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La Casa Batlló en Barcelona

Las noches mágicas de Gaudí

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La Casa Batlló de Antoni Gaudí es una de las experiencias más recomendables que se deben vivir en Barcelona. En este artículo contamos qué ver y cómo conseguir los tickets y entradas.

Summer lovers Noches mágicas

Summer lovers Noches mágicas

Decir Modernismo, con mayúsculas, es hablar de la Casa Batlló de Gaudí. Refleja a la perfección su plenitud artística, en plena etapa naturalista es un tributo a la Naturaleza, sus formas, colores… y esa libertad creativa recién estrenada basada en su imaginativa creación ornamental. El edificio parece estar vivo, irradia frescura, alegría, como un adolescente que se salta todas las normas para experimentar el mundo. La Casa Batlló nos invita a sentirnos libres y disfrutar del color, de la vida… y este verano más que nunca, de la cultura, porque la agenda viene repleta de irresistibles propuestas para disfrutar al máximo, en todos los sentidos. La Casa Batlló es un imprescindible si visitas Barcelona en tres días.

Las Noches Mágicas

Visitar la Casa Batlló es una delicia, porque es probablemente una de las atracciones más interesantes de Barcelona, sin lugar a dudas. Eso y que es Modernista son dos grandes razones para ir sin discutir, pero por si quedaba algún reticente… este año, tenemos las Noches Mágicas. Es decir, la idea es visitar la Casa y después dejarse llevar.

Os explicaremos cómo funciona. La cita es a las 20 horas. Allí te entregan una “Smart guide” es decir, una especie de teléfono que te permite, no sólo atender a la visita y aprender un sinfín de datos nuevos e interesantes que, seguramente no conocías, sino que se trata de un dispositivo de realidad aumentada, para que la experiencia sea más interactiva y mucho más divertida. Una hora después, más o menos, te diriges a la azotea y allí… a disfrutar de un concierto en vivo y al aire libre, sobre los tejados de la ciudad, con unas vistas espectaculares en un lugar único. Pop, rock, jazz, blues, flamenco… es cuestión de elegir, aunque no será fácil decidirse.

Para más diversión, se pueden hacer fotos todo el tiempo y compartirlas con los amigos en tiempo real en las redes sociales porque la casa ofrece wifi gratuito a los visitantes. Y como colofón, la entrada incluye dos copas para disfrutar en esa magnífica terraza y sumergirse aun más profundamente en el mundo de Gaudí.


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Esta idea se recoge, por octavo año consecutivo, como uno de los planes nocturnos favoritos en la ciudad condal. La programación musical es inmensa y variada. Para todos los gustos y personalmente, me parecen conciertos muy agradables, muy bien planteados y organizados, perfectos para disfrutar al máximo con nuestra bebida en la mano y la atmósfera del estío que lo hace todo mucho más especial. Es más, cualquiera diría que Gaudí lo diseñó pensando en que un siglo después, estaríamos aplaudiendo su ingenio de esta forma. Creemos que un atardecer en este marco, es algo que hay que hacer al menos una vez y después presumir de ello, toda la vida.

Realidad aumentada en la Casa Batlló

Esta es una de las grandes apuestas de este museo modernista. Se trata de una especie de aplicación que viene instalada en las videoguías y que permite jugar con lo que vemos, es decir, se trata de ver un entorno físico del mundo real a través de un dispositivo tecnológico que añade información virtual a la información física que ya existe. Se suma una parte sintética a la parte real. Los elementos tangibles se combinan con los elementos virtuales y crean lo que se conoce como realidad aumentada, en tiempo real.

No se trata de realidad virtual, es decir, el usuario no se aísla de la realidad física ni se sumerge en un escenario virtual. En este caso, su suman las dos realidades, la creada por el dispositivo y la que del mundo real.

Casa Batlló tejado

Casa Batlló tejado

Un ejemplo, la calle donde vivimos. Tiene aceras, un árbol y una panadería. Esa es la realidad física. Entonces a ésta le sumamos algo ficticio que hemos creado en el ordenador, pongamos, un dinosaurio, una avioneta y una tienda vinos. Ahora, al mirar la calle a través de nuestro dispositivo de realidad aumentada, lo que veremos será una calle normal y corriente, con su árbol, su panadería, una tienda de vinos, un dinosaurio en una acera y una avioneta en medio. Si por casualidad en ese momento, además, cruzase un vecino por allí, también formaría parte del conjunto y podría pasar junto al dinosaurio e incluso parecer que lo toca con la mano. Aunque en la realidad física… no hay ninguno de esos elementos inventados.

Estas aplicaciones sirven por ejemplo, para darnos una idea de cómo era un lugar hace 100 años, de cómo es durante el verano o el invierno, de cómo fue durante una batalla o de cómo sería si estuviera invadido por extraterrestres. No hay límites para la imaginación.

Y si el Modernismo se caracteriza, entre otras cosas, por cierta libertad a la hora de diseñar, con predomio claro de las formas naturales y de las líneas asimétricas… es decir, por un gran gusto por la naturaleza y una enorme libertad a la hora de usar la imaginación y plasmarla en la realidad… ahora le sumamos la realidad aumentada… el paseo tiene que ser lo más parecido a un sueño. ¿No os parece? Si queréis, en este vídeo tenéis un ejemplo.

Gaudí, ¿genio o loco?

Barcelona es la ciudad más modernista de España, pero no lo sería si Antonio Gaudí no hubiera nacido allí, bueno, en realidad nació cerca de Reus, que era donde su familia veraneaba. Pero sus estudios de arquitectura y la mayor parte de su vida la pasó en Barcelona y la ciudad pudo enriquecerse con ello.

