"Si el diablo no quiere que aquí esto se haga, aquí es donde se tiene que hacer", Juan Ignacio Cuesta

¿Qué es, a tu juicio, lo más importante del monasterio de El Escorial?

Se tiene especial cuidado en que dentro del monasterio nadie toque ningún tesoro, pero lo que más vale del monasterio no es eso. Es el sonido y la luz, y eso está infravalorado. No se dan cuenta de dónde están realmente, uno viene de nuevas y ve aquella mole pétrea, con su peso específico, con ese telurismo latente, impactante, energético que tiene el edificio y no sabe que se hizo así ex profeso. Se buscaba darle solamente importancia a lo divino, siguiendo el precepto de que Dios hizo el mundo con peso, medida y armonía. Se ha buscado quitarle todo adorno, dejarlo todo en un nivel geométrico simbólico, de acuerdo a lo que se llama las proporciones sagradas y eso es lo que menos se ve, porque es justo lo que no te explica nadie.

¿Era Felipe II un alquimista?

En España el catolicismo era de unas características muy singulares porque si es cierto que seguía la doctrina del Vaticano, lo hacía a la manera de Felipe II, que no fue exactamente un rey. A él le hubiera gustado mucho más ser un personaje de la corte, pero gris, desapercibido, sobre todo por su introspección. Pero era el hijo de Carlos V y eso también pesaba en su ánimo. Por otra parte su imperio era muy grande y debía controlar fuertemente la financiación del mismo y precisamente buscando eso, Felipe II tomó contacto antes de ser rey con el mundo de los alquimistas, sobre todo, porque su padre ya había estado cerca de un alquimista muy importante que era Cornelio Agripa, financió varias operaciones para intentar obtener oro y plata, pero como esto no tenía mucho resultado, el rey se dio cuenta de que el dinero no iba a venir de la alquimia.  Sin embargo, eso no quitó para que Felipe II tomara contacto con los conceptos simbólicos que venían del mundo de la alquimia y esto sí que le gustaba, de hecho era un  astrólogo aficionado, el monasterio se construyó haciéndole su carta astral, el rey tenía su propia carta astral también.

Era un hombre renacentista, pero ¿es cierto que también era muy supersticioso?

Felipe II, que también hizo sus pinitos en arquitectura, geometría… sabía muy bien qué era lo hacía cuando quiso construir el monasterio  aplicando todos esos conceptos simbólicos, pero bajo su propia óptica, que se puede resumir en una frase: “No habrá más lujos en el palacio de Dios, que los de Dios. Y los demás nos aguantamos” y efectivamente hizo un palacio para Dios y para él se hizo una pequeña habitacioncita prácticamente desnuda con muy poquitas cosas, pero eso sí, cerca del altar para poder vivir la experiencia de la divinidad lo más cerca posible, porque sí, era un hombre profundamente supersticioso, de hecho, en la obra de El Escorial  incorporó cerca de 8.000 reliquias que había ido reclutando por ahí y que fueron  situadas en lugares importantes del edificio, como por ejemplo las torres, para proteger de los rayos, los ataques del maligno y esas cosas.

¿Qué motivos le llevaron a emplazar el monasterio en El Escorial?

Según se cuenta, el emplazamiento del monasterio estuvo regido, no solamente por la astrología, por los expertos y por los deseos del propio monarca, sino también por una serie de leyendas que circulaban en su tiempo. Una de ellas contaba que una de las minas de hierro sobre las que está construido el monasterio era una boca al infierno, por eso se mantuvo esa leyenda que efectivamente no era.  Además, el propio Felipe II excitó las dudas en su época afirmando que “si el diablo no quiere que aquí esto se haga, aquí es dónde se tiene hacer”.

¿Cuál era la finalidad del monasterio?

Felipe II reunió en el monasterio a un montón de sabios siguiendo tres caminos. Primero la creación del convento donde se rezara permanentemente por su familia, sus dominios y por España. La segunda razón fue la de hacer una iglesia importante donde se mantuviera continuamente el culto por parte de los monjes. Y el tercer elemento era la parte esotérico-simbólica que ocupa el monasterio y que se tradujo en lo que llamaron entonces el Círculo de El Escorial. Montando un laboratorio alquímico en la parte de la botica y en la llamada la casa de las aguas, donde se pusieron unas torres de destilación inmensas, en la torre de Matiolo en concreto, y estuvieron trabajando alquimistas de diverso pelaje, tratando de encontrar el oro. Lo que pasa es que como el oro no aparecía, aquello fue derivando hacia un laboratorio de destilación con lo que se inicia la farmacopea moderna en la corte de los Austrias, que luego llevaría al movimiento Novator.

¿Por qué los libros de la biblioteca están todos dados la vuelta?

La razón es simplemente porque como la sala de la biblioteca, que fue decorada por Tivaldi tiene tantísimo pan de oro, pues dijo “los libros también con pan de oro” y entonces se ponen al revés y se pintan con purpurina en el lomo y luego se pone el título con un rotulador y ya está. La razón es para que se vea el pan de oro.

