Pizcas de viaje

viernes 12 de febrero de 2010

La terapia del Carnaval

El Carnaval es una fiesta cuyo significado se pierde en el origen de su historia. Cada uno puede agarrarse a la idea que mejor le parezca, desde la etimolog�a italiana, seg�n la cual, es el per�odo en el que se puede consumir carne, antes de que llegue su prohibici�n con la cuaresma, el mi�rcoles de ceniza; hasta una fiesta pagana muy antigua cuya tradici�n habla de una ofrenda de carne al dios indoeuropeo Baal, la fiesta en la que todo vale. Personalmente creo que proviene de las bacanales romanas, aunque reconozco que tambi�n podr�a hacerlo de las fiestas de la fertilidad celta, en las que los campesinos se reun�an en verano, con m�scaras y el cuerpo pintado de colores, alrededor de una hoguera, para ahuyentar los malos esp�ritus y celebrar las buenas cosechas. Cientos de historias rodean esta celebraci�n, pero yo me quedo con la de: "la fiesta en la que todo vale". Me gusta.

En realidad es un poco as�, todo vale y eso quiere decir que uno se puede transformar en aquello que, en principio, no es. Para bien o para mal, es decir, uno puede disfrazarse de rey y abolir de un plumazo las clases sociales ascendiendo a toda velocidad en el escalaf�n, o de superh�roe, lo cual lo sit�a muy encima del propio rey; o de dios de alguna religi�n pagana (porque a los dioses de las religiones oficiales no se les conoce el aspecto), pero tambi�n se puede uno disfrazar exactamente de otra persona que s� podr�a haber sido, ah� entran en juego las profesiones: polic�a, bombero, m�dico, enfermera, payaso, legionario romano, cabaretera... gente que quiere ser otra persona de golpe y hacer un peque�o borr�n en su saldo emocional, es decir, "todo vale" y yo voy a descargar todo el estr�s, la frustraci�n, la rabia? y me voy a cargar las pilas con alegr�a. Funciona. Aunque uno termine agotado absolutamente, habr� valido la pena.

Pero los mejores disfraces, son los que aluden a la fantas�a propia de cada uno... y no me refiero a las carrozas de los desfiles en las que las reinas no simbolizan nada y quedan meramente como elementos decorativos de un conjunto y que finalmente no son m�s que un reclamo tur�stico. Me refiero a la gente que se lo curra de verdad y te aparecen vestidos como una verdadera hada del bosque, como un unicornio con dos cuerpos, como un gnomo o como una vaca loca... Genial, aunque mis favoritos son los que van un poco m�s all� todav�a. T� los ves y no te queda claro, as� que preguntas: yo voy de bol de Special K, yo voy de torre gemela, yo voy de wifi �no me ves las ondas?, nosotros somos un pu�ado de tuercas... no, yo no voy de momia, voy de paquete de vendas, somos un botiqu�n, mira, ese es la jeringuilla, ese la mercromina y aqu�l va... de botella de alcohol.

Es tan divertido. Yo este a�o he pensado en disfrazarme de algo que d� mucho miedo, no s� si hacerlo de botella de agua pasando por un control de aeropuerto, de radar de tr�fico o de carta de Hacienda. Estoy indecisa. Y es que algunas veces se utilizan los disfraces para denunciar situaciones sociales que son inaceptables o que directamente rayan lo subnormal. Supongo que este a�o habr� m�s de uno que se vuelva los bolsillos del rev�s y diga que va de crisis. Ya sea en C�diz, en Tenerife, en Venecia, en Brasil, en Munich o en el pueblo de nuestros padres, siempre es sorprendente, siempre es para disfrutar y siempre hay que echarle ingenio para sorprender a los dem�s. La consigna en algunos lugares es la de no dejarse reconocer hasta el final de la fiesta, lo cual da mucha libertad de actuaci�n, pero claro, primero hay que idear un buen disfraz que mantenga nuestra identidad oculta... toda la noche.

En cualquier caso, Carnaval, como terapia funciona, y al fin y al cabo los requisitos para que funcione son los mismos que hab�a hace miles de a�os cuando era un ritual para que la cosecha fuese buena o para que los astros fueran propicios: hay que disfrazarse, enmascararse, bailar y divertirse. No parece dif�cil. �Feliz Carnaval!

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