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La crisis golpea al ferrocarril: Renfe no saldrá de pérdidas en 2010

Actualizado el Miércoles, 07-Oct-2009 14:14 (GMT+1)
REVISTA80DIAS.ES

MADRID.- La crisis ha trastocado los planes de Renfe de conseguir el equilibrio en su cuenta de resultados. La firma prevé cerrar el próximo ejercicio 2010 con pérdidas de 783 millones de euros. El contrato-programa que la operadora ferroviaria firmó con el Estado en 2005 preveía alcanzar la situación de equilibrio (ni pérdidas ni beneficios) a finales de 2010.

Teófilo Serrano, presidente de Renfe, ha comparecido ante la Comisión de Fomento del Congreso de los Diputados, donde ha explicado que el contrato suscrito “ya no vale”, porque “la crisis ha hecho que salte todo por los aires”. Las quejas de Serrano nacen a raíz de que su compañía no recibirá en 2010 la subvención de 350 millones de euros que el Estado le proporcionaba para que los servicios de Cercanías y Regionales, considerados servicios públicos, sean rentables y no ocasionen pérdidas a la operadora.

La falta de esta subvención hará que Renfe deba sufragar de su propio bolsillo estos servicios, para lo que tendrá que endeudarse. El Proyecto de Presupuestos Generales del Estado permite a la compañía presidida por Serrano endeudarse hasta 1.235 millones de euros, de donde tendrán que salir los 350 millones dedicados a las Cercanías y los Regionales. Hasta el momento, la deuda total de la compañía asciende a 5.186 millones de euros.

El incumplimiento del contrato, que vencía en 2010 ha provocado que la compañía ferroviaria tenga que tirar de su propia deuda. Serrano ya ha advertido que el año que viene se negociará un nuevo contrato-programa que se ajuste a la situación económica actual. El resto de inversiones de Renfe en 2010, que ascenderán a 1.302 millones de euros, se dedicarán a financiar trenes ya adquiridos, mantener los existentes, comprar nuevo material y construir y mantener trenes para otras compañías.

El contrato-programa nació como consecuencia de la segregación impuesta por la Unión Europea para la privatización del sector de las áreas de negocio de la antigua Renfe, que incluía la prestación del servicio ferroviario y la gestión de infraestructuras ferroviarias. Así nació Renfe-Operadora, dedicada al transporte de viajeros y mercancías, y Adif, que gestiona las infraestructuras de la red ferroviaria. Al existir unas necesidades de financiación y unos objetivos que cumplir, el Estado usó la fórmula del contrato-programa por el que Renfe-Operadora se comprometía a alcanzar unos objetivos, mientras que la Administración subvencionaba ciertas actividades deficitarias, como las Cercanías y la Media Distancia.

En 2008 Renfe perdió 177 millones de euros y consiguió una facturación de más de 1.900 millones por sus actividades de transporte de pasajeros y mercancías.

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