La biografía de Gaudí es extremadamente interesante, y es imprescindible conocerla para entender su obra, pero siempre es interesante hacer una incursión a su mundo, al margen de su biografía, para comprender mejor su concepción del arte y de la propia vida. Por ejemplo, Gaudí era uno con la Naturaleza. Esto es muy importante para entender 3 grandes cuestiones de su vida: era vegetariano, no le gustaba usar líneas rectas y en su trabajo prefería las curvas orgánicas de la misma naturaleza. De hecho, muy rara vez utilizó las líneas rectas en alguna de sus obras. Y no tenía ningún miedo a la hora de experimentar en sus creaciones, es decir, se animaba a probarlo y a mezclarlo todo, integró la cerámica, el vidrio machado, la forja, la carpintería… adoraba los detalles y todo ello puede apreciarse a simple vista en sus obras. Después hay que sumar su particular amor por los animales. Es decir, no se habría conformado nunca con tener el típico gatito casero o un perrito con el que salir a pasear y charlar en soledad mientras llegaba o no llegaba la inspiración. No, sus animales eran un tanto particulares (lagartos, dragones, tortugas de mar y tierra…) como él. Y así quiso incluirlos en sus diseños.

Casa Batlló interior

Casa Batlló interior

¿Pero de dónde venía todo este amor por la Naturaleza? Antonio fue un niño enfermizo, que hubo de guardar cama y reposo la mayor parte de su infancia. Y como en aquella época no había videojuegos, dedicó todos esos meses, todos esos años, a la observación de lo que le rodeaba… a la observación de los árboles, las plantas, los animales y las flores. Interiorizó todos y cada uno de esos diseños divinos, puestos por Dios en este mundo y los quiso imitar como tributo a su propio creador. Y es que Gaudí además, era un hombre profundamente religioso.

Se debate si era un genio o era un loco. Digamos que era un hombre extraordinario en toda la extensión de la palabra. Era un tanto excéntrico a su manera, por ejemplo, odiaba usar zapatos nuevos y le pedía a su hermano que se los pusiera antes para hacerlos más cómodos… pero hay que reconocer que los zapatos nuevos son preciosos, pero normalmente, al principio hacen daño, y hay que usarlos un poco para “domarlos” y que nos queden bien. A él le pasaba eso, y no estaba dispuesto a perder el tiempo y se ve que su hermano era un alma generosa dispuesto a sacrificarse un rato. Además, fue soltero toda su vida… como si eso fuera una excentricidad y pasó 40 años de su vida construyendo un monumento que sigue sin estar terminado.

Alguien capaz de interiorizar la Naturaleza de esa forma tan asombrosa, no es una persona normal, pero desde luego no es un loco. Incluso hay quien se ha atrevido a tildarlo de autista… simplemente porque su obra es excelente y original. ¿Tan difícil es admitir que no todos los genios son unos desequilibrados? Os invitamos a leer su biografía y a conocer sus obras de primera mano para que podáis emitir vuestro propio juicio.

Sant Jordi y la Casa Batlló

Cuenta la leyenda, que hace mucho, mucho tiempo, en Montblanc, Tarragona, había un feroz y temible dragón capaz de envenenar el aire con su aliento y tenía atemorizados a todos los lugareños, quienes decidieron ofrecerle una persona diaria, en sacrificio, para calmar su hambre y su mal genio. Así que cada día se elegía por sorteo un infortunado vecino que iba a dar con sus huesos, a la panza del dragón. Hasta que un día, la mala fortuna quiso que la elegida fuera la princesa de la ciudad… y cuando salía de su casa, camino de su terrible destino, apareció un caballero de brillante armadura llamado Jordi, que después se sabría que no era otro sino Sant Jordi. El santo con su espada alcanzó al dragón y le dio muerte, liberando así a la princesa y a todos los ciudadanos de su tiranía. Y ya de paso, allí donde cayeron las gotas de la sangre del dragón brotó mágicamente un rosal de rosas rojas. El santo, triunfante, arrancó una y se la ofreció a la princesa.

Casa Batlló fachada

Casa Batlló fachada

Esa es la leyenda de San Jordi y el dragón. Gaudí, naturalmente la conocía. De modo que, cuando Josep Batlló le encargó la remodelación completa de su edificio, el arquitecto, que se encontraba en su momento de mayor madurez creativa, decidió, siempre respetando el trabajo previo de sus coetáneos Puig i Cadafalch y Domenech i Montaner, reconstruir el edificio llenándolo de magia y fantasía.

Toda es magia y fantasía hacen alusión a la leyenda de San Jordy y el dragón. ES más, el propio arquitecto lo presentó como una alegoría de la leyenda. Lo que al empresario dueño del edificio le pareció fascinante y así preguntó por cada detalle de la casa para que Gaudí fuese desgranando todos los secretos de cada balcón, rincón y detalle… las escamas del dragón, la lanza con empuñadura en forma de cruz, las rosas… no olvidó de nada. Pero claro, es algo difícil de transmitir en un texto, es, como toda la obra de Gaudí, algo vivo, algo que hay que vivir y experimentar y no sólo leer. Así que, al visitar la Casa Batlló no os olvidéis de preguntar por esta historia para que os lo cuenten todo pormenorizadamente. Porque además, la historia se repite cada 23 de abril, cuando el dragón vuelve a despertar y viene a reflejarse en la fachada de la casa, que se llena de rosas y se convierte en el tapiz preferido de la ciudad para felicitarse unos a otros.

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