Publicidad
Publicidad

Viajar a Alemania en verano, es un clásico. Pero este año hay novedades, porque no conviene perderse ninguna oportunidad de disfrutar del país de la buena comida, de la buena cerveza y, sobre todo, de la naturaleza en cualquiera de sus vertientes. Celebraciones, alternativas, rutas y propuestas de todo tipo de la mano de los alemanes.

Volcanes, vino y piedras preciosas

Naturaleza, cultura y vino en Renania-Palatinado. Un paraíso verde y extenso para los amantes de la naturaleza y las actividades al aire libre. Múltiples rutas de senderismo atravesando extensos bosques, praderas, valles y los famosos Maares, los lagos volcánicos. Desde los paisajes volcánicos de Eifel, hasta la región de Hunsrück-Nahe y su ruta de las piedras preciosas, en cualquier punto se puede disfrutar de una variedad de vino renombrada por su calidad.

Las posibilidades en Efiel son variadas. Por un lado están los conocidos marres, que son lagos volcánicos, llamados “los ojos de Eifel” porque su superficie es un agua azul oscuro brillante. Por otra parte, está Monreal, el pueblo con casa de entramado de madera, considerado el más bonito de la región y, finalmente, el circuito de Nürburing, mundialmente famosos para los amantes de la Fórmula 1.

En el verano, aprendemos alemán

La alternativa "Aprender alemán en Alemania" ofrece programas de todo tipo, desde los dirigidos a principiantes, hasta los más avanzados. Se trata de una selección que comprende estudios generales, preparación de exámenes, cursos de negocios, enseñanza individual y alemán con fines específicos: comerciales, artísticos, hosteleros, de diseño, etcétera.

Hay cursos para niños, cursos de verano, cursos universitarios con títulos reconocidos en todo el mundo. Está todo pensado, para todo el mundo. Incluso se puede alternar la iniciativa de aprender o perfeccionar un idioma cuya importancia cada día es mayor, con el turismo por la zona, tal y como lo entendemos durante una estancia vacacional, pero a niveles mucho más profundos. Además, uno no sólo aprende el idioma, sino también la cultura, las fiestas, las costumbres… y se sumerge, tomando parte en ellas.

Celebramos la caída del muro

Desde la noche del 9 al 10 de noviembre de 1989 hasta hoy han pasado 20 años. Motivo de sobra para celebrar la revolución pacífica que derribó casi 30 años de división en Alemania y reestableció el equilibrio entre ambas zonas.

Estos hechos, leídos, narrados, contados o visionados a través de una imaginativa y siempre partidista versión televisiva, nunca pueden ni siquiera acercarse a lo que realmente supuso ese período. No obstante, hoy por hoy, sí podemos vivir de primera mano la celebración de esos acontecimientos cuando pueden verse ya tan lejanos.

Descubrir la nueva imagen de Berlín, cruzar la antigua frontera, visitar lugares históricos como la iglesia de San Nicolás en Leipzig, la antigua ubicación del muro, los numerosos museos sobre la RDA en Turingia o el legendario Checkpoint Charlie en la ciudad berlinesa. Cada uno de estos lugares es una mirada al pasado y una imagen del futuro, aunque no sólo en verano, porque las celebraciones se extenderán hasta el otoño.

Operación Fénix

Ahora que estamos en verano, que hemos pasado el año entero trabajando y soñando con este momento y que sabemos, que una vez terminadas las vacaciones, no habrá mucho tiempo para nada más: hay que economizar al máximo.

Este año ponerse a punto, hacer turismo, descansar y disfrutar de las vacaciones es todo uno, porque Alemania ha ideado cinco paquetes pensando en todo esto: Wellness, el bienestar entre cuerpo y mente, relajación física y mental, terapias, masajes y, sobre todo diversión. Belleza, con programas diseñados a medida por profesionales cosméticas para mejorar el aspecto exterior, mientras se disfruta de un período de relax, que mejorará nuestro aspecto interior.

