetas: festival, Graz, innovador, La Scala, obras, p�blico, teatro, vanguardia, verano