¿Qué hay de cierto en el carácter sagrado de la zona?

Del carácter sagrado de la zona,  que por supuesto conocía perfectamente Felipe II pues hay que decir por ejemplo que la silla de Felipe II no era donde el rey vigilaba las obras: posiblemente es un altar de sacrificios betón, ya que el sitio donde se iba Felipe II es el Canto Castrejón, que está abajo en la finca de Canto Gordo, camino a San Yago y ahí hay unas escalinatas de corte ibérico, con 3 epigrafías, una de Felipe IV, otra de Carlos II y la otra es de la época de Felipe II, que iban allí a cazar. Evidentemente es otro altar betón y además es un dolmen, parte de cuyas piedras se utilizaron en la fábrica del monasterio porque si se encontraron por allí, Felipe II diría “estas que se pongan, porque estas son sagradas”. 

¿Por qué se vestía de negro?

Se vestía de negro porque era un hombre muy enfermo, entre otras cosas tenía depresiones, era una persona depresiva, ciclotímica, muy nigromante, muy ocupado por lo oculto, muy discreto, hablaba poco, sólo miraba y cuando miraba te fundía o eso es lo que se cuenta. Lo tenía absolutamente todo controlado, lo que hace pensar que su carácter era un tanto paranoico, pero es uno de los monarcas más grandes de la Historia.

¿Cuál es el elemento que más llama la atención del monasterio?

Siempre diré que uno de los elementos fundamentales del edificio es el que más desapercibido pasa y sin embargo es importantísimo porque es el eje del edificio y es la piedra que está encima de la torre del Cierzo, la que está justo debajo, que parece la piedra cúbica, porque esa piedra cúbica es muy semejante a la que está pintada encima del coro, por influencia de Herrera, que como sabes escribió el Tratado de la figura cúbica.

¿Quién fue el verdadero arquitecto del monasterio?

No vamos a desautorizar a Herrera, pero el verdadero arquitecto del monasterio no fue Herrera, fue Felipe II, allí no se hacía cosa que él no quisiera. Herrera dio nombre al estilo Herreriano, pero el estilo está formado por un montón de elementos que ya estaban utilizándose antes de haber nacido Herrera. El estilo Herreriano tiene su justificante místico en la propia mística castellana, que estaba encabezada, en aquella época por Santa Teresa y San Juan y toda la obra del Carmelo.

¿Es cierto que hay túneles subterráneos que conectan el monasterio con otros lugares?

Yo, personalmente, no creo que exista ningún túnel excesivamente largo, por mucha leyenda que haya a su alrededor. Primero porque la estructura geológica del terreno no lo permite, ya que es granito y todo lo que se hiciera había que hacerlo a mano y no creo que haya nada más allá de 200 ó 300 metros.

¿Por qué hay tanto misterio en torno al granito?

Porque los edificios construidos de granito retienen las  emanaciones de radón, que es un gas radiactivo. En pequeñas cantidades no importa, pero cuando llega a grandes concentraciones es bastante tóxico, por eso toda la vida se ha dicho que es necesario ventilar la casa… para que se escapara el radón.


Juan Ignacio Cuesta Millán es licenciado en Ciencias de la Información y ejerce diversas actividades de investigación periodística especializada en los misterios de la historia. Ha colaborado con las revistas Enigmas del Hombre y el Universo, Más Allá de la ciencia, Año Cero y la desaparecida LRV. Publicó una sección fija sobre lugares mágicos y sagrados en el periódico Enigmas Express. Colabora habitualmente en el programa de radio La rosa de los vientos y esporádicamente en algunos otros programas de radio y televisión, como Código rojo, Tiempo de tertulia o Cuarto Milenio. Como diseñador gráfico ha producido libros para la editorial Corona Borealis, donde también ha participado en la obra de creación colectiva de 20 relatos inquietantes. Fue director de arte de la colección Bestiarios de Medusa y proyectó parte de la revista de historia militar Ristre. Actualmente diseña y elabora varias colecciones de la editorial Nowtilus, donde también ha publicado dos libros: Lugares de poder y Breve historia de las cruzadas. Es uno de los autores de Codex Templi y de Gótica. Como profesor tiene bajo su responsabilidad un módulo de redacción en el Máster en Comunicación Periodística, Institucional y Empresarial en la Universidad Complutense de Madrid. Y además es lo que podríamos llamar un hombre renacentista, ya que toca prácticamente todas las disciplinas: desde la música hasta la cocina, pero como él dice… “mi oficio principal es andar”.



Hermanos Ayuso
“Lo que más me provoca en el monasterio son las galerías de los sótanos y los juegos de luces cenitales que se forman. Ese es mi lugar en el monasterio, porque ahí es donde el edifico te habla, te cuenta cosas. Ahí  existe un lenguaje que hay que ser indio para poder entenderlo; quiero decir Xious, es un lenguaje de entender y de comprender lo que tienes a tu alrededor, percibir que todo está vivo a pesar de que no lo parezca.