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En Austria uno tiene posibilidad de elegir claramente qué es lo que quiere y tenerlo. Es cierto que no hay mar, pero eso no impide que se puedan practicar deportes náuticos en ciertos lugares, el deporte es la estrella, la relajación, la cultura, la comida. Si uno tiene claro lo que quiere hacer, no hay duda de que la opción de esta joya centroeuropea colmará con creces sus expectativas.

Una granja en el Tirol

Si buscamos una forma de pasar las vacaciones en familia, sobre todo si se tienen niños pequeños, en Tirol, además de la consabida oferta hotelera, también se alquilan habitaciones en casas particulares o incluso departamentos enteros, con la peculiaridad de que estas habitaciones pueden formar parte de una granja tradicional, en pleno contacto con una naturaleza sorprendente en todos los aspectos. Son granjas dotadas de todas las comodidades, por supuesto, pero no renuncian a ese sabor a campo que algunos padres recuerdan de su propia infancia. Además, se preparan muchas actividades y juegos para los niños, dejando tiempo suficiente para que los padres también disfruten de su propio descanso.

Lo mejor es alquilar un coche y realizar excursiones desde la granja para probar un poco de todo: bosques, glaciares, valles, pueblecitos o incluso la ciudad de Innsbruck, donde este verano la oferta cultural y la de naturaleza rivalizan para ser las protagonistas.

A la piscina del barco

El bello Danubio, que no es azul, pero que en verano apetece más que comer, se viste de playa y en él se puede practicar numerosos deportes fluviales. El canal del Danubio (Donaukanal), que es el más cercano al centro de la ciudad, se convierte en una playa improvisada, repleta de terrazas y tumbonas. La gente se acerca a tomar el sol y compartir una cerveza o un refresco y pasan el día convirtiendo aquello en chiringuitos playeros en toda regla.

Aunque sin duda, lo mejor, lo más original y divertido es el Badeschiff, en Viena. Un barco que literalmente acarrea una piscina en la parte posterior. Si en un día caluroso ya resulta gratificante darse un baño en agua fresquita… hacerlo al compás de las olas que provocan otros barcos al surcar el Danubio es una sensación indescriptible.

Andando por Linz

Esta ciudad, a orillas también del Danubio y que además este año es Capital de la Cultura Europea, tiene un itinerario a través de sus calles, para pasear a pie y descubrir por ejemplo, el Renacimiento.

Desde la iglesia más antigua de Austria, la Martinskirche, un edifico románico del año 788, hasta el antiguo ayuntamiento, el Landhaus, construido en 1509, con un impresionante patio de arcos. El castillo de Linz, el jardín botánico o la ribera del Danubio, que se puede atravesar con el barco Linz City Express.

En el terreno cultural, basta decir que fue allí donde Mozart compuso en 1783 la Sinfonía de Linz y, continuando la tradición, la ciudad ahora ofrece una propuesta cultural veraniega inmejorable. Pero no todo se circunscribe al pasado, por ejemplo, también se celebra allí el Festival de Ars Electronica.

Ruta Mozart para ciclistas

Salzburgo es la ciudad que vio nacer al fabuloso Wolfgang Amadeus Mozart, por eso esta localidad ha ideado una ruta en bicicleta para seguir los pasos del compositor. Se recorren edificios en los que vivió o estudió, en los que vivieron sus familiares cercanos, sus lugares favoritos, etc.

Es un itinerario que se inauguró en mayo de 2003 y que, saliendo de Salzburgo, recorre unos 450 km. siguiendo las paradas que hizo en algún momento de su vida el compositor o su familia.  Atravesando paisajes fantásticos, regalo de una naturaleza poco común, el trayecto va desde Salzburgo, atravesando Oberndorf, Baviera a lo largo del lago Chiemsee, sigue el río Inn hasta Rosenheim y vuelve a Salzburgo por Kufstein. También pasa por Waidring, Lofer, Bad Reichenhall y Berchtesgaden.

No es obligatorio hacer el itinerario entero, pero aunque sólo sea un pequeño fragmento, vale la pena.

Los túneles del Schlossberg

Schlossberg es una montaña que hay en Graz, sobre la que se encuentra el castillo de Eggenberg. Un lugar bucólico y encantador, del que pocos pueden sospechar un interior tan misterioso, ya que la montaña está repleta, de túneles con entradas y salidas, que recorren su interior como si se tratase de gusanos.

El sistema de túneles se creó entre 1943 y 1945, durante la II Guerra Mundial, con el fin de proteger a la población de los ataques enemigos. 6,3 km. de longitud que se extienden por 12.000 metros cuadrados, 20 salidas hacia diferentes zonas de la ciudad y un búnker para 40.000 personas. Aunque el proyecto nunca llegó a terminarse.

Actualmente, es el quinto complejo austriaco incluido en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y visitarlo es impresionante. Algunos de los túneles, de hecho, han sido empleados para la construcción del “Dom im Berg”, un lugar en el interior de la montaña, con capacidad para 600 personas y en el que se desarrollarán todo tipo de eventos, así como parte de la oferta nocturna de la ciudad.

Si se viaja con niños, no puede faltar el Märchengrottenbahn, un trenecito que recorre las entrañas de la montaña siguiendo un itinerario de cuento.

Austria por el estómago

Sin duda, la gastronomía es siempre uno de los mayores alicientes de un viaje. En este caso podemos presumir de ello, porque la cocina de este país sobresale por sus sabores. Carnes, caza concretamente, las salchichas… guisos acompañados de guarnición con salsa de cebolla o rábanos picantes. Wiener Schnitzel, que es un escalope empanado, Tafelspitz, que es carne de buey o incluso la trucha molinera, Forelle nach Müllerin. Los postres… bombones, chocolate, la Sacher Torte, rellena de mermelada de melocotón, los crepes rellenos: Palatzchinken y el fabuloso Strudel de manzana y canela. Lo mejor para hacerse con la gastronomía al tiempo que se disfruta de un buen vino y se mezcla todo ello con un ambiente propiamente austriaco, es pasearse por los Huerigen a las afueras de las ciudades.

Otra opción es seguir alguna ruta gastronómica, como la ruta del queso de la región de Bregenzerwald, al oeste de Voralberg, recorriendo desde granjas lecheras hasta hoteles especializados en quesos. Pastizales alpinos, pequeñas lecherías tradicionales o incluso restaurantes de lujo. Hay para todos los gustos.

CÓMO IR

  • En avión. Austria cuenta con su propia aerolínea (Austrian Airlines) con vuelos desde todas las grandes capitales de Europa y EEUU. Las líneas aéreas de bajo coste representan la mejor alternativa actualmente para viajar a Europa del Este. Por ejemplo, con SkyEurope se puede viajar a la capital austriaca por un precio razonable desde Madrid y desde Barcelona.
  • En tren. Para llegar a Viena existen muchas vías: las más comunes desde Paris o desde Venecia. Os recomendamos la vía de Paris, pues el tren desde Venecia es poco agradable. Desde Paris, concretamente desde la Gare de l’Est, sale un tren cada día a las 17.49 horas con llegada a las 8.42 horas de la mañana del día siguiente. Por lo general, los trenes llegan a la Estación de Westbahnhof.
  • En autobús. Hay varias líneas que hacen los recorridos desde las principales capitales de Europa a Viena y desde allí tenemos a nuestra disposición un gran entramado de autobuses que recorren el país entero. Desde España la forma más utilizada es ir hasta Génova y desde allí a Viena. La estación principal de autobuses de Viena es la Wien Mitte, a la que llegan la gran mayoría de autobuses. También desde allí se pueden tomar los autobuses de color naranja que van al este del país (Bundesbusse). Para ir a otras regiones del estado hay que coger los autobuses en Sudbanhnhof. También las principales compañías de autobús organizan recorridos por las diferentes ciudades austriacas.

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