Por Paloma Gil
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Japón está de moda. “El último samurai” es una película singular que, a pesar de ser una superproducción al servicio de la espectacularidad propia de un film de sus características, nos ofrece un esbozo de esa atmósfera japonesa que resulta tan fascinante. Y si queréis acercaros a la cultura nipona, de puntillas, sin tocarla apenas, esta película es toda una revelación de costumbres y sentimientos. Su educación, tan distinta de la nuestra, se puede llegar a entrever en este largometraje, aunque quizá no a comprenderla. Pero para eso ya habrá tiempo, cuando emprendamos el viaje hasta allí para encontrarnos y convivir con ellos.

“Desde que se levantan se entregan a la perfecciÓn, cualquiera que sea su labor.”

El relato cinematográfico nos presenta un delicioso aperitivo de lo que fueron los principios que regían el código de honor de los míticos samuráis desde el punto de vista de su líder Katsumoto, interpretado fascinantemente por Ken Watanabe, quien destaca con maestría por encima del propio protagonista, Tom Cruise

La película fue dirigida por Edgard Zwick en el histórico pueblo de Himeji, donde podemos encontrar el monasterio de Engyoji, a la sazón, la residencia de Katsumoto. Se trata de un inmenso templo de madera tallada a mano, situado en lo alto del monte Shosha y rodeado por un bosque de bambú, olmos chinos y cipreses, que da una sensación de tranquilidad incomparable. Este monasterio fue construido alrededor del siglo X y es un santuario de peregrinación para los japoneses en la actualidad.

El resto del rodaje se llevó a cabo en decorados y exteriores adicionales en Nueva Zelanda y en los estudios de la productora Warner Bros en Burbano, siguiendo en todo momento el estilo japonés de las últimas décadas del siglo XIX, es decir, los períodos Meiji y anteriores. Casi todos los decorados de la película fueron creados ad hoc a partir de cero, por la producción, desde las casitas de la aldea de los samurais hasta las calles de Tokio. Todo al detalle, incluso llegaron a construir sus propios árboles… esta es una muestra de lo bien documentada que está la película y que, para ser americana, es toda una novedad.  Por ejemplo, se llegaron a construir 150 cerezos individuales para el patio del templo. Se utilizaron troncos de madera sobre plataformas portátiles y cada árbol tenía un grupo de ramas extraíbles llamadas “de temporada” para poder modificarlas en función de la estación del año que venían a representar.

“La vida en cada sorbo de aire…”

Y ya sobre el terreno real, hablemos del castillo de Himeji, en  la prefectura de Hyogo, construido a mediados del siglo XIV, reconstruido en 1577 y restaurado en 1609 y 1964, es característico puesto que es una muestra impecable de cómo eran las fortificaciones surgidas durante el período Azuchi-Momyama, en un intento de combinar poderío y elegancia. Es un edificio de madera enlucida con muros muy altos porque esto les permitía protegerse de los ataques con las armas de fuego que habían introducido en el país los europeos. Sin duda es el castillo más espectacular de Japón, al igual que sus jardines y actualmente es patrimonio mundial por la UNESCO. Consta de nueve jardines separados, diseñados según los estilos del período Edo. Entre los jardines está lo que se conoce como la residencia del patrón con su estanque y una cascada, un jardín de té, donde los turistas podrán disfrutar de una ceremonia de té verde tradicional, también tiene un jardín de pinos, un jardín de bambú y otro de flores. La visita se demora entre una y tres horas, pero desde luego merece la pena.

 “… pero no podemos olvidar quiÉnes somos, ni de dÓnde venimos.”

Además de los decorados, otro aliciente más fue la dedicación que obtuvieron los trajes para mejor plasmar lo que era el mundo Meiji japonés, para lo cual fueron necesarios un sinfín de fotografías y todo tipo de documentos históricos. Así descubrieron detalles como la manera de fabricar a mano las armaduras para la batalla de los samuráis, pasando por el significado cultural de los colores, la calidad de las telas, el tamaño del estampado o la longitud de la manga de un kimono. 

Senguko Sensai es el maestro de vestuario y costumbres de la corte de la familia imperial japonesa y él mismo se ofreció a confeccionar en su Escuela Takakura, dos de los trajes de la película: uno para el emperador Meiji (una prenda que el monarca no habría llevado jamás en público) y otro para Katsumoto, que se hizo siguiendo un diseño de Ngila Dickson, responsable del diseño del vestuario. Se cuenta que el emperador  estaba sujeto a unas directrices específicas en lo referente al vestuario, formal o informal, de hecho, el estilo de su traje podía indicar de un solo vistazo el tipo de reunión que se trataba.

“Juntos haremos que el emperador te escuche.”

Un ejemplo muy claro es la escena en la que el emperador recibe a Katsumoto con un kimono de seda blanco y un hakama (pantalón holgado con pliegues) rojo, una prenda informal que sugiere el grado de intimidad que existe entre estos dos hombres al margen de sus actuales diferencias.  Sabiendo que el crisantemo es un símbolo de la familia imperial, Dickson también se aseguró de que un emblema con un crisantemo adornase las mangas de los uniformes de la Real Guardia del emperador.

El equipo de Dickson estaba integrado por 80 miembros que trabajaron a destajo durante toda la película para confeccionar más 2.000 trajes, necesarios para cubrir escenas muy dispares que se entremezclaban: los asistentes a la Convención de San Francisco, los samuráis en su aldea, en el campo de batalla, los soldados americanos peleando contra los indios, el guardias del emperador japonés, la gente de la calle… un sinfín de personajes tan dispares como interesantes.

