En pleno centro de Europa, escondido entre grandes vecinos, está uno de los lugares con mayor encanto del continente. Justo entre Suiza y Austria se alza el Principado de Liechtenstein.
Sarajevo es la capital de Bosnia y Herzegovina, uno de los países surgidos tras la disolución de Yugoslavia y sus habitantes no llegan a 400.000. Aun así, las calles están siempre llenas y los locales siempre dispuestos.
Esperando llegar a una África de película o de libro, te encuentras con un país que sí, pertenece a este continente, pero que en realidad no lo es tanto. Es una África “light”, lo que no es mejor ni peor, es simplemente diferente.
Kenia, el diamante de África. Condensa en un territorio pequeño, toda la esencia del continente. Elefantes, cebras, hipopótamos, rinocerontes, leones y una naturaleza tan exuberante que se desborda, capaz de superar las expectativas de cualquiera.
El concepto de crucero nos evoca un romántico viaje en una especie de resort que flota y en el que todo está calculado. No hay que pensar ni mover un dedo para tener a nuestro alcance un sinfín de posibilidades, tanto es así que hay a quien acaba pareciéndole aburrido.
Interminables colinas verdes, selvas vírgenes y playas infinitas. Escenarios impresionantes y paradisíacos que nos han dado a conocer películas como “El señor de los anillos” o “El piano”. Sin embargo, descubrir Nueva Zelanda no sólo permite disfrutar de la naturaleza casi en estado puro, sino que también confronta al viajero con una cultura y una forma muy especial de ver la vida.