Pizcas de viaje

viernes 5 de junio de 2009

Por la Francia medieval

Acabamos de volver de viaje. Francia. El sur. Una gozada. Cuando hablamos de Francia, todo el mundo tiene una idea preconcebida sobre este pa�s. En Espa�a pensamos que se levantan de la cama concentrando esfuerzos para fastidiar al turista y, si �ste es espa�ol, lo har�n con especial mala idea. En Sudam�rica, creen que los franceses se ducharon una vez, en tiempos de los reyes godos y hasta hoy... en cualquier caso siempre cabe recordar aquello de "dime de qu� presumes..." y ve a conocer el mundo para que tu cabeza se despeje de tonter�as.

No obstante, el sur de Francia no es Par�s, ni es Lyon, ni es demasiado moderno ni ha crecido sin orden ni concierto. Es m�s bien, Sevilla o Graz. Es el ambiente universitario en ciudades como Toulouse y relajaci�n campestre en el resto. No hay prisa, no hay ruido, no hay estr�s y a veces ni siquiera hay cobertura de tel�fono porque la naturaleza es due�a y se�ora. Historia y cultura.

Ciudades medievales como Alby o Rodez. Pueblecillos como Figeac, Cahors o Millau; y min�sculas aldeillas olvidadas como Saint G�ry o publicadas a los cuatro vientos como Sant Cirq Lapopi, Rocamadour y Conques. Todo ello gira en torno al turismo y peque�as econom�as generalmente privadas. Pero el punto com�n es el turismo y esto hace que la apariencia del entorno sea acorde y llame tanto la atenci�n. El suelo limpio, como corresponde a los pa�ses del primer mundo y ocurre siempre que salimos de Espa�a. Eso s�, papeleras por todas partes, que todo hay que decirlo.

La comida es espectacular, nada de platos s�per elaborados y vac�os de sentido y contenido. Aqu� se come como en el sur de casi todos los pa�ses: a lo bestia. Pato, foie-grase, queso y vino. Claro que hay muchas m�s cosas, incluso hamburguesas y comida r�pida, pero eso es lo t�pico. Bueno y en Toulouse jud�as blancas, claro.

Sin embargo, lejos de los clich�s tur�sticos que normalmente componen la identidad de una regi�n cuando uno viene de fuera, lo que m�s sorprende es la educaci�n de los franceses de esta regi�n. Por una lado el idioma. All� todo el mundo se esfuerza, unos hablan un buen espa�ol, otros lo hacen peor, el que no habla espa�ol, lo entiende y el que no lo entiende lo intenta y el que no es porque habla italiano o alem�n. Porque pr�cticamente todo el mundo habla ingl�s. Eso llama la atenci�n, sobre todo si se trata de peque�as poblaciones con 500 habitantes.

Adem�s, si se tiene oportunidad de conocer la regi�n por carretera, me refiero a conduciendo uno mismo, es como retroceder en el tiempo a aquellos a�os en que la polic�a no se apostaba tras los matorrales, para "cazar como conejos" a los conductores y ponerles multas, ante la remota posibilidad de que se haya sobrepasado el l�mite de velocidad en un 0,2%. All� la mayor�a de las veces no hay l�mites. Y el l�mite suele superar con creces la velocidad a la que un conductor cuerdo circular�a por ese tramo. Casi no hay ning�n radar y los que hay se ven desde un avi�n, est�n indicados y se�alizados... Nadie conduce de forma temeraria y cada uno es due�o y responsable de su seguridad, no es necesario gastar m�s dinero en tapizar el territorio con carteles que les amarguen el viaje recordando el n�mero de v�ctimas que hubo el a�o anterior o increpando a que uno se ponga el cintur�n... sabiendo que el cintur�n es una medida discutible, es decir, no pone en peligro la vida de nadie (como el conducir ebrio) sino la del propio conductor y, en cualquier caso le corresponde a �l decidir si lo utiliza o no, aunque parad�jicamente, uno se lo pone no por seguridad, sino para tener la seguridad de que el polic�a escondido no te multar� tambi�n por no llevarlo.

En Midi Pyrinees, todo el mundo se ocupa de su propia seguridad y conduce seg�n sus posibilidades, incluso cuando aparece una moto en el horizonte, los coches se apartan amistosamente a la derecha para evitar colisiones y ceden el paso al que va m�s deprisa, incluso en los cruces. Es muy interesante su estilo de vida y todo lo que ofrecen al visitante. Si alguien est� especialmente interesado, esa es la zona de los c�taros, todo medieval y realmente constituye un viaje en el tiempo que merece la pena hacer, al menos una vez.

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