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Sólo hay un dios, de Reza Aslan

Historia breve de la evolución del islam

Gracias a este libro comprenderemos qué es el islam desde un punto de vista neutral y desapasionado.

un niño reza en una mezquita | Foto: chidioc para PixabayEl paso de los siglos y los intereses materialistas han acabado dando al islam un aspecto que ni Mahoma, su creador, podía imaginar. Es una de las principales conclusiones que se obtienen tras la lectura de Sólo hay un Dios (Ediciones Urano, 2015), uno de los libros más importantes de Reza Aslan que todo el mundo occidental (y también el islámico) debería leer. En su obra, Aslan hace un repaso sintético, pero certero, de la evolución de esta religión monoteísta que está en boca de todos desde el 11 de septiembre de 2001.

La concepción que muchos musulmanes tienen hoy del islam no es la que Mahoma, el Profeta que recibió la revelación divina que después plasmó en el Corán, vivió y transmitió. Aslan realiza un repaso de la península arábiga preislámica, del politeísmo que reinaba entre las tribus nómadas y de la revolución religiosa, social y económica que supusieron las enseñanzas de Mahoma. Pero Aslan también se adentra en el islam después de su fundador y aborda tres aspectos fundamentales de esta religión: el significado de yihad, las relaciones entre musulmanes y judíos y la mujer en el islam.

Solo hay un Dios derriba mitos y prejuicios para analizar las doctrinas islámicas desde un punto de vista neutro, sin ideologías de por medio. Aslan recurre a la Historia para hacer un repaso de la vida del Profeta, de su comportamiento tras la revelación y de la doctrina que fue fijada en el Corán original, para nada extremista y absolutamente rompedora con la vivencia religiosa del momento. La desaparición de Mahoma, la expansión de esta religión y las guerras internas que se produjeron en la misma originaron las interpretaciones interesadas que han llegado hasta nuestros días y la división en dos grandes grupos: chiitas y sunitas.

El libro de Reza Aslan es básico para comprender una religión que agrupa a mil millones de creyentes, pero que se ha ido deformando con el paso del tiempo. También es esencial para entender la diferencia entre la religión, lo escrito en el Corán y el uso interesado que grupos terroristas y determinados estados teocráticos realizan de la misma para justificar sus acciones. Al mundo musulmán le resta seguir el camino que Europa recorrió en el siglo XVIII con la separación de la Iglesia y el Estado como dos entidades independientes y la primacía del orden civil sobre el religioso.

Los mensajes simplistas que recibimos a través de todos los medios nos hacen ver el islam como una religión de confrontación, cuando la realidad es que Mahoma la concibió como un eslabón más de las otras dos religiones del “libro”: el judaísmo y el cristianismo. Esto ya nos conduce a la conclusión de que el islam original no tenía ningún problema en sus relaciones con los judíos, pero tampoco con los cristianos. En lo que se refiere a la concepción de la mujer, el islam supone una revolución, ya que le permite heredar (aspecto que en el sistema de tribus estaba vedado) y divorciarse del hombre de forma libre. La poligamia no era una imposición y del Corán no se puede deducir un menoscabo de los derechos de las mujeres. Otra cosa es lo que digan los intérpretes (todos ellos hombres, salvo alguna excepción) acerca de este tema. Más de 1.400 años después, los mitos y las leyendas siguen pesando en el imaginario colectivo y los libros como el de Aslan deben dar luz para derribarlos.

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