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Noruega en verano es como una explosión de confeti. Cientos de posibilidades se abren camino para satisfacer los gustos más exigentes. Y cada año se inauguran nuevas ideas para no caer en la monotonía del “siempre lo mismo”. Por eso este año no volveremos sobre el espectáculo sobrenatural de subir a contemplar auroras boreales o de recorrer los fiordos a bordo de un barco, sino que vamos a presentar algunas novedades especialmente preparadas para que este verano sea inolvidable. Oportunidades hay para todo el mundo. Deportes de todos los colores y originales propuestas para los más atrevidos.

Bikini ski

Esquiar en verano es posible gracias a las estaciones de gran altitud de Noruega, en las que las condiciones de la nieve son excelentes en cualquier momento del año. Es cierto, que los glaciares pueden estar helados en primavera, pero se irán suavizando gracias a los rayos del sol. También hay que tener en cuenta que por la mañana, la nieve estará más dura, pero que a partir el mediodía, se habrá derretido gran parte y es el momento de abandonar los esquís y hacer un alto para ir a nadar, tomar el sol o tomar una cerveza contemplando la maravillosa panorámica.

Los centros más renombrados para practicar este deporte en Noruega son Stryn, Galdhøpiggen, la montaña más alta del país, con 2.460 metros sobre el nivel del mar, con el glaciar Juybreen; y Folgenfonna, el tercer glaciar más grande del área continental de Noruega.

Noruega en una cáscara de nuez

Lejos del típico crucero atravesando los fiordos, ésta es una idea fuera de lo común. Se trata de una experiencia natural fantástica que te lleva desde la costa hasta la montaña. El circuito se inicia en Oslo, Bergen o Voss y puede realizarse todo el año.

Bergensbanen es uno de los recorridos en tren más altos de Europa, reconocido como uno de los ferrocarriles más bellos del mundo. El viaje en el tren Flåmbanen, entre Myrdal y Flåm, va desde el nivel del mar hasta la alta montaña, con vistas al hielo azul del glaciar de Harganger. De hecho, el recorrido de 20 kilómetros entre la estación de alta montaña de Myrdal hasta Flåm, en la parte baja del fiordo, dura unos 55 minutos.

El recorrido continúa en barco saliendo del fiordo de Aurland y entrando en el de Nærøy, que es el más estrecho de Europa. Rodeado de poderosos picos de hasta 1.800 metros de altura, es un bellísimo apéndice del gran fiordo de Sogn. En su punto más estrecho no tiene más de 250 metros.

A continuación le toca el turno al autobús por las escarpadas y espectaculares curvas del ”Stalheimskleiva”. El camino serpentea en 13 marcadísimos giros con espectaculares vistas de las cascadas de Stalheim y Sivle. Hasta llegar a Voss.

De festival en festival

Los meses de verano son el tiempo preferido de los noruegos para realizar toda clase de festivales, especialmente, los musicales. El Festival del Norte de Noruega, que combina el sol de medianoche con la música; el Festival Internacional de Vestfold, que reparte conciertos por toda la provincia; el Festival de Música contemporánea de Oslo (aunque este es a principios de octubre); los festivales de verano en Risør, Stavanger y Oslo, organizados por los músicos más destacados del país; o los Festivales Internacionales de Jazz de Molde, el de Kongsberg y el de Oslo. Todos se reparten los meses de verano y recogen todas las expresiones del jazz. El Festival de Sildajazz, celebrado en Haugesund también apuesta por el jazz tradicional, los festivales folk de Førde y Bø, el Festival Quart en Kristiansand y el Festival Øya, cerca de Oslo, son dos de los más importantes del país. Y un sinfín más de ellos, sobre todo los de música pop en general, que se celebran por todas partes.

