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Alibaba y Jack Ma, de Duncan Clark

Así inventamos el comercio ‘on line’

Este libro nos introduce en la historia de Jack Ma, el fundador de Alibaba, y en el interior de su empresa para mostrar cuáles han sido las claves de su éxito.

El equipo fundador de Alibaba. Jack Ma es el primero por la izquierda | Fuente: www.alibabagroup.com

El equipo fundador de Alibaba. Jack Ma es el primero por la izquierda | Fuente: www.alibabagroup.com

Jack Ma, el fundador y presidente ejecutivo de Alibaba, una de las mayores tiendas online de China, fue un visionario en un momento en que Internet no estaba ni en pañales en el país asiático. El libro Alibaba y Jack Ma, de Duncan Clark (Ediciones Urano, 2016) hace una radiografía del personaje y de su criatura empresarial. Clark analiza tanto la evolución vital de Jack Ma, sin caer en el cotilleo, como la construcción del grupo Alibaba desde una perspectiva de estrategia y negocio.

Para Clark, el éxito de Alibaba se sostiene sobre tres pilares. Primero, la ventaja en comercio electrónico, que consiguió tras desbancar a eBay y expulsar a la empresa estadounidense del mercado chino. Segundo, la ventaja logística, que sólo llegó con el desarrollo de la venta en Internet a consumidores, lo que obligó a las empresas de reparto a adecuarse a un modelo de trabajo más intensivo. El tercer factor es la ventaja financiera, con Alipay, el sistema de procesamiento de pagos de los consumidores, sobre todo a través del móvil. Hay que tener en cuenta que en el año 2000 en China, y en la mayor parte del mundo, los pagos por Internet eran una rareza. El surgimiento de Paypal y de empresas similares facilitaron esta tarea.

Hay un cuarto factor del éxito actual que se trasluce al final del libro: la ingente cantidad de datos que maneja Alibaba. Con ellos, la empresa puede realizar perfiles de consumo e incluso cruzarlos con otros negocios para acertar en los productos que debe desarrollar y que mejor se venderán.

Jack Ma es el ejemplo del hombre (empresario) hecho a sí mismo, el chino de clase social baja, con dificultades para acceder a unos estudios universitarios, pero que con tesón y esfuerzo ha llegado lejos. En algunos pasajes, Duncan Clark es complaciente con Ma, lo cual no es de extrañar, puesto que son amigos y Ma fue cliente de Clark, quien a finales de los años 90 del siglo pasado tenía una consultora para negocios en China. Sin embargo, este conocimiento personal del autor también le ha permitido contar con acceso a personas e informaciones vitales para construir un libro inteligente que muestra el interior de una de las mayores empresas de comercio electrónico.

Tras un rocambolesco viaje a EEUU, Jack Ma, que ya había emprendido un negocio de traducción para comercios locales, descubre Internet. A Ma hay que reconocerle una inteligencia visionaria y carisma personal, cualidades que le han permitido llegar a donde está hoy. Su inteligencia le permitió ver que Internet funcionaría como un medio de contacto entre partes alejadas del mundo. A su vuelta a China, con un ordenador antiguo y sin conexión de banda ancha a Internet, creó una empresa para realizar páginas webs a pequeños comercios. Consiguió algunos clientes, pero su compañía no empezó a despuntar hasta que Internet inició su despliegue en China.

El carisma de Ma le facilitó financiación para su empresa a través de Goldman Sachs y después de Softbank, el fondo de inversión japonés que hoy participa en los gigantes de Internet más punteros, como Uber. La empresa de Jack Ma no tenía un modelo de negocio, sólo unos cuantos clientes que pagaban porque se les realizase una página web a modo de escaparate de sus productos o servicios. La compra on line ni se imaginaba a finales de los años 90 del siglo XX, aunque gigantes como Amazon la pondrían en marcha en poco tiempo. Sin embargo, las firmas de inversión se dieron cuenta de que Ma era un pionero en el Internet chino porque la filosofía de su negocio consistía en conectar a negocios con otros negocios (B2B), es decir, facilitar a los clientes de Ma la posibilidad de que otras empresas les encontrasen en Internet y pudiesen realizar negocio de forma conjunta.

El tiempo pasaba y surgieron nuevos competidores y empresas en el Internet chino. Sin embargo, la burbuja tecnológica del año 2000 hizo una limpia entre empresas cotizadas que habían obtenido dinero de fondos de capital riesgo sin contar con una fuente de ingresos que garantizase su rentabilidad. No fue el caso de Alibaba, que no había salido a bolsa, sólo tenía que responder ante sus inversores y esto le permitía tomarse las cosas con calma. Esta limpieza benefició a la empresa, ya que eliminó algunos competidores en China y le permitió centrar sus esfuerzos en alcanzar la rentabilidad de su negocio B2B en 2002. Para entonces, Jack Ma tenía claro que había que dirigirse al consumidor final y, en secreto, lanza Taobao, el portal de compra online para particulares. En ese momento, eBay había penetrado en China y contaba con la mayor cuota de mercado en la venta de productos a particulares.

El lanzamiento de Taobao y su éxito frente a eBay marcaron la senda ascendente de Alibaba a medida que más millones de consumidores chinos se sumaban al mercado. Hoy, Alibaba está realizando inversiones en el sector de los medios y el entretenimiento: Jack Ma ha comprado el periódico South China Morning Post (al igual que Jeff Bezos, el magnate de Amazon, compró el Washington Post) y ha creado su propia productora de cine, interviniendo en la producción de películas como Misión Imposible, de Tom Cruise.

El otro capítulo en el que hay que vigilar a Alibaba es de las finanzas, ya que ha lanzado un nuevo servicio para prestar dinero a sus clientes. Seguro que Jack Ma, que anunciado su retiro del día a día de la empresa, no parará ahí.

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