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Billete al fin del mundo, de Christian Wolmar

Anécdotas e historia en uno de los viajes más largos del mundo

El Transiberiano quiso poner límites a la inmensidad de Rusia. Este libro de Christian Wolmar nos acerca la historia de este tren que atraviesa el país euroasiático de Este a Oeste. Además, el relato está salpicado de anécdotas y curiosidades que hacen muy amena su lectura.

El Transiberiano esperando su salida | Foto: Jaesikbae para Pixabay

El Transiberiano esperando su salida | Foto: Jaesikbae para Pixabay

En Billete al fin del mundo (Ediciones Península, 2016) Wolmar nos lleva de la mano por una de las líneas de ferrocarril más antiguas y míticas del mundo. Además, la ruta que cubre el Transiberiano es la más larga del mundo. Es larga hoy en día y, cuando se construyó, lo era mucho más hablando en términos de tiempo. Tanto es así que este periodista cuenta una anécdota especialmente interesante: en el siglo XVIII la zarina Isabel Petrovna invitó a 6 doncellas vírgenes a visitarla. Las muchachas viajaron desde Kamchatka hasta San Petersburgo. A llegar al lago Baikal, las doncellas dieron a luz los hijos de los militares que se suponía debían custodiarlas. Al llegar al destino, todos esos niños ya tenían hermanastros y hermanastras. Esa es la definición de un viaje verdaderamente largo: 9.000 kilómetros.

Anécdotas como esta y datos curiosos de todo tipo llenan las hojas de este maravilloso libro. El autor sigue los paisajes que unen Moscú con Vladivostok recorriendo siete husos horarios. Áridas llanuras, bosques, lagos, hielo, un poquito de todo para no aburrirse nunca. Además, este legendario tren fue protagonista de numerosos momentos de la Historia. De hecho, gracias al Transiberiano Siberia pasó de ser ese destierro y castigo helado para convertirse en la tierra de las oportunidades para numerosos inmigrantes que se asentaron allí haciendo florecer la industria y la agricultura en un lugar que, de otro modo, ni siquiera habría sido posible pensarlo.

Dicen que la del Transiberiano es la vía ferroviaria más importante del mundo. Eso no puedo asegurarlo, pero lo que sí puedo garantizar es un rato ameno disfrutando de la lectura de esta joya. Es todo un viaje que podemos hacer desde el sillón de casa. Sin pasar frío.

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