Vacaciones a dos duros

La Asociación Noruega de Turismo (DNT) dispone de unas 450 cabañas en bosques y montañas, así como una serie de faros a lo largo de la costa noruega. La comodidad es muy alta, pero el precio es muy reducido. Las rutas están claramente marcadas y señalizadas, con el fin de preservar la naturaleza y suman más de 20.000 kilómetros.

Lo mejor son las cabañas para albergar a los turistas, basadas en un sistema de responsabilidad y confianza, ya que se trata de casas abiertas, con provisiones y sin vigilancia presencial. Hay tres tipos de cabañas, las que cuentan con personal de servicio, las que no y las de autoservicio. Las dos últimas ofrecen alimentos en lata y conserva, que es posible comprar para que uno mismo se prepare la comida; y las primeras incluyen servicio de restaurante.

Es muy agradable, después de una larga excursión, compartir una comida caliente a la vez que se pueden intercambiar experiencias con otros turistas. 
Los faros, por su parte, funcionan del mismo modo, aunque la mayoría de ellos cuentan con hospedaje y autoservicio.

Conociendo a los Sami

Hay quien los llama Lapones, pero ellos prefieren ser llamados Sami. Su cultura tiene más de 11.000 años y se han hecho fuertes con respecto a la cultura mayoritaria del país, pues cuentan con bandera y parlamento propios.

Actualmente, viven en un área geográfica que se extiende desde Jämtlands Län en Suecia, pasando por el norte de Noruega y Finlandia, hasta la Península de Kola en Rusia. Pero casi toda la población sami vive en Noruega (50.000).

La gran novedad es que ahora es posible conocer esta cultura de primera mano y vivir una experiencia en el parque cultural Sápmi en Karasjok, la capital sami en al borde de Finnmarksvidda, como si fuésemos uno de ellos, viviendo en paz con la naturaleza.

A por los vikingos

El Museo Vikingo de Lofotr es una réplica de la que se erigió en Borg alrededor del año 500. Existe la posibilidad de participar en una auténtica cena vikinga, que incluye escenas de la vida cotidiana con cordero, jabalí, aguamiel (la bebida vikinga tradicional) con alcohol o sin él. Aunque si uno quiere formar parte de esta divertida representación hay que reservar con anterioridad. Si uno sólo quiere sumergirse en el mundo vikingo durante un rato, visitando el museo, no hace falta  más que ir.

Cada media hora se ofrece un paseo en carro tirado por caballos desde la casa del jefe de la aldea, también se puede participar en una expedición a remo, en la réplica de un auténtico barco vikingo. En la sala de banquetes, se sirve caldo y aguamiel en los típicos vasos de la época. Pero esto sólo sucede en los meses de verano.

CÓMO IR

  • En avión. Es la forma más cómoda. Hay 50 aeropuertos por todo el país, con vuelos regulares y amplias frecuencias que conectan cualquier parte de Europa con Noruega. Hay billetes de tarifas reducidas para familias y niños menores de 12 años, grupos y pensionistas.
  • En barco. Se puede acceder a Noruega por barco desde Dinamarca, Alemania y el Reino Unido, además del resto de los países escandinavos, por supuesto. Todas las ciudades costeras están conectadas por servicios de transbordadores, catamaranes e hidrodeslizadores, el Hurtigruten es uno de los más famosos. Normalmente, en los transbordadores es posible viajar con el coche.
  • En tren. Todos los servicios están gestionados por NSB, que son los Ferrocarriles Nacionales. Las principales rutas internas son: Oslo-Trondheim, Trondheim-Bodo, Oslo-Bergen y Oslo-Stavanger, aunque también hay rutas a Estocolmo y Malmö. Hay que reservar el billete con antelación. Los menores de 4 años viajan gratis y entre los 4 y los 14 años, se paga la mitad.
  • En autobús. Las principales rutas interiores de larga distancia son: Bo-Haugesund, Alesund-Molde-Kristiansund hasta Trondheim y Fauske-Kirkenes, pero las rutas son larguísimas y se pierde muchísimo tiempo viajando por carretera.

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