En plena Naturaleza, allá por la Sierra madrileña, en Matalpino, se encuentra un pequeño reducto de paz, dedicado absolutamente, al culto al cuerpo y al culto al alma.
El mar Muerto. En este pequeño remanso de paz, situado literalmente en pleno desierto rocoso, no hay ningún motivo por el que uno no pueda abandonar el estrés y relajarse al máximo.
Los árabes lo llamaban Al-Gharb, el Poniente, y desde entonces sólo ha recibido alabanzas de todo aquel que lo ha visitado. El Algarbe portugés, de clima soleado, es uno de los destinos turÃsticos más populares del sur de Europa durante todo el año. Sus animados centros vacacionales, que se extienden a lo largo de playas de doradas arenas, contrastan con los tranquilos pueblos del interior en los que la historia y la tradición se dan la mano.
La decadente Costa Amalfitana de los años 50 se pone las pilas. Ischia (Italia) es una de esas pequeñas islas desconocidas y que sólo suena por su cercanÃa con otra que, en tiempos, fuera refugio de actores y millonarios famosos: la vieja Capri.
Druskininkai es uno de los balnearios más antiguos de Lituania. Esto no quiere decir que esté en ruinas por ser el más viejo, todo lo contrario, se trata, literalmente, de una ciudad balneario con solera. Todo está cerca, todo está pensado, todo está preparado y listo para que uno llegue con su traje de baño y su toalla al hombro y se detenga el tiempo para dar paso al placer absoluto, la relajación, la salud.