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Hace siglos, la viuda del emperador, Guillermina Amalia, hizo planta un naranjal en Schönbrunn, donde además hizo construir un invernadero para que las plantas pasasen el invierno. Y el lugar era idóneo para celebrar conciertos, de manera que se fue poniendo de moda. Por eso es el lugar elegido para que todas las noches, la orquesta palaciega de Schönbrunn, toque en un escenario muy original, vestidos con trajes de época interpretan las obras más conocidas de Mozart y Strauss.
Fue en el año 1754 cuando NikolausPacassi construyó el encargo de Francisco Esteban I, el edificio de la Orangerie. Un edificio original y muy equilibrado, que en un principio fue el famoso invernadero que decía, pero que se convirtió en un jardín de invierno donde José II celebraba las grandes cenas y fiestas con la decoración solemne que tanto le gustaba. La sección trasera del edificio se utiliza hasta hoy para su función original. En la parte delantera, rehabilitada, tienen lugar los conciertos del Palacio de Schönbrunn.
De aquellas espléndidas fiestas de época, a las interpretaciones del mismísimo Mozart… y a las que se interpretan allí cada noche para nosotros. Porque una cosa es que te cuenten la historia y otra muy diferente, es tener la oportunidad de vivirla de la forma más similar a un directo, que sea posible. Eso es lo que ocurre allí cada noche. Y es un verdadero lujo. La maestría musical de la renombrada orquesta palaciega de Schönbrunn, acompañada de canto y baile, encantan al público una y otra vez.