“12 de julio de 1876. La inmensidad del mar me ofrece cierto consuelo. No hay pasado. No hay futuro.”

La situación histórica en la que se desenvuelve la película son los años inmediatos a la revolución Meiji (gobierno de las luces) que comenzaba a abrirse al comercio internacional como respuesta a la fuerte crisis económica y social que se desencadenó, entre otras cosas, por una subida excesiva del precio del arroz. Tras sucesivas revueltas populares se creó el movimiento legalista pro parte de los señores feudales del sur y de los samuráis, en el que se mezclaba un notable espíritu tradicionalista y conservador con el deseo de alcanzar una serie de reformas económicas de tipo moderno.

En 1865, la revuelta de los samuráis Chosu, demostró la debilidad y el aislamiento político del shogun (consejero). Poco después murió el emperador Komei y le sucedió un joven emperador Mutsu-Hito, quien decidió designar su reinado con el nombre de Meiji. Inglaterra y Estados unidos apoyaron el movimiento de renovación de los samuráis reformistas. Al triunfo de la revolución Meiji, la carta de abril de 1868, resumía los planes de reforma pidiendo la abolición de las costumbres absurdas, el fin del gobierno absolutista y se recurría a los conocimientos científicos y técnicos del mundo occidental. En 1869 se anuló el monopolio económico de los feudos y se dio luz verde a la libertad de iniciativa comercial e industrial. También se abolió la distinción entre los cuatro estados: daimyo, samurai, campesinos y comerciantes. Los feudos se transformaron en prefecturas (tal y como son hoy en día) administrados por el gobierno central, se aprobó el calendario occidental, se instituyó la enseñanza moderna y obligatoria y se dedicó un interés especial al cultivo de la ciencia y la técnica.

Este es el contexto histórico en el que se desarrolla la película. Unos pocos años después de esta revolución. Y el film muestra algunos de estos detalles, por ejemplo en ese empeño que tiene Katsumoto por conocer el idioma de su enemigo, teniendo en cuenta también que los samuráis pretendían derrotar al enemigo con la inteligencia, es decir, en su propio medio y con sus mismas técnicas. Empeño que es compartido por el emperador que quiere que Japón sea una nación libre y moderna…


EL BUSHIDO

“Agradezco formar parte de eso aunque sólo sea por un momento.”

Los samuráis tenían que enfrentarse diariamente al problema de la muerte, debido a la guerra, es decir, matar o ser matado. Por ello, la religión era el único apoyo moral que encontraban para este problema y el Bushido bebió a este respecto directamente del Budismo Zen, aunque también influyeron el shintoismo y el confucionismo.

En la tradición japonesa el Bushido es un término que significa “el camino del guerrero”. Muchos samuráis entregaban su vida al bushido, un código ético muy estricto que exigía lealtad y honor hasta la muerte: “mirar hacia atrás desde el momento de su propia muerte, como si ya estuvieran muertos”. El Bushido también se funda en la idea de que un samurai puede vencer al enemigo con estrategia e inteligencia, sin necesidad de llegar a desenvainar la espada.

Originalmente, se reconoce en el Bushido 7 virtudes asociadas:

  • Gi - Rectitud. La virtud de saber tomar las decisiones correctas. Ser honrado y creer en la justicia.
  • Yuu - Coraje. Tener un valor heroico. Ser arriesgado y vivir la vida plenamente, pero con inteligencia. Reemplazar el miedo por el respeto y la precaución.
  • Jin - Benevolencia. Desarrollar un bien para utilizarlo en beneficio de todos los hombres. Tener compasión.
  • Rei - Respeto. No ser cruel y demostrar respeto incluso por los enemigos.
  • Makoto - Honestidad, Sinceridad absoluta. Cuando un samurai dice que hará algo es como si ya lo hubiera hecho. Hablar y hacer son la misma acción.
  • Meiyo - Honor. Esta es una de las virtudes más importantes porque nadie puede ocultarse de sí mismo.
  • Chuu - Lealtad. El samurai es responsable de todo lo que hace, dice y sus consecuencias y debe ser fiel a todos aquellos que están bajo su cuidado hasta el final.


SABÍAS QUE...
  • El guión está escrito por el propio director en colaboración con John Logan, autor de la historia, ambos grandes admiradores de Kurosawa. Y Marshall Herskovitz.
  • El guionista Garner Simmons exigió que se incluyera su nombre en los títulos de crédito, puesto que según él, la película se inspiró en una idea suya.
  •  Es la banda sonora número 100 compuesta  por Hans Zimmer.
  • Fue candidata a los Globos de Oro 2004 por la mejor banda sonora, el mejor actor (Tom Cruise) y el mejor intérprete de reparto (Ken Watanabe).
  • Ganó el premio al mejor director del Nacional Board of Review.
  • El rodaje comenzó el día 10 e octubre de 2002 en Himeji (Japón) para después trasladarse a Nueva Zelanda y los estudios de la Warner Bros. en Los Ángeles.
  • El presupuesto era de 100 millones de euros aproximadamente.
  • La batalla final necesitó 31 para rodarse.
  • Fue candidata a 4 Oscars: el mejor actor de reparto, la dirección artística, vestuario y mezcla de sonido.