Activo, el deporte también forma parte de la relajación: senderismo, ciclismo, natación, volar cometas, etc. Además hay numerosos gimnasios para que nadie se quede sin su dosis de ejercicio. Salud, con más de 300 balnearios de aguas termales y barros terapéuticos, hidroterapias de Kneipp, balnearios climáticos o marinos, con terapias preventivas o curativas con profesionales médicos que se adaptan a las necesidades personales de cada visitante.

Por último, Termal, que es la estrella, puesto que Alemania se autodenomina, “el país de las termas”, por algo será… pues desde la época de los romanos, estos enclaves con sus maravillosos edificios eran el verdadero centro de la vida pública y servían para la comunicación y el disfrute del tiempo libre, tanto para el bienestar, como para la salud o la belleza. Todas estas alternativas nos pondrán a punto para afrontar el nuevo año, en forma y con un aspecto renovado y atractivo.

De cañas por Alemania

La reina de las cervezas en Alemania es la Pilsen, la cerveza rubia con poco lúpulo, que la hace menos pesada. Y es la más fácil de conseguir, pero si es por pedir... en Alemania hay más de 5.000 tipos diferentes de cervea, así que imaginaos la tarde de cañas que se puede uno pasar.

En Düsseldorf y en el Bajo Rin se bebe la cerveza Alt, de color ámbar y sabor más amargo; y en Colonia se sirve la Kölsch, rubia y con más lúpulo, en los esbeltos vasos Stangen. En el sur domina la cerveza clara Helles o Lager, más rica en malta. También es típica del sur la Weißbier, más densa y con un aroma afrutado, que como cerveza de trigo cada vez gana más adeptos en el norte. Servida en elegantes vasos de tulipa, la cerveza negra está recobrando hoy día la importancia que tenía en el pasado.

La cerveza ahumada Rauchbier de Bamberg goza de una sólida tradición, ya que la malta secada al fuego le confiere un refinado sabor a jamón. En Freising, cerca de Múnich, se encuentra Weihenstephan, la cervecería más antigua del mundo, en la que los monjes fabricaban ya hacia 1040 la primera cerveza. Para las ocasiones especiales, los duques de Baviera mandaban traer la cerveza Bock desde Einbeck en Hannover. Y aún hoy la Doppelbock sigue inaugurando cada primavera la temporada de la cerveza fuerte en Múnich.  Y en el lado opuesto, la extrasuave Berliner Weiße que, endulzada con jarabe de aspérula o frambuesa, luce verde o roja en los vasos redondos. Y si se prefiere algo más suave, ¿qué tal una Radler o una Alsterwasser? Es cerveza y limonada a partes iguales. Allí sí que triunfa eso de "no, si salí a tomar una caña y... me liaron".

CÓMO IR

  • En avión. Se encuentra disponible, y bien engrasada, una variada red de vuelos que operan con destino a Alemania. La mejor opción es Lufthansa, ya que su servicio es el más frecuente, conectando el país con más de 800 destinos en todo el mundo. Los aeropuertos más importantes son Münich (que cuenta con metro), Hamburgo (tiene un servicio de autobuses que conectan con el metro y con el tren), Frankfurt (está dotado de dos estaciones de tren, una de larga distancia y otra regional), Berlín/Tegel y Colonia/Bonn (ambos con servicio de autobuses que conecta con la red de metro).
  • En tren.- Las ciudades más importantes de Alemania están comunicadas con sus países vecinos mediante los trenes Eurocity (EC). La red ferroviaria es muy cómoda y segura. Así, las ciudades de Aquisgrán y Colonia se comunican con Bruselas y París mediante el tren de alta velocidad Thalys. Por otra parte, el InterCity (IC) y el InterCity Express (ICE) comunican a más de 50 ciudades alemanas mediante servicios regulares que parten cada hora. El tren de alta velocidad ICE llega hasta Austria, Suiza, Bélgica y los Países Bajos.
  • En barco.- Varios son los cruceros y transbordadores que surcan tanto el Mar del Norte como el Mar Báltico. Emden, Wilhelmshaven, Hamburgo y Bremen/Bremerhaven son los puertos más importantes del mar del Norte, en tanto que el de Kiel, Lübeck-Travemünde y Rostock, lo son del Báltico.

Y, ADEMÁS

Copyright 2009 - revista80dias.es / Aviso legal - Política de